Las aguas del Mediterráneo están sufriendo cambios drásticos en su temperatura en los últimos años y el litoral de Alicante se ha convertido en la "zona cero" de este fenómeno. Aquí un reciente informe indica que la temperatura del mar en la costa de Benidorm ha experimentado una subida de 3 °C en el último lustro, y aunque puede terminar asustando, tiene una explicación.
La diferencia de temperatura. El salto térmico detectado en Benidorm es real y, si nos fijamos en los registros del litoral valenciano, a principios de julio de 2024 la temperatura superficial del mar rondaba los 24 °C. Pero ahora en julio de este 2026, los termómetros marcan entre 26 y 28 °C. Es decir, una anomalía de hasta 4 grados en apenas un par de años en zonas puntuales.
Sin embargo, en climatología no es lo mismo una tendencia de fondo que un evento extremo, y tenemos claro que la subida de 3 °C en cinco años refleja una ola de calor marina, un pico extremo de coyuntura.
Lo esperado. Si miramos la película completa, los datos del Servicio Marino de Copernicus confirman que la tasa de calentamiento a largo plazo del Mediterráneo es de 0,4 °C por década. Esto significa que la temperatura "base" debería haber subido unos 0,12 °C en los últimos cinco años, y no 3 °C, por lo que lo que está ocurriendo frente a las costas de Benidorm es un evento anómalo radical alimentado por la falta de vientos, el anticiclón y la alta insolación.
Seguimos aumentando. Que sea un pico que se puede acabar recuperando y no la tendencia base no significa que debamos respirar tranquilos, puesto que las olas de calor marinas son como la fiebre: un síntoma de que el paciente está pasando por un momento complicado, y el Mediterráneo es la realidad que no está pasando por su mejor momento.
Los datos del SOCIB en su informe de 2025 apuntaban que el año fue el segundo año más cálido desde 1982, con una temperatura superficial del mar media de 21.1 ºC, solo superada por 2024. Pero el dato más revelador proviene del programa CLIVAR-Spain de la AEMET y del IEO-CSIC al apuntar que las aguas que rodean a España se están calentando a una velocidad entre un 60% y un 200% superior a la media global. El Mediterráneo se lleva la peor parte, calentándose hasta tres veces más rápido que el promedio de los océanos del mundo.
La transición. Este verano de 2026 está siendo especialmente duro, puesto que a finales de junio, la AEMET registró que el Mediterráneo alcanzó los 26,63 °C de media, situándose 2,6 °C por encima de lo normal. Y si nos salimos de la media, en la cuenca occidental, los satélites de Copernicus han llegado a captar picos asombrosos de hasta +8 °C por encima de las medias históricas (1991-2020) en zonas muy localizadas.
La importancia para Benidorm. Un mar a 28 °C altera los ecosistemas, pone en peligro las praderas de Posidonia, atrae especies invasoras y, desde el punto de vista meteorológico, actúa como un bidón de gasolina. Un mar tan caliente no refresca el ambiente nocturno en la costa, agravando las noches tórridas, y acumula una cantidad inmensa de energía que, al chocar con las primeras vaguadas de aire frío en septiembre, puede desencadenar danas y lluvias torrenciales de mayor violencia.
Imágenes | Emilio Sánchez Hernández
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