La IA ha crecido tan rápido que su propia industria ya avisa sobre la próxima crisis: la de un déficit energético "significativo"

  • Elon Musk afirma que en 2027 la industria de la IA afrontará un déficit energético brutal

  • Insta a los gobernantes del G20 a acelerar los trámites para que se puedan instalar más centrales eléctricas si no quieren quedarse al margen del pastel de la IA

energía centro de datos
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Alejandro Alcolea

Editor - Tech
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Alejandro Alcolea

Editor - Tech

Que la inteligencia artificial necesita una enorme cantidad de energía para funcionar no es algo que pille de nuevas. Desde hace meses, la industria está buscando la forma de asegurar el suministro y vemos cómo hay proyectos que van a parar a países fuertes en renovables y una China cuya industria está floreciendo, precisamente, por esa capacidad energética. 

Las big tech quieren seguir escalando la infraestructura y ya sabemos que el próximo paso (el de la inferencia) necesitará muchísima energía para funcionar. La pregunta es cuánta y, aunque Elon Musk es una persona que opina tanto que ya ha dejado de llamar la atención, es el que ha dado una estimación de lo que nos espera.

Un déficit energético brutal para 2027. Concretamente, de 15 GW.

Las cuentas no salen. Ha sido mediante videollamada en la Reunión Ministerial de Innovación del G20 celebrada estos días cuando el multimillonario ha señalado que estamos "en una verdadera crisis energética". Lo inquietante es que, según él, "no es algo del futuro lejano: el próximo año tendremos un déficit de potencia significativo". 

Básicamente, y según sus matemáticas, la producción de chips de IA crece entre un 40 y un 50% cada año, pero la energía no sigue el ritmo. Fuera de China, esa capacidad eléctrica apenas aumenta entre un 10 y un 20% anual, por lo que se cumple lo que las diferentes pistas llevan tiempo dejando ver: no hay energía para tanto centro de datos.

SpaceX al rescate. Horas antes de intervenir en la reunión del G20, Musk comentó que tenía un plan para solventar sus necesidades energéticas. Recordemos que está construyendo algunos de los centros de datos más ambiciosos del planeta y que tiene el as en la manga de SpaceX. Porque si tiene una empresa que construye cohetes espaciales, puede reconvertir algunas líneas para construir componentes de turbinas de gas.

Según él, SpaceX puede acelerar el desarrollo de turbinas de gas para cambiar las reglas del juego y busca que en la fundición de Bastrop, en Texas, fabriquen palas para las turbinas. Es la misma instalación en la que fabrican Starlink y la idea es acelerar y asegurar el suministro de gas natural mientras, por otro lado, SpaceX y Tesla aceleran la fabricación en masa de paneles solares.

Asegurando energía. Pero las de Musk no son las únicas empresas que quieren asegurar la energía cuanto antes. OpenAI, Amazon, Meta o Google también se están moviendo para asegurar el suministro, con ejemplos concretos como el centro de datos Hyperion de Meta que necesitará él solito una decena de nuevas plantas de gas para poder funcionar.

De Google ya sabíamos que tenía centrales nucleares entre ceja y ceja y Microsoft firmó hace poco un acuerdo de compra de energía a 20 años para poder satisfacer algunos de sus proyectos. Nvidia, por otra parte, se está moviendo en otra dirección. Si la empresa de Jensen Huang ya se ha convertido en el pegamento de la industria de la IA, ahora parece que busca ser el motor energético de la misma mediante una inversión de 2.000 millones en Lancium.

Se trata de una empresa especializada en tecnología energética e infraestructuras que diseña las conexiones de campus de centros de datos a escala de GW para cargas intensivas en energía. Es la que fabrica estas redes para que sean eficientes energéticamente, orquestando la demanda eléctrica para gestionar la carga de trabajo. En definitiva: ajusta el consumo a la potencia y condiciones de la red, permitiendo ofrecer energía más barata a los operadores.

Presión. El mensaje de Musk no es inocente porque no sólo le dice a los mandamases del mundo que "hay un problema", sino un "es vuestro problema". El motivo es que, durante la llamada dejó caer que China sí tiene el plumaje energético para atraer la inversión y atraer la infraestructura de IA y, además, que esto se trata de una tarta que hará crecer la producción económica mundial entre un 20 y un 30%. 

Es decir, está señalando a los gobernantes que, si no quieren dejar escapar entre 20 y 30 billones de dólares anuales, aprieten a quienes tengan que apretar para asegurar que la energía global puede seguir el ritmo de producción de chips para la IA.

Inseguridad. Pero bueno, más allá de los cálculos de Musk sobre el déficit energético, lo cierto es que lo que necesita la industria es desmedido. La Agencia Internacional de Energía ya apunta que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos se duplicará para 2030, pasando de los 485 TWh de 2025 a unos 950 TWh en 2030, pero habrá que ver si el suministro es suficiente.

Porque se estima que la producción de chips puede escalar en uno o dos años, pero las conexiones a la red tardan muchísimo más y, además, es posible que en los lugares en los que se ubican esos centros de datos no exista la infraestructura necesaria para cumplir con la demanda, ocasionando unos problemas de suministro incompatibles con los objetivos de esas big tech.

Pero Musk también tiene una solución para esto: que los países "construyan una gran infraestructura de generación eléctrica y la ofrezcan a las empresas de la IA". 

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