China lleva años perfeccionando robots que se pegan a las paredes con un objetivo: que nadie más muera colgado de un andamio

  • En el país existen múltiples empresas que se dedican a la producción de robots que se pegan a las paredes para realizar trabajos en altura

  • Un vídeo de Shihe Robotics muestra cómo uno de ellos se pega como si fuese "Spider-Man" mientras suelda en una pared

robot trepaparedes china
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
antonio-vallejo-taslimi

Antonio Vallejo

Editor

Durante estas semanas ha circulado un vídeo sobre un robot trepando por la superficie curva de un tanque metálico, pegado a la chapa como si fuera una lapa, mientras pule y elimina óxido sin que ningún humano tenga que colgarse de una cuerda para hacerlo. En nuestros lares es bastante sorprendente ver esto, pero en China hay un buen puñado de empresas que ofrecen robots especializados en trabajos de altura, y por eso se me ha ocurrido que quizás es buena idea contar en este artículo qué hay de interesante en esta nueva escena de robots industriales.

La máquina con la que he introducido el artículo pertenece a Shihe Robotics, una empresa china conocida internacionalmente como RobotPlusPlus (o Robot++), y es solo una de las muchas empresas que protagonizan el sector de los robots “trepaparedes” o robots Spider-Man (que me gusta más) para trabajos en altura.

De qué va exactamente. Son robots capaces de adherirse a superficies verticales, curvas o incluso techos (ya sea metal, hormigón, vidrio) y moverse por ellas para realizar tareas como soldadura, limpieza, pintura, inspección o eliminación de óxido.

La idea de fondo es sustituir a los operarios que hoy trabajan colgados de arneses, andamios o cestas elevadoras en entornos como cascos de barco, torres eólicas, tanques químicos o fachadas de rascacielos, donde un fallo o un golpe de viento puede costar una vida.

robots

Shihe Robotics. La compañía se fundó en 2015 por Xu Huayang, doctor por la Universidad Tsinghua, una de las instituciones técnicas más prestigiosas de China, quien creció cerca del río Shihe, en la provincia de Henan, y decidió centrar su carrera en la robótica para trabajos de riesgo en altura tras una primera experiencia en la propia Tsinghua.

Según recoge el medio especializado HTX Insights, el producto que dio a la empresa su primera tracción comercial fue un robot para eliminar el óxido de los cascos de los barcos, una tarea peligrosa y muy laboriosa en la industria de reparación naval, con el que Shihe lograba una eficiencia de entre cinco y seis veces superior a la del trabajo manual y una cuota relevante en el mercado chino.

El dinero que hay detrás. Shihe lleva ya varias rondas de inversión a sus espaldas. El portal chino 36Kr contó en su día que la compañía cerró una ronda Pre-A de 20 millones de yuanes liderada por el fondo de capital riesgo de Baidu, con una valoración post-inversión de 120 millones de yuanes. Más recientemente, según HTX Insights, Shihe completó una ronda Serie C de varios cientos de millones de yuanes, liderada conjuntamente por Qianggang Capital y Zhongji InnoLight, con participación de Guangxi Investment Capital, Guohai Securities, Junton Capital y su inversor histórico Fosun RuiZheng.

Esta claro que hay cierto apetito inversor por la robótica, pero en este caso también vemos que hay mucha empresa e inversor privado por ahí que ha encontrado un filón en este nicho de robots industriales trepamuros, sobre todo teniendo en cuenta que solucionan un problema real, que es el del peligro en las alturas.

robot Robot especializado en eliminar el óxido de los buques. Imagen: ZDNews

Para qué sirven sus robots en la práctica. El propio fundador explicaba a 36Kr que hay un buen número de escenarios donde estos robots ya tienen sentido comercial, entre ellos la eliminación de óxido en costados de barcos, el pintado por pulverización de tanques químicos, la inspección de calderas de centrales térmicas, el mantenimiento de torres eólicas, la limpieza de paneles solares, inspección de tuberías o la limpieza de fachadas de edificios, un conjunto de tareas que, según sus cálculos, mueve un mercado de unos 60.000 millones de yuanes al año solo en China.

🚨 SORTEO ACTIVO EN XATAKA XTRA
Gana este Huawei Watch Fit 5
Gana este Huawei Watch Fit 5 con Xataka Xtra
Suscríbete por solo 2€/mes y entra en el sorteo
Suscríbete a Xtra

La empresa fabrica su gama bajo la denominación "HML", donde la "H" corresponde a modelos pesados con capacidad de carga superior a 100 kg para tareas como esmerilado o soldadura, y la "M" a modelos de carga media, en torno a 60 kg, pensados para pulverizar agua o pintura en labores de desoxidación y recubrimiento. Según datos de la propia compañía, sus robots alcanzan una velocidad de desplazamiento de 10 metros por minuto, con un rendimiento medio del doble que el de un operario humano y a la mitad de coste.

Cómo se quedan pegados a la pared. No existe un único método, ya que unos usan imanes permanentes cuando la superficie es metálica, como el casco de un barco o una torre eólica de acero; otros recurren a la succión por vacío, útil en vidrio, hormigón u otros materiales no magnéticos; y hay un tercer grupo que imita a las lagartijas geco, con almohadillas de microfibras que se adhieren por fuerzas moleculares sin dejar residuo.

Un artículo publicado en Journal of Field Robotics señala que estos robots se han convertido en equipamiento esencial para el mantenimiento de infraestructuras en altura, la inspección industrial a gran escala y la respuesta a emergencias.

Hay muchas más empresas. En Shenzhen opera AKA Robotics, con su gama "WallHiker", especializada en robots que se adhieren a las torres eólicas mediante un doble sistema de cables y adsorción magnética permanente, operados de forma remota desde el suelo para reducir el riesgo de los técnicos que trabajan con cuerdas a gran altura.

El pasado mes de junio, China Daily contaba de que un equipo de la Universidad de Ingeniería de Harbin (ocho personas, entre profesores y estudiantes de apenas veinte años) desplegó en una planta eólica de Nanjing un robot trepador que, en lugar de imanes, usa succión, lo que le permite adherirse a metal, vidrio y otras superficies lisas sin dañar los recubrimientos protectores de las torres, y que puede cargar hasta cinco kilos de equipo de inspección capaz de detectar grietas, óxido y otros defectos.

Uno de sus responsables, el profesor Zhang Lanyong, contaba que “el crudo invierno de Heilongjiang complica enormemente la inspección de las instalaciones eléctricas” y que trepar manualmente a las torres “es muy arriesgado”, mientras que el robot resiste bajas temperaturas y vientos fuertes.

Qué pasa en Estados Unidos. Fuera de China, el ejemplo más conocido es Gecko Robotics, una compañía estadounidense nacida en el entorno de Carnegie Mellon en 2016 que ha llevado esta tecnología al terreno militar. Según el medio especializado chino Zhidongxi, Gecko ha firmado un contrato para desplegar sus robots trepadores, sensores fijos y sistemas de inteligencia artificial en dieciocho buques de la Flota del Pacífico de la Marina estadounidense, incluyendo destructores y buques anfibios, con máquinas capaces de escalar cascos, moverse por tanques de lastre, nadar y volar en espacios confinados.

La propia empresa alcanzaba, según ese mismo medio, una valoración de 1.250 millones de dólares tras cerrar en junio de 2025 una ronda Serie D de 125 millones de dólares, prueba de que el interés por estos robots no es exclusivo de China, aunque sí es allí donde más fabricantes y aplicaciones industriales conviven.

Situación. El sector sigue siendo, según sus propios protagonistas, muy joven. Y es que según el fundador de Shihe, el mercado de los robots trepaparedes está todavía en una fase muy temprana, con muchos escenarios de uso aún por explorar. Eso sí, las rondas de financiación, los contratos militares y los que ya están operativos en múltiples escenarios industriales, son ejemplos de que hay un especial interés por este tipo de robots, así que es muy probable que en el futuro comencemos a verlos cada vez más.

Imagen de portada | Shihe Robotics

En Xataka | Hacer una mano robótica es "100 veces más difícil" que construir el robot entero. Estas empresas chinas están decididas a resolverlo

Inicio