"Extremadamente inexperto e incapaz": cómo se gestó el gran fraude de Sam Bankman-Fried y FTX

"Extremadamente inexperto e incapaz": cómo se gestó el gran fraude de Sam Bankman-Fried y FTX
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Sam Bankman-Fried fue detenido ayer, día 14 de diciembre, en Las Bahamas, después de que Estados Unidos enviara una notificación formal de la presentación de cargos contra él. Damian Williams, fiscal del distrito sur de Nueva York, explicó que el fundador de FTX había defraudado a los clientes e inversores del exchange, a los prestamistas de Alameda Research (compañía de criptomonedas fundada por el propio Bankman-Fried) y que había violado las leyes para la financiación de campañas electorales.

La detención de el otrora ‘caballero blanco’ de las criptomonedas sugiere que el tercer exchange más importante de criptodivisas estaba diseñado para enriquecerse mediante el robo de dinero de clientes e inversores. Ello, por otro lado, también hace aumentar las dudas y la desconfianza hacia todo el mercado de criptomonedas.

El desfalco de toda la vida. El pasado martes, John Ray III, liquidador de FTX, testificó en el Congreso como parte de la investigación acerca del colapso de la compañía fundada por Bankman-Fried. En las casi cuatro horas de intervención, Ray III afirmó que se trataba de una forma antigua de desfalco: “Esto es sacarle el dinero a los clientes y usarlo para tu propio beneficio, nada sofisticado”.

El hombre que fue calificado en julio por ‘The Economist’ como “el último hombre en pie de las cryptos”, comparado con JP Morgan, parece que había construido su imperio mediante el engaño y la estafa.

Una dirección inexperta y poco seria. Además de la intencionalidad de Bankman-Fried, la manera en la que él y sus cómplices (tal y como los denomina el fiscal Damian Williams) gestionaban la empresa era deficiente. Ray III señaló que el colapso de FTX se debe a “la concentración absoluta del control empresarial en manos de un grupo pequeño de individuos, extremadamente inexperto e incapaz, que falló a la hora de implementar cualquier sistema de vigilancia necesaria para una compañía a la que se confía dinero y activos de otras personas”. Esta afirmación no debería de sorprender si se tiene en cuenta que Bankman-Fried fue cazado en una ocasión jugando al League Of Legends durante una reunión con Sequoia Capital, una compañía de inversiones de riesgo.

Influencia en la política de EE.UU. Sin embargo, el que una vez fue considerado el “genio” de las criptomonedas, no sólo empleaba el dinero para su propio disfrute. El fiscal Damian Williams aseguró que utilizó “ese dinero sucio” para “comprar influencia bipartidista y condicionar la dirección de la política pública en Washington”, mediante millonarias e ilegales donaciones a candidatos y comités de los partidos Demócrata y Republicano.

Ello, unido a su altruismo y su posición a favor de una mínima regulación del mercado cripto, le acercó a personalidades como, por ejemplo, Bill Clinton y Tony Blair, quienes accedieron a participar en una conferencia organizada por FTX en las Bahamas.

FTX y Esquema Ponzi. Otra personalidad, del cine en este caso, también tiene su parte en esta historia. Se trata del actor Ben Mackenzie, quien en calidad de testigo testificó frente al Senado el pasado lunes 12 de diciembre. El intérprete, conocido por su papel de James Gordon en la serie ‘Gotham’ y coautor del libro ‘Easy Money’ sobre criptomonedas, afirmó que el colapso de FTX y Alameda era la mayor caída corporativa desde la implosión del esquema Ponzi de Berni Madoff al inicio de la crisis de 2008.

¿Cripto-estafa? El término esquema Ponzi, una forma de estafa piramidal en la que se paga a los nuevos inversores con dinero de los inversores anteriores, fue empleado por Mackenzie para referirse, también, a todo el mercado cripto. Según el autor, ese es el nombre que reciben los contratos de inversión que carecen de valor, por lo que, para él, “la industria de las criptomonedas representa el mayor esquema Ponzi de la historia”. Una industria apoyada, además, en la desinformación, el ‘hype’ entusiasta y el fraude, añadió Mackenzie.

Efecto contagio. Por su parte, el empresario Kevin O’Leary, quien recibió dinero a cambio de promocionar a FTX, testificó dos veces: por escrito y presencialmente. En su texto, O’Leary afirmó que había que esclarecer lo que había ocurrido con el exchange ya que “no podemos dejar que su colapso nos haga abandonar la gran promesa y el potencial del mercado cripto”. Ese temor no es infudado: por ejemplo, Binance ya está sufriendo las consecuencias de la caída del exchange de Bankman-Fried. El agujero de 8 mil millones de dólares que dejó FTX provocó, según Forbes, un cripto-contagio que se va extendiendo poco a poco.

Posiciones reguladoras. Lo cierto es que no son los mejores tiempos para el mercado de las criptomonedas. La quiebra de FTX ha afectado a más de un millón de acreedores y clientes, lo cual puede aumentar la desconfianza hacia las criptodivisas y fortalecer las posiciones reguladoras. En este sentido, Joe Biden valoró positivamente, el pasado mes de noviembre, las recomendaciones realizadas por el FSB (Consejo de Estabilidad Financiera) para regular el mercado de las criptomonedas.

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