La quiebra de FTX es tan sólo un aviso: todos los tokens de los demás "exchanges" cripto se han hundido

La quiebra de FTX es tan sólo un aviso: todos los tokens de los demás "exchanges" cripto se han hundido
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El pasado 11 de noviembre, FTX, la tercera plataforma de compraventa de activos digitales -exchange en inglés- más importante del mercado de las criptomonedas, se declaró en bancarrota y su CEO, Sam Bankman-Fried, dimitió de su cargo al frente de la compañía. La avalancha de solicitudes de retiro de dinero por parte de los inversores, provocada por la desconfianza en FTT, el ‘token’ de FTX, llevó a la compañía a una situación crítica: incluso Binance, que estaba dispuesta a rescatarla, descartó hacerlo después de comprobar el estado de las cuentas de la firma fundada por Bankman-Fried.

La quiebra de FTX ha generado incertidumbre en el mercado de las criptomonedas, el cual ha visto, además, cómo otros ‘tokens’ han perdido parte de su valor.

Caída de otros tokens. La semana pasada, Forbes publicó un artículo en el que señalaba el valor que habían perdido algunos tokens en el último año: BNB de Binance, -54%; OKB de OKX, -31%; UNI de Uniswap, -78%; CRO de Crypto.com y FTT de FTX, -97%. La revista norteamericana indicaba, además, que los tokens con valores inflados, origen de la quiebra de FTX, continuaban en circulación y sugerían que ello podría ser la perdición del mercado de las criptomonedas, el cual ha visto cómo, en menos de un año, el precio del bitcoin ha caído en un 77%, según datos del Bank of America citados por Fortune.

Y si bien es cierto que no es la primera vez que este mercado se recupera después de un duro golpe, la situación actual plantea más incertidumbre que en ocasiones anteriores.

Cambio de panorama económico. La subida de tipos de interés afecta al mercado de las criptomonedas, que hasta ahora se había beneficiado del dinero barato, ya que encarece la financiación y provoca que muchos inversores renuncien a depositar su dinero en activos de alto riesgo -como las criptodivisas-, para colocarlo en lo que se conoce como ‘activos refugio’, por ejemplo, deuda americana. Adicionalmente, en un contexto inflacionario, las personas son mucho más cautas a la hora de gastar su dinero en inversiones de riesgo, tal y como explicó Joaquín Robles, analista de XTB, a La Vanguardia. Además, el minado de criptomonedas se ha encarecido debido al aumento de la tarifa de la luz provocado por la crisis energética.

Otra mala noticia. Por otro lado, tal y como afirmó Roberto Scholtes, jefe de Strategia de Singular Bank, a la Cadena Ser, la quiebra de FTX constituye el “tercer eslabón de una caída secuencial” que comenzó con el desplome del precio del Bitcoin, a la que siguió la estrepitosa caída de Luna, el token de Terra. Ahora, el desplome del exchange fundado por Bankman-Fried genera desconfianza entre los inversores, especialmente institucionales.

Tambores de regulación. Además, la quiebra de FTX ha reforzado la idea de que el mercado de criptodivisas deba estar regulado de algún modo. Así lo afirmó la semana pasada Brad Sherman, congresista demócrata y jefe del subcomité de Protección Inversora y Mercado de Capitales (Investor Protection and Capital Markets), quien instó a la SEC (Comisión de Seguridad del Intercambio de EE.UU) a actuar “para acabar con el área gris en términos regulatorios en la cual ha operado la industria cripto”, añadiendo que examinará con el resto de congresistas la opción de elaborar una legislación federal.

Palabra de Biden. De hecho, en una declaración publicada en la Casa Blanca la semana pasada, el presidente de los EE.UU. agradeció al FSB (Consejo de Estabilidad Financiera) las recomendaciones realizadas en un informe para regular el mercado de criptomonedas. Añadió, además, que era necesario construir una conciencia pública de los riesgos que conlleva invertir en un mercado tan volátil.

Ensayos. Paralelamente, el Banco de la Reserva Federal de Nueva York, en colaboración con miembros del sector bancario, anunció el primer proyecto de prueba de concepto (PoC) del dólar digital, cuya duración será de 12 semanas, para comprobar cuál podría ser el funcionamiento de una plataforma de divisas digitales regulada en la que participaran, entre otros actores, los bancos centrales. El futuro es digital, y parece que la banca tradicional está actuando en consecuencia.

Imagen: Behnam Norouzi / Imagen

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