Pensábamos que el teletrabajo había llegado para quedarse. En buena parte de Europa es cierto, no tanto en España

  • Mientras Luxemburgo, Alemania o Bélgica han disparado el teletrabajo, España ha frenado su avance

  • La caída de ofertas remotas y el regreso a la oficina han limitado un cambio que parecía irreversible

Teletrabajo en Europa
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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad
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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

En marzo de 2020, medio mundo recogió el portátil de la oficina y montó su puesto de teletrabajo en la mesa de la cocina. Nadie sabía cuánto duraría aquella situación y, cuando llegó a su fin, muchos empezaron a pensar que ya nunca volveríamos a la vieja rutina de coger el metro cada mañana para volver a la oficina.

Seis años después, esa promesa solo se ha cumplido a medias. En algunos países de la Unión Europea el teletrabajo se quedó y sigue creciendo. En España, la historia ha sido más tibia.

El giro que sí llegó a Europa. Un nuevo informe de Eurofound, la agencia europea que estudia las condiciones de trabajo, confirma que el teletrabajo no fue solo cosa de la pandemia. Entre 2015 y 2024, el porcentaje de empleados que trabajaba desde casa alguna vez casi se triplicó en la UE: pasó del 8% al 22%. Es decir, uno de cada cinco trabajadores europeos ya teletrabaja o tiene un horario flexible que le permite trabajar algunos días desde casa.

No obstante, el estudio constata que este crecimiento del teletrabajo no ha sido igual en toda Europa. Luxemburgo, con un tejido económico muy centrado en el sector financiero y de consultoría, ha incrementado el teletrabajo en 30 puntos desde 2015. Alemania lo ha hecho en 26 y Bélgica, Finlandia, Irlanda y Suecia rondan un incremento de hasta 20 puntos porcentuales cada uno. Hungría y Rumanía, en cambio, apenas se han movido: siguen ancladas en el 7% y el 4% respectivamente.

España se quedó a medias. Los datos del INE confirman el frenazo de España en cuanto al crecimiento relativo del teletrabajo o de la jornada híbrida. Según la Encuesta de Población Activa, el 7,8% de los ocupados trabajó desde casa más de la mitad de sus días en 2024. Otro 7,6% lo hizo de forma ocasional. Sumados, rondan el 15% de la población ocupada. La media de la UE, según Eurostat, ronda el 9% solo en la modalidad habitual, un punto por encima de España.

Uno de los motivos de este estancamiento del teletrabajo en España es la falta de apoyo de las empresas. Las ofertas de empleo con opción remota han ido cayendo en los últimos dos años. Esta caída coincide con el endurecimiento de las políticas de vuelta a la oficina en grandes compañías y la penalización (intencionada o no) que sufrían los empleados que no coincidían con sus jefes en los pasillos de la oficina. En cambio, el teletrabajo ha sido el mejor incentivo del sector público para atraer al mejor talento.

No todos los trabajos son iguales. La brecha del teletrabajo por sectores es enorme. Los servicios financieros rozan el 53% de teletrabajadores, la educación el 42% y otros servicios como consultoría el 35%. En el otro extremo, segmentos con actividades muy ligadas a la presencialidad como agricultura apenas llega al 5%, mientras que comercio y hostelería apenas alcanzan el 9%, según recoge el informe de Eurofound. Son trabajos que, sencillamente, no se pueden hacer desde casa.

El tipo de puesto también es determinante en la brecha del teletrabajo. Entre directivos y profesionales, el teletrabajo creció más de 20 puntos desde 2015. Entre trabajadores manuales y de atención al público apenas se movió. Este condicionante hace que se incremente mucho más el peso del teletrabajo en comunidades como Madrid o Cataluña, con un gran peso de sedes corporativas y empresas del sector financiero, sobre otras comunidades como Extremadura o Andalucía con más peso del sector primario.

La cara B: estar siempre disponible. El teletrabajo ha traído algunas ventajas claras, sobre todo en términos de ahorro energético, de gestión de tráfico e incluso de seguridad. Pero también tiene su letra pequeña. El 34% de quienes hacen jornada híbrida y el 28% de los teletrabajadores reciben contactos laborales fuera de su horario de trabajo. Entre quienes solo trabajan en la oficina, ese porcentaje baja al 17%. Uno de cada ocho empleados de la UE reconoce que le preocupa el trabajo incluso cuando no está trabajando.

Los datos del estudio apuntan a que las mujeres teletrabajan casi tanto como los hombres de media en la UE. Pero trabajan más a menudo en su tiempo libre y sufren más interferencia entre trabajo y familia. En España esa brecha es más ancha que en la mayoría de países vecinos. Solo el 15% de las mujeres teletrabaja, frente al 21% de los hombres.

Una ley que va un paso por detrás. Frente a estos problemas cada vez más países legislan el derecho a la desconexión. En 2025 ya eran 13 los estados miembros con esa norma en su marco legal, casi todos aprobados tras la pandemia. Francia lleva ocho años aplicándola. Hoy sus empleados están entre los que menos reciben contactos fuera de horario en toda la UE, según el estudio de Eurofound.

España aprobó su propia versión del derecho a la desconexión en 2018 y el derecho a la desconexión digital fuera del horario de trabajo se recoge en el artículo 20bis del Estatuto de los Trabajadores.

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Imagen | Unsplash (Samuel Bourke)

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