Occidente las lleva claras para romper el dominio de China sobre las tierras raras. Pero el reto no solo es ese, sino en que Pekín lleva décadas cultivando una cantera de especialistas formados desde la universidad. Y es que según una investigación de Reuters, el país ha levantado todo un ecosistema educativo dedicado a estos minerales críticos.
Qué está pasando. Cada año, varios cientos de jóvenes chinos estudian carreras universitarias centradas específicamente en las tierras raras, los 17 elementos que hacen funcionar muchísimos dispositivos y tecnología avanzada de nuestro tiempo, desde motores a reacción hasta coches eléctricos, pasando por aerogeneradores, y mucho más.
Reuters identificó al menos 11 universidades y centros técnicos que ofrecen estos grados, con más de 500 estudiantes matriculados al año, además de más de 40 laboratorios especializados repartidos por el país. Fuera de China, según el mismo medio, no existe ningún centro que ofrezca un grado universitario específico en tierras raras.
Por qué es importante. China procesa más del 90% de las tierras raras refinadas y de los imanes del mundo. Y aparte de minas y fábricas, también se necesitan personas que sepan extraer y separar unos elementos de química casi idéntica, un proceso técnicamente complejo y costoso. Y la ventaja de Pekín, además de en lo geológico e industrial, es que también tiene el talento.
En detalle. Tal y como detalla el medio, buena parte de estas escuelas y laboratorios se concentran cerca de las grandes minas. Un ejemplo es Baotou, en Mongolia Interior, a unos 150 kilómetros del mayor yacimiento de tierras raras del mundo. Allí, la Universidad de Ciencia y Tecnología de Mongolia Interior forma a estudiantes que reciben más de 100 horas de clases en materias como química de las tierras raras y ciencia de materiales, algunas impartidas directamente en instalaciones de empresas del sector.
La industria está tan atada a estas escuelas que lo normal es que los estudiantes comiencen a trabajar de inmediato. "En China, contrataba a chavales recién salidos de la universidad y eran productivos al instante; en cualquier otro sitio necesitaba formarlos durante tres años", explicó a Reuters Constantine Karayannopoulos, anterior CEO de las empresas Neo Performance Materials y Molycorp.
Entre líneas. Algunas universidades reconocen abiertamente que están formando activos geopolíticos. Li Chaozhong, decano del programa de tierras raras de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Jiangxi (JXUST), contaba a la televisión estatal CCTV que estos minerales son "fichas de negociación esenciales" en la política global, y que el nuevo programa de su universidad busca también asegurar que China mantenga su liderazgo mundial en el sector.
Los estudiantes de JXUST aprenden toda la cadena de suministro, desde el procesamiento y la metalurgia hasta los imanes, y trabajan en proyectos de investigación con empresas antes de graduarse.
Contraste con Occidente. Aunque el refinado de tierras raras fue dominio occidental hasta finales del siglo XX, la industria prácticamente desapareció de Europa y Estados Unidos, y con ella la formación especializada. Así como destaca el medio, la minería nunca ha atraído demasiado a los estudiantes estadounidenses, que a menudo la ven como un sector sucio y anticuado.
En 2023, las instituciones de EEUU concedieron poco más de 200 títulos generalistas de ingeniería de minas y metalurgia. Hay excepciones puntuales, como la Colorado School of Mines, que prepara nuevos centros de investigación con el Departamento de Energía, pero poco más.
Por qué cuesta tanto cerrar la brecha. China ha endurecido en los últimos años las restricciones a la exportación de tecnología y equipos para tierras raras, y según fuentes citadas por Reuters, habría limitado el contacto entre sus técnicos y extranjeros, llegando a retirar pasaportes a algunos de ellos. El control se intensificó tras los aranceles del "Día de la Liberación" anunciados por Donald Trump en abril de 2025.
Y ahora qué. Estados Unidos ha empezado a mover ficha, con miles de millones de dólares destinados desde 2024 a reconstruir su experiencia en minería y propuestas legislativas para cooperar con aliados en formación. Lo complicado es levantar una cantera de especialistas como la de China. Eso es algo que no se consigue de la noche a la mañana.
Imagen de portada | Dominik Vanyi y Arthur Wang
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