Los expertos coinciden: las olas de calor ya están afectando al turismo en España y hay que reinventarse cuanto antes

Aunque el turismo no se ha ido, la planificación de sus viajes gira cada vez más en torno a huir del calor

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Azucena Martín

Editora

Que las olas de calor afectan a nuestra salud es algo que estamos empezando a asumir por las malas. Sin embargo, el hecho de que también afectan a la economía nos pasa bastante más desapercibido. Por ejemplo, en España están teniendo un efecto cada vez más notable sobre el turismo. Lo ha demostrado recientemente un equipo de investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos. En él, así como en un artículo divulgativo publicado en Science Media Centre (SMC), estos científicos señalan cómo se relacionan los episodios de olas de calor con el comportamiento de los turistas internacionales, especialmente los procedentes de Reino Unido, Francia, Alemania y Países Bajos.

Dos años cercanos pero distintos. Para llevar a cabo este estudio, se enfrentaron datos de 2022 y 2023, obtenidos tanto de la encuesta Frontur del Instituto Nacional de Estadística como de los registros de la AEMET. Julio de 2022 tuvo una de las olas de calor más intensas que se han registrado en España; aunque prepárate 2022, que viene 2026. Julio de 2023, en cambio, no contó con episodios extremos de calor. Al comparar los datos, se vio que el turismo no dejó de llegar a España en 2022, pero sí que es cierto que su comportamiento se modificó muchísimo y, en ciertos casos, también se redujo.

Las olas de calor ya forman parte de la planificación. Antes, cuando organizábamos nuestras vacaciones, teníamos en cuenta factores como el precio, la cercanía de monumentos o la posibilidad de hacer excursiones. Ahora, el calor se ha convertido en un factor más que se tiene muy en cuenta. De hecho, según una encuesta de la Comisión Europea de Viajes (ETC), el 81 % de los europeos afirman que el cambio climático afecta a su forma de viajar. De todos ellos, el 15% dijo que busca climas más suaves, mientras que el 14% señaló que evita destinos propensos al calor extremo. 

En el caso de los extranjeros que vienen a España, en el estudio de la Universidad Rey Juan Carlos se ha observado sobre todo una reducción de la duración de las estancias en periodos de calor intenso. Además, en esas mismas épocas, muchos turistas han cambiado sus destinos predilectos por lugares más frescos, conocidos como coolcations. Esto se percibe especialmente en el caso de los turistas ingleses. 

Las islas, las más afectadas. Los territorios insulares, en los que se combina calor extremo con humedad durante las olas de calor, son los que más han experimentado estos efectos. Sobre todo, en el estudio de la Universidad Rey Juan Carlos se habla de un efecto muy intenso en las islas Baleares.

No se quedan con ganas de volver. Según otro estudio realizado por Caixa Bank Research, la probabilidad de que un turista vuelva a España cuando su estancia ha coincidido con una ola de calor extrema se reduce en un 13,8%. Además, en caso de que vuelvan, suelen elegir destinos más fríos. 

Cambio de fechas. En otro estudio, publicado en 2024 por científicos de varios centros de investigación valencianos, se realizaron simulaciones de modelos climáticos regionales acoplados aire-mar para estudiar las condiciones climáticas en las costas mediterráneas españolas en las próximas décadas. Se observó que, posiblemente, la temperatura aumente de 1ºC a 2ºC entre 2025 y 2034 y de 3ºC a 4ºC entre 2055 y 2064, por lo que es probable que el turismo en estas regiones no desaparezca, pero sí se desplace al otoño y la primavera, cuando haya temperaturas más similares a las que han atraído a los turistas hasta ahora. 

Reinventarse o morir… de calor. Muchos países ya están tomando medidas para evitar una huida masiva del turismo y, por supuesto, España no se ha quedado atrás. Aquí, por ejemplo, se exige a bares y restaurantes que cierren sus terrazas durante las horas más calurosas del día en periodos de olas de calor. Los autores del artículo de SMC, por su parte, predicen que “será necesario incorporar la variable climática en la planificación y gestión del turismo, reforzando el confort de los visitantes mediante espacios sombreados o climatizados y servicios diseñados para reducir el estrés térmico”. En definitiva, “los establecimientos hoteleros pueden desempeñar un papel fundamental en este sentido”. 

turismo en Málaga A pesar de todo, el turismo mediterráneo sigue siendo el favorito de los europeos

Y a pesar de todo, el Mediterráneo resiste. El mar Mediterráneo es un claro indicador de la evolución del cambio climático. El calentamiento acelerado de sus aguas ha dado la voz de alarma sobre una situación cada vez más preocupante. Sin embargo, sus muchos atractivos turísticos siguen plantando cara a las olas de calor; pues, a pesar de todo lo comentado, el sur y el Mediterráneo de Europa siguen siendo la principal opción para vacaciones de primavera y verano, atrayendo al 60% de los viajeros europeos. 

No parece que vayamos a tener una huida masiva del turismo, pero está claro que este se va a transformar, con estancias más cortas y periodos vacacionales adelantados o tardíos. Solo hay que ver cómo los vuelos a ciudades tan turísticas como Roma experimentan grandes bajadas de precio en agosto, para elevarse de golpe en octubre, cuando las temperaturas dejan de ser tan sofocantes. En definitiva, dado que el cambio climático, de momento, ha llegado para quedarse, el turismo debe reconvertirse. Debe ser sostenible económica, social y medioambientalmente. Ahora también climáticamente. 

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