Ni para recalificar terrenos ni para poner placas solares: los grandes bulos sobre los incendios que vuelven cada verano

Para recalificar un terreno incendiado, la legislación exige varias décadas de espera

Bosque Forestal
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José A. Lizana

Colaborador

Los recientes incendios que han arrasado miles de hectáreas en diferentes puntos de nuestro país han dejado una cicatriz ecológica y social innegable, pero también han dejado una gran retahíla de bulos que han calado en la sociedad. Algunos de estos aparecen cada año por estas mismas fechas y lo único que hacen es crear alarma social. 

La recalificación de terrenos quemados es uno de los más escuchados en redes sociales, puesto que alimenta los supuestos "intereses ocultos" que hay detrás de todos estos incendios. Este término no es más que una categoría legal que provoca que un terreno forestal pueda pasar a ser urbanizable para comenzar a crear nuevas viviendas. Pero la realidad es que no es tan fácil como se puede pensar. 

Aquí la ley de montes no permite recalificar un suelo que ha sido quemado hasta 30 años después de que se haya extinguido el incendio forestal. Aunque sí que hay una excepción que se introdujo en el año 2015 y que apunta a que se puede saltar esta limitación si hay "razones imperiosas" para concederlo. Pero la realidad es que desde el 2003 no se han llevado a cabo obras públicas en zonas que han sido afectadas por incendios. 

Los paneles solares. En un intento por demonizar a las energías renovables, son varias las voces que apuntan a que justo donde se van a instalar placas es donde en poco habrá un incendio forestal. Pero aquí, como apunta Greenpeace, no hace falta hacer una recalificación del terreno del rústico a urbanizable para poder ser instaladas. 

Esto quiere decir que un suelo quemado no acorta ni modifica la tramitación ambiental que se debe seguir para hacer estas instalaciones, y es por ello que no hay ninguna ventaja para quemar el monte antes de llevar a cabo este proyecto. Pero además, las instalaciones fotovoltaicas necesitan un terreno firme, accesible y seguro que es justo lo contrario a lo que ofrece un monte quemado. 

Su problema real. En España precisamente no es que hagan falta terrenos 'libres' para hacer este tipo de instalaciones, sino que el freno que tenemos puesto está en la propia red eléctrica y en la saturación que existe en los diferentes nodos. 

El cambio climático para muchas personas es poco importante y no tiene relación con el aumento de frecuencia de estos incendios forestales. Pero la realidad que estamos viviendo es que las olas de calor son cada vez más frecuentes, intensas y duraderas. 

Pero lógicamente esto no significa que el cambio climático encienda la chispa que provoque los incendios, pero sí que genera el caldo de cultivo perfecto para que estos sean mucho más peligrosos. 

No dejan limpiar los montes. Este es otro de los bulos que apunta justamente a las políticas ecológicas para que no se pueda tocar nada de un terreno forestal. Pero la realidad es que la legislación actual permite limpiar el monte e incluso impone como obligación a las comunidades autónomas contar con planes para la prevención de los incendios. 

Aquí Greenpeace apunta también que los propietarios forestales deben mantener sus fincas limpias y en buen estado e incluso se llega a imponer la obligación a los ayuntamientos de encargarse de ello en el caso de que el propietario no cumpla con su obligación. 

Hay un matiz. Aunque no esté prohibido limpiar los montes, sí que requiere de un proceso burocrático por detrás que hace que se retrase la emisión de los permisos necesarios para poder llevar a cabo actuaciones en el monte. Esto puede hacer que los propietarios que son más mayores o están más alejados de sus propiedades desistan de llevar a cabo este proceso de solicitud de permisos y provoquen la dejadez de sus obligaciones. 

Imágenes | dife88

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