China está estrangulando los materiales críticos que EEUU necesita para su industria tecnológica. Es una guerra a dos velocidades

  • China domina la producción de tierras raras y de materiales como el fosfuro de indio, clave para crear fotónica para los chips de centros de datos

  • Estados Unidos necesita urgentemente ese fosfuro de indio, pero denuncian que China está ralentizando los envíos

Fotonica china galio
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Alejandro Alcolea

Editor - Tech
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Alejandro Alcolea

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A comienzos de mayo, Trump fue a China de viaje oficial y se llevó un séquito de CEOs en el Air Force One. Estaban todos de las tecnológicas (Cristiano Amon, Tim Cook, Elon Musk o Jensen Huang, por ejemplo), pero también otros de energéticas, la industria espacial o los semiconductores. Uno de ellos era Jim Anderson, de Coherent, quien tenía mucho interés en algo muy concreto: por qué China está tardando más de la cuenta en emitir licencias de exportación de fosfuro de indio.

A Anderson le alucina el fosfuro de indio por una razón muy específica: es un material esencial para los chips ópticos de gran velocidad. Y, aunque parezca muy concreto, resulta que es la pieza clave que necesitan los centros de datos de nueva generación de Estados Unidos. Y China, como con otros materiales y metales estratégicos, tiene el control.

Chips ópticos. Los centros de datos albergan kilómetros y kilómetros de cables visibles que conectan los servidores con la red y la energía, pero no son los únicos. Dentro de cada equipo, los chips están unidos por cable y es una tecnología funcional, pero con un límite que se está empezando a alcanzar. Si se quiere mejorar en latencia y ancho de banda (y, por tanto, en rendimiento de las plataformas de inteligencia artificial), hay que replantear la unión interna para comunicar los chips.

Ahí entra en juego la óptica. Conectando chips por láser, se multiplican las prestaciones de los equipos y Nvidia está tan convencida de ello que, hace unos meses, invirtió 4.000 millones de dólares en dos empresas: Lumentum y Coherent. Estiman que, con un cobre que está al límite, conectar clústeres de miles de procesadores por láser es la solución al problema físico que están empezando a encontrar.

Son componentes con un grado de especialización altísimo y se necesitan una serie de materiales procedentes de las tierras raras que, como hemos contado en numerosas ocasiones, están bajo el control de China. El fosfuro de indio no es un derivado de las tierras raras, pero sí un material estratégico.

Estrangulando el mercado . Y ahí está el problema. Estados Unidos quiere impulsar su independencia tecnológica (porque tienen las Big Tech, pero prácticamente todo se fabrica fuera de Estados Unidos) y, para lograrlo, necesitan una serie de materiales que no están en su poder. China tiene ese dominio, pero con cada restricción y veto que les aplican desde EEUU, responden con la misma moneda, pero vetando eso que tanto necesitan las tecnológicas estadounidenses: los metales de tierras raras.

Por eso se catalogan como minerales, metales y componentes estratégicos, y el fosfuro de indio está entre ellos. China produce aproximadamente el 70% del indio mundial y empezó a aplicar restricciones a la cadena de suministro en febrero de 2025. Esto ha provocado no sólo que los precios se disparen un 250%, sino que las tecnológicas estadounidenses presionen para revertir la situación.

La principal queja es que, en lugar de bloquear directamente los productos terminados, ralentiza todo el proceso porque son capaces de condicionar la exportación de los materiales que se utilizan para crear esos productos. Por tanto, el ecosistema de módulos ópticos no puede escalar con la rapidez que necesitan los hiperescaladores.

Dominó. Teniendo en cuenta esa situación, lo que está pasando con estos sistemas de fotónica avanzada es exactamente lo mismo que con los chips NAND: está todo el pescado vendido para los próximos años. En este sentido, como consumidores nos da absolutamente igual porque es algo que sólo afecta a las empresas de la IA, pero se estima que Lumentum tiene todo vendido en 2026, 2027 y… 2028, a pesar de haber cuadruplicado su producción.

No sólo afecta a las empresas estadounidenses, ya que las taiwanesas VPEC y LandMark Optoelectronics también están sufriendo interrupciones en el suministro del material. Y da igual que Lumentum o Coherent estén multiplicando su capacidad mediante la apertura de nuevas plantas porque la materia prima sigue saliendo de China y, si están esos controles de exportación, es un embudo insalvable.

La otra cara de la moneda. Por otro lado tenemos a la industria china. Estos últimos años, sus tecnológicas han dado un salto de gigante ampliando su capacidad y empezando a sonar en la conversación internacional tanto con componentes a nivel de usuario (memoria RAM y ordenadores) como en las altas esferas tecnológicas (fotónica y semiconductores).

Porque China ha detallado el plan para convertirse en la primera potencia tecnológica mundial de aquí a 2030 y está claro que tienen tanto una hoja de ruta muy definida como, sobre todo, los materiales necesarios para lograr ese objetivo y qué empresas son las que van a definir ese futuro. Huawei o SMIC son dos nombres propios, pero hay otras como Yuanjie que se han disparado en bolsa. ¿El motivo? Son los que están creando componentes de fotónica para los centros de datos.

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