Hace unos días hablábamos de que circula un mito que dice que si pones una moneda encima del router mejora el WiFi. Es una tontería como un templo, pero es el típico truco fácil de hacer que acaba viralizándose. En los noventa no teníamos redes sociales y la palabra viral tenía un significado completamente distinto, pero también se propagaban mitos de dudosa credibilidad, como el que decía que había que tener un cactus junto al ordenador para absorber su radiación.
El origen del mito. Se cree que proviene de una observación realizada en el instituto de geobiología de Chardonne, Suiza, en 1987. No fue un experimento formal, sino la percepción de los empleados del instituto que aseguraban que colocar un cactus junto al monitor reducía sus síntomas de fatiga y dolor de cabeza tras pasar muchas horas trabajando. A esa anécdota se le añadió, sin enlaces ni detalles, la referencia a “un estudio de la NASA”. No hay evidencia que respalde nada de esto, pero el uso de nombres institucionales bastó para que el mito se propagara con una apariencia de rigor científico que nunca tuvo.
El miedo a la radiación. La palabra radiación adquirió un tinte muy negativo especialmente tras el desastre nuclear de Chernóbil. Sin embargo, no todos los tipos de radiación son dañinos. La radiación "mala" es la ionizante, como los rayos X o rayos gamma, pero en el caso de un ordenador, es una radiación electromagnética de baja frecuencia, no ionizante e incapaz de alterar nuestras células. Este y otros mitos (como los relacionados con el 5G) surgen de la falsa creencia de asociar cualquier tipo de radiación con algo peligroso y dañino.
Por qué un cactus. El hecho de que se recomiende un cactus y no cualquier otra planta tiene que ver con que tienen un alto contenido en agua y claro, como el agua absorbe la radiación pues se asume que el cactus también lo hará. Puede absorber radiación, sí, pero no más que cualquier objeto: por esa regla de tres una sandía o una garrafa de agua al lado del ordenador conseguirían un efecto aún mayor.
Además de que el campo electromagnético que puede emitir un ordenador no es nocivo, este sale en todas direcciones, por lo que para que nos protegiera de él, tendríamos que rodear toda la máquina con cactus, no colocar uno al lado y ya está.
Eficacia not found. En 2018 un grupo de científicos turcos se propuso comprobar si se producían cambios en el campo electromagnético por poner un cactus cerca de la pantalla. Se hicieron con monitores LCD y monitores antiguos de tubo, así como distintas variedades de cactus, incluyendo algunos de gran tamaño. Midieron el campo electromagnético colocando el cactus en varias posiciones y llegaron a una conclusión clara: el efecto era nulo.
Aunque este truco ha sido refutado, la creencia popular ha permanecido y hay quienes se han aprovechado de ello. ¿Quienes? Los vendedores de cactus.
Imagen | Magnific
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