Si la pregunta es cómo lee la generación Z española, PISA tiene una respuesta demoledora: cada vez peor y más lejos de la OCDE

La última edición del informe PISA tiene malas noticias para las aulas españolas: suspenso en las materias clave

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Carlos Prego

Editor - Magnet
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Carlos Prego

Editor - Magnet

Si hace tres años el informe PISA arrojó un jarró de agua fría sobre las aulas españolas, la edición de 2025, presentada esta mañana, les asesta directamente un mazazo. Nuestro país recibe un suspenso rotundo, se mire por donde se mire. No solo queda por debajo del promedio de la OCDE en Matemáticas, Ciencias y Lectura, sino que su puntuación desciende varios puntos en esas tres disciplinas con respecto a la evaluación de 2022, dibujando el panorama educativo más desolador desde que empezó a publicarse el informe, a comienzos de siglo.

Con todo, hay una señal de alarma especialmente preocupante que afecta tanto a España como a otros países: la pérdida de comprensión lectora entre los jóvenes.

¿Qué ha pasado? Que la educación española acaba de recibir un severo toque de atención. El informe PISA, elaborado por la OCDE para evaluar el rendimiento académico de los adolescentes, dibuja un panorama funesto en nuestro país. Tras examinar 30.000 alumnos de entre 15 y 16 años matriculados en casi un millar de institutos españoles, los autores del informe les han asignado puntuaciones históricamente bajas en habilidad lectora, matemáticas y ciencias.

No solo eso. En los tres casos los jóvenes presentan un desempeño peor que en el estudio de 2022 y sus notas son sensiblemente inferiores a las del conjunto de la UE y la media de la OCDE. Y eso que la 'foto' general, obtenido tras entrevistar a 760.000 adolescentes de 90 países (incluidos los 30.000 alumnos españoles), tampoco es buena. Las puntuaciones medias de la OCDE han descendido.

Informe

¿Tan grave es? Hablar de puntuaciones medidas puede resultar demasiado abstracto, pero la cosa cambia cuando se tiene en cuenta un valor clave: para la OCDE 20 puntos equivalen más o menos a un curso escolar. ¿Qué ha pasado en España durante los últimos años? Pues que la puntuación en matemáticas ha bajado 16 puntos, la de ciencias otros 8 y la de comprensión lectura 23.

Si echamos la vista más atrás, a 2015, los descensos en esas tres disciplinas son mucho más pronunciados, con un desplome de 29 puntos en matemáticas y 45 en lectura. La conclusión es que los jóvenes que están terminando la ESO ahora (y por lo tanto finalizan su período de educación obligatoria) están mucho menos preparados en competencias básicas que los de hace apenas una década.

¿Qué pasa con la lectura? Esa es una de las grandes preguntas (y también de las más preocupantes) que deja botando PISA. Sus datos muestran una pérdida de competencia tanto entre los jóvenes españoles como los del conjunto de la OCDE, cuya puntuación media ha bajado de 477 en 2022 a 463 en 2025.

En el informe los investigadores recuerdan además que la comprensión lectora no es una habilidad cualquiera, ya que tiene un valor transversal: “Juega un papel fundamental a la hora de entender y completar con éxito las tareas de otras competencias de PISA” y su evolución está directamente conectada con el rendimiento de los alumnos en el campo de las matemáticas y ciencias.

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¿Y tienen alguna explicación? Sí. Los técnicos de la OCDE deslizan algunas explicaciones, aunque advierten que se trata de teorías que deben manejarse con cautela. "Los resultados sugieren, en términos generales, que el descenso podría estar relacionado con la capacidad o disposición del alumnado para mantener una atención concentrada en tareas exigentes", recoge el estudio tras recordar que los resultados han empeorado en las evaluaciones con textos largos.

La reflexión es interesante porque, como han recordado ya algunos analistas, la última edición de PISA evalúa un perfil de estudiante muy concreto: jóvenes que han crecido rodeados de smartphones y pantallas y en pleno desarrollo de la IA. Los técnicos de la OCDE recuerdan en cualquier caso que entran más factores en juego: hablamos de adolescentes a los que la pandemia del COVID-19 les pilló en plena formación y que se educan en aulas más diversas, lo que no es un problema en sí mismo, pero "aumenta la necesidad de una enseñanza diferenciada".

¿Dice algo más el informe? Sí. Al analizar la capacidad de los jóvenes para comprender textos, los autores establecieron varios niveles de lectura. La gran mayoría (68%) llegaron al nivel 2, lo que confirma que son capaces de captar la idea principal de un documento de extensión moderada, localizar información a partir de criterios preestablecidos y reflexionar sobre su forma y fondo.

El problema es que cuando se pasa al nivel más exigente, el 5, que requiere "comprender textos extensos, abordar conceptos abstractos o contraintuitivos" y diferenciar entre hechos y opiniones solo pasan el corte el 2% de los alumnos. Si hablamos de 30.000 estudiantes, eso equivale a 600 adolescentes capaces de interpretar de forma crítica los documentos más largos y complejos.

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¿Cómo leen los jóvenes? Esa es la gran pregunta. A comienzos de año el Ministerio de Cultura sacaba pecho por un estudio que concluía que el 76,9% de las personas de entre 14 y 24 años son lectoras y que el 66,2% de la población lee por ocio, en su tiempo libre. El informe PISA de 2025 dibuja un escenario mucho menos optimista y recuerda que la edición de 2018 ya mostraba un aumento del porcentaje de chicos y chicas que únicamente leen por obligación. 

"En todos los países de la OCDE, el índice de disfrute de la lectura disminuyó a lo largo de la década hasta 2018", recuerdan los investigadores del organismo.

¿Importa el contexto? Sí. "El alumnado de PISA 2025, nacido hacia el 2009, ha crecido en un período de rápidos cambios y de difusión generalizada de los dispositivos electrónicos personales, lo que puede haber alterado sus hábitos de lectura, favoreciendo una interacción digital más breve y fragmentada frente a la lectura prolongada", abunda el estudio de la OCDE antes de citar otros análisis que constatan un cambio en qué, cuándo y por qué leen los adolescentes. 

"Tienden a interactuar con mayor frecuencia con textos digitales que fomentan la lectura selectiva o funcional, cambian más a menudo de tarea y dedican menos tiempo a prácticas de lectura prolongada que están estrechamente relacionadas con el desarrollo de la comprensión lectora", recoge el informe de 2025.

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¿Son todo malas noticias? No. Como se ha encargado de subrayar el Ministerio de Educación, el último informe PISA sugiere que los alumnos españoles tienen "un nivel de perseverancia ante el aprendizaje" mayor que la media de la OCDE y la UE. El Gobierno también celebra la posición de España en equidad educativa. Hay quien, más allá de esos valores, ya analiza los resultados de PISA a la luz de Lomloe impulsada por el ejecutivo de Pedro Sánchez.

El informe de la OCDE muestra también diferencias relevantes entre comunidades autónomas. De hecho, Asturias, la Comunidad de Madrid y Castilla y León obtuvieron niveles de rendimiento en competencia lectora que se sitúan sensiblemente por encima de los del conjunto de la organización y la UE.

Imágenes | Jeswin Thomas (Unsplash) y Ministerio de Educación

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