La UE asume que nos dirigimos a los +3 ºC de calentamiento. Y acaba de pedir a España que prepare sus infraestructuras para lo peor

Los organismos europeos apuntan que las nuevas infraestructuras deben prepararse para la situación que está por llegar

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José A. Lizana

Colaborador

Llevamos años escuchando hablar del límite de los 1,5 ºC fijado en el Acuerdo de París como una gran meta o el muro de contención ideal. Sin embargo, en los despachos técnicos de Bruselas el discurso ha empezado a cambiar de tono hacia un pragmatismo mucho más crudo, puesto que la Unión Europea ha asumido que las trayectorias actuales nos llevan a un escenario mucho más extremo, y está exigiendo a los Estados miembros, con España en la zona cero, que dejen de diseñar infraestructuras pensando en el clima del siglo XX y se preparen para un mundo casi tres grados más caliente.

Un nuevo escenario. El cambio de paradigma nace de un reciente y contundente informe del Consejo Científico Asesor Europeo sobre el Cambio Climático, donde se recomienda que hay que abandonar el optimismo en la planificación y adoptar como referencia común de adaptación el escenario SSP2-4.5. 

Esto en la práctica significa que las autoridades deben hacer sus "pruebas de estrés" asumiendo un calentamiento global de entre 2,8 y 3,3 ºC para el año 2100. Y el dato tiene truco, puesto que Europa se está calentando aproximadamente al doble de velocidad que la media mundial. El ESABCC aclara que esto no es un nuevo objetivo climático vinculante, sino un baño de realidad que nos apunta a que, si vamos a construir un hospital, una red eléctrica o un embalse hoy, debe ser capaz de soportar las temperaturas de ese escenario pesimista.

El caso español. Si Europa es una zona sensible, la Península Ibérica es el epicentro, puesto que para Europa hay 36 riesgos principales para el continente, subrayando en rojo al sur de Europa como el gran "hotspot". Aquí los informes detallan que problemas como el calor extremo, la sequía y los megaincendios pasarán a niveles "críticos" e incluso "catastróficos" a mediados y finales de siglo. 

El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) en su informe AR6 respalda esta visión, puesto que al pasar de los 1,5 ºC a los 3 ºC de calentamiento, la mortalidad por estrés térmico se multiplicará por dos o por tres. Además, detalla que más de un tercio de la población del sur de Europa se expondrá a una grave escasez de agua con +2 ºC, una cifra que se duplicará al acercarnos a la barrera de los tres grados.

Un verano intenso. En un mundo 3ºC más cálido, una ola de calor extremo que actualmente tiene una probabilidad de ocurrir una vez cada 50 años, pasaría a darse casi todos los años en España y parte de Portugal. De esta manera, lo vemos ahora como un episodio "extraordinario" se convertirá simplemente en la nueva normalidad estival. 

En la agricultura. Este salto térmico no solo nos hará encender más el aire acondicionado, sino que va a golpear directamente a la producción de alimentos. Las autoridades en este caso están preocupadas sobre todo por la reducción en el rendimiento de las plantaciones de trigo y maíz en el sur de Europa. 

Aquí las estimaciones apuntan a que en años de sequía y calor extremo podrían registrarse pérdidas que superan el 60% del rendimiento de las cosechas en algunas regiones. Los informes advierten que el sector agrícola del Mediterráneo se enfrenta a "niveles críticos de riesgo climático", combinando escasez de agua, variabilidad de lluvias y calor, lo que se traducirá irremediablemente en subidas marcadas en los precios de los alimentos.

Imágenes | Feyza Daştan

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