SpaceX ha lanzado el primer satélite nuclear comercial de la historia. Se trata de BOHR, un CubeSat desarrollado por la compañía City Labs, y se ha puesto en órbita de forma totalmente exitosa como parte de la misión Transporter-17, de la compañía espacial de Elon Musk. Con esto, se pretende demostrar que el uso de energía nuclear para alimentar vehículos, satélites y sondas espaciales no es solo cosa de las grandes agencias públicas.
Tritio para hacer historia en el espacio. Betavoltaic Orbital High-Reliability (BOHR por sus siglas en inglés) es un CubeSat en cuyo seno tiene lugar una reacción nuclear similar a la que se ha usado durante décadas para impulsar las sondas Voyager por el espacio. Aunque hay una diferencia. Mientras que estas obtienen la energía del calor generado por la desintegración del plutonio, en este caso se aprovechan las partículas beta liberadas por la desintegración del tritio. Después, estas se transforman en electricidad a través de un semiconductor. El uso de tritio es una ventaja, ya que emite mucha menos radiación, por lo que su manipulación previa al lanzamiento es más segura.
Hablando del lanzamiento. Este satélite nuclear ha sido una de las 81 cargas útiles que formaron parte el pasado 7 de julio de la misión Transporter-17. Un cohete Falcon 9 de SpaceX impulsó todas ellas al espacio tras lanzarse desde la plataforma de dicha compañía, ubicada en la base de Vandenberg. Solo 50 minutos después del lanzamiento, cada una de las cargas útiles, incluido BOHR, se fueron colocando en sus respectivas órbitas.
Dos posibles usos. El uso de energía nuclear en el espacio es algo que se ha estudiado mucho por dos motivos. En primer lugar, porque puede ser útil para naves que van a viajar muy lejos, de modo que no pueden llevar suficiente combustible a bordo. Es precisamente la razón por la que se usó esta fuente de energía con las sondas Voyager. Por otro lado, la energía nuclear es útil cuando la energía solar no es una opción. Las sondas Voyager se alejaron mucho del Sol, pero tampoco hay que irse tan lejos. El polo sur lunar está constantemente en sombra, por lo que en el futuro, cuando se construyan allí las bases de Artemis, podría ser muy necesaria la energía nuclear.
Un proyecto con muchos apoyos. El desarrollo de BOHR fue financiado bajo un contrato del Departamento de Defensa de Estados Unidos. Además, es la primera misión nuclear que ha recibido la aprobación de lanzamiento nuclear de la Administración Federal de Aviación, concretamente bajo el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional 20 de Donald Trump. Por lo tanto, a pesar de ser un proyecto privado, ha recibido todos los apoyos públicos necesarios para su puesta en marcha. Eso, junto a su inclusión dentro de una misión de SpaceX, demuestra que hay muchos ojos poderosos puestos en este proyecto.
Es solo una prueba. En realidad, BOHR se ha usado para comprobar que esta forma de obtener energía nuclear es viable en el espacio y que se puede usar de forma comercial. Actualmente, el satélite está en órbita, preparado para poner en marcha la reacción de prueba. No obstante, el CubeSat utiliza placas solares para obtener energía para su propio funcionamiento. El siguiente paso podría ser un satélite que utiliza exclusivamente la desintegración del tritio. De momento, esta primera prueba de concepto ha marcado el que puede ser el futuro de muchas misiones espaciales comerciales.
Imagen | SpaceX
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