Jensen Huang tiene un mensaje claro para los países del G20: que apuesten más por la IA y dejen que las empresas se autorregulen

  • Huan, Musk y Zuckerberg quieren que los países se pongan las pilas para construir centros de datos para la IA y una red eléctrica que los soporte

  • También quieren que les dejen hacer y deshacer sin tanta regulación

Jensen Huang
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Alejandro Alcolea

Editor - Tech
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Alejandro Alcolea

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La IA es el futuro. Al menos, eso es lo que los más interesados en ese escenario llevan repitiendo desde hace meses. Jensen Huang, CEO de Nvidia, es uno de esos perfiles, y no es para menos si tenemos en cuenta que su empresa es el pegamento de la industria de la inteligencia artificial. Lo ha conseguido a base de chequera y de tecnología, y ahora que ha conseguido tener la industria en el bolsillo, tiene una nueva cruzada: convencer a los países de que, efectivamente, la IA es el futuro.

Y sus mejores aliados son, curiosamente, sus principales rivales.

A ponerse las pilas. Ha sido en el marco de la Reunión Ministerial de Innovación del G20 que se celebra en Carolina del Norte donde el mandamás de Nvidia se ha dirigido a las mayores economías del mundo con una petición: que empiecen a ponerse las pilas para expandir la infraestructura de IA. La autoridad no se la ha dado la reputación, sino la presentación de un Howard Lutnick, Secretario de Comercio de Estados Unidos, que definió a Huang como un "tesoro estadounidense".

En su mensaje, Huang instó a los países a construir infraestructura de IA a toda velocidad porque "el peor resultado posible es que no aprovechen esto y que se queden atrás". Porque, para él, los líderes que tratan la IA con miedo e incertidumbre, sin apostarlo todo por esta tecnología, corren el riesgo de dejar sus países atrás.

Vital. De hecho, la hipérbole de Huang va a más al comparar la IA con un recurso natural como el agua. Para él, "cada país necesita construir infraestructuras para que ésta pueda apoyar su propia economía local" debido a que es algo comparable al agua, la electricidad y las empresas de servicios públicos.

No está solo. Horas antes de la presentación de Huang, mandamases de otras grandes tecnológicas como Elon Musk y Mark Zuckerberg mandaron un mensaje similar. No compararon la IA con el agua, pero sí instaron a los países del G20 a acelerar en la construcción de centros de datos y que garanticen el acceso a toda la infraestructura energética necesaria para que esos tragones centros de datos puedan operar. 

Dejadnos a nuestra bola. Y algo en lo que los tres CEOs coinciden es en que esos países deberían dejar que las empresas se regulen a sí mismas. En un claro mensaje a la Unión Europea, que tanta "guerra" ha dado y sigue dando a las grandes tecnológicas estadounidenses que ven que no pueden hacer y deshacer a su antojo en todo el planeta, Musk cargó con la frase de que "las nuevas tecnologías deben ser legales por defecto, no ilegales de facto".

"La tecnología está en sus fases iniciales y se tendría que regular el daño práctico y real, no el daño teórico o hipotético. Es cada empresa la que tiene que asumir la responsabilidad de desarrollar la tecnología de manera segura - Jensen Huang

También lanzaron el mensaje de que el exceso de regulación estaba frenando sus economías y Huang apuntó que los gobiernos deberían adoptar posturas más relajadas sobre esta tecnología, dejando que las empresas se autorregulen y poniendo Estados Unidos como ejemplo. Afirma que, sólo en este año, Nvidia invertirá cerca de 1.000 millones de dólares en la infraestructura del país debido al entorno regulatorio favorable y a las políticas proenergía.

El problema de la energía. Y si todos ponen énfasis no sólo en la construcción de centros de datos, sino en la infraestructura energética, es porque es otra de las patas del debate en la reunión. El propio Musk puso a bailar a las matemáticas afirmando que la industria de la IA promete expandir la economía mundial entre un 20 y un 30%, pero que si la producción de chips crece en un 40-50% anual y la de energía sólo entre un 10 y un 20%, las cuentas no salen.

Si se quiere ese pastel de 20 o 30 billones de dólares anuales gracias a la industria de la IA, se necesita que todos pongan de su parte. Y esto se traduce en aumentar el ritmo en la construcción de centros de datos y en asegurar el suministro energético de la manera que sea. De hecho, el propio Musk ha comentado que una de las fábricas de SpaceX está investigando el desarrollo de palas de nueva generación para turbinas de gas natural

Caballo de batalla. Y todas estas peticiones se dan en paralelo a otros dos frentes importantes. Por un lado, las empresas estadounidenses y el propio presidente Trump, que lanzó un mensaje calificando a los opositores a los centros de datos de IA como "retrógrados y pobres", quieren impulsar el negocio porque es el caballo de batalla contra una China que parece llevar la batuta en energía y que abandera una política de IA quizá no de frontera, pero sí de mayor calado entre los usuarios.

Por otro, el clima social adverso y convulso en el que se encuentran los opositores a la construcción de estos centros de datos. Es algo que vimos primero en Estados Unidos, pero que más recientemente hemos visto a escala nacional con países diciendo que no pueden más y con agrupaciones oponiéndose a estos megaproyectos, como los de Aragón

Imagen | Nvidia

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