Durante los últimos años, el cigarillo electrónico o 'vaper' se ha posicionado en el imaginario colectivo como 'el mar menor' que se ha vendido como una herramienta de transición, supuestamente más limpia, para aquellos fumadores que buscaban alejarse del tabaco. Sin embargo, la ciencia lleva tiempo estrechando el cerco sobre los efectos a largo plazo sobre el cigarrillo electrónico.
Un nuevo estudio. Aquí el último golpe lo ha dado un estudio publicado en Nature que es considerado el más grande realizado hasta la fecha, y que concluye que el uso de cigarrillos electrónicos tras abandonar el tabaco tradicional no tiene ningún tipo de beneficio a la hora de reducir las probabilidades de tener un cáncer de pulmón.
Sin precedentes. Para entender la magnitud del hallazgo, hay que mirar la escala, puesto que históricamente, uno de los grandes problemas al investigar el vapeo ha sido la falta de perspectiva temporal al no llevar demasiado tiempo en el mercado y sobre todo el tamaño de la población de estudio.
Esto se ha resuelto con este nuevo estudio que ha analizado los datos de entre 4,3 y 4,5 millones de personas en Corea del Sur, con un seguimiento exhaustivo hasta diciembre de 2021. Muchos de estos podían llegar a pensar que cambiar el humo por el vapor neutralizaba el riesgo oncológico, pero al final es todo lo contrario.
Sus resultados. Al analizar las tasas de incidencia y mortalidad, los investigadores encontraron que los exfumadores que se pasaron al vapeo presentaron peores pronósticos que aquellos que dejaron de fumar por completo. En concreto, el riesgo relativo de padecer cáncer de pulmón aumenta en un 56% frente a quienes abandonan cualquier tipo de producto inhalado.
Además, la probabilidad de muerte por cáncer de pulmón es el doble a la hora de abandonar el tabaco y coger un cigarrillo electrónico en lugar de abandonar cualquier tipo de consumo inhalado.
Con respecto al tiempo. Los exfumadores que solo llevaban cinco años fumando y se pasaron al vapeo en lugar de dejarlo mostraron un 23% más de incidencia a la hora de padecer cáncer y un 71% más de riesgo de muerte. Pero si hablamos de exfumadores consolidados que estuvieron más de cinco años fumando, su riesgo de muerte pasa a ser 2,7 veces mayor.
En el caso de los exfumadores que llevaban 20 años fumando o más, el hecho de pasarse al vapeo supuso un aumento del 65% en la incidencia y multiplicó por 4,5 veces el riesgo de mortalidad.
Por qué. Estos datos epidemiológicos no son un caso aislado, sino que vienen a confirmar lo que la toxicología lleva años advirtiendo en los laboratorios, ya que aunque el vapeo elimina el alquitrán y la combustión directa del tabaco, los aerosoles están muy lejos de ser inofensivos.
Un estudio publicado en 2026 apuntó que los cigarrillos electrónicos con nicotina son, con alta probabilidad, cancerígenos para los humanos. Y la respuesta está en las sustancias cancerígenas como, por ejemplo nitrosnornicotina, metales pesados, hidrocarburos aromáticos policíclicos y aldehídos como el formaldehído.
En Xataka | Nunca es demasiado tarde para dejar de fumar: los pulmones tienen una capacidad increíble para regenerarse
Ver 4 comentarios