El mito del fumador sociable: la ciencia avisa de que el tabaco está ligado a una mayor soledad (pero hay matices)

Los estudios tratan de buscar una relación entre el fumar y la soledad

Fumar
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José A. Lizana

Colaborador

Durante mucho tiempo, el acto de fumar se ha asociado culturalmente a una actividad de socialización con la mítica pausa para el cigarro en el trabajo o las charlas en las puertas de los bares. Sin embargo, la ciencia llega para romper con este mito y apunta a que ocurre todo lo contrario: se relaciona con una mayor soledad a partir de los 65 años. 

Un nuevo estudio. Aquí una investigación bastante reciente ha juntado a 50.000 participantes de 15 países europeos diferentes, basado en datos del proyecto SHARE y con dos años de seguimiento, para poder estimar lo que ocurre más allá de la salud física cuando estamos fumando. Y aquí dejan claro que fumar no trae nada bueno ni para nuestros pulmones ni tampoco para nuestras relaciones sociales. 

Sin embargo, estamos ante un resultado preliminar de un congreso, y todavía faltan detalles esenciales para hacer una evaluación independiente completa, como por ejemplo el protocolo, la definición exacta de exposición y el modelo estadístico usado. 

Lo que ya sabemos. Pero esto no quiere decir que no tengamos pruebas robustas sobre este tema, ya que en 2022 un estudio longitudinal publicado en The Lancet nos da una prueba bastante importante con 8.780 adultos ingleses a sus espaldas de 50 años o más durante un periodo de 12 años. 

Y al tratarse de una cohorte longitudinal y no un ensayo clínico, el estudio comparó a fumadores y no fumadores en su inicio y midió su soledad y aislamiento a los 4, 8 y 12 años. Esta metodología aporta evidencia temporal y ajusta el resultado por variables muy relevantes como la edad, el sexo, la clase social y los diagnósticos físicos y mentales.

Sus resultados. En el punto de partida del estudio, quienes fumaban mostraban mayor soledad, menos contacto con familiares y amigos, y una menor participación comunitaria o cultural. Pero además, estos fumadores presentaban una mayor probabilidad de vivir solos y, durante el periodo de seguimiento, el contacto social fue en descenso. Y por si fuera poco, se observó un incremento de la soledad a los cuatro años. 

Puede haber otros factores. A pesar de estos hallazgos, a nivel científico no se puede afirmar categóricamente que "fumar te hace estar solo". Y es que este mismo estudio apunta a que no se puede demostrar por sí solo que fumar sea la causa única de la soledad, ya que la formulación rigurosa es que el tabaquismo se asoció prospectivamente con un empeoramiento de indicadores de soledad y aislamiento social.

Aquí la evidencia complementaria muestra que el aislamiento social se asocia con mayores probabilidades de fumar en adultos mayores de 65 años. Esto refuerza la idea de una causalidad inversa, puesto que existen factores compartidos como la salud mental, el nivel socioeconómico, las redes sociales o la presencia de enfermedades que complican enormemente realizar una interpretación unidireccional.

Imágenes | Geri Tech 

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