Un estudio nos advierte de algo aterrador: la IA está moldeando nuestra identidad sin que lo notemos

  • Los seres humanos estamos interiorizando los comportamientos y las formas de expresión de las IA

  • Esta mimetización es un proceso bidireccional que va calando en nuestra identidad poco a poco y sin que nos demos cuenta

Iaimitacion
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Laura López

Editora Sénior - Tech
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Laura López

Editora Sénior - Tech

A nadie se le escapa que la inteligencia artificial (IA) está teniendo un impacto muy profundo en la rutina de las personas que la utilizamos habitualmente. Esta tecnología ya está transformando muchos trabajos, así como la ciencia, la medicina o la educación. Sin embargo, aún no está claro en qué medida nos está afectando como usuarios, y, sobre todo, si está condicionando de alguna forma nuestro comportamiento. Un estudio interesantísimo publicado en AI & Society arroja luz sobre este escenario. Y lo que apunta es inquietante.

Los investigadores que han escrito este artículo pertenecen a las universidades de Birmingham (Reino Unido), Linneo (Suecia) y Aarhus (Dinamarca), y, curiosamente, la tesis central de su texto sostiene la existencia de una "humanidad robotoide". Puede parecer una elucubración forzada, pero basta que leamos su artículo para que nos demos cuenta de que sus argumentos son sólidos. O, como mínimo, razonables.

Lo que defienden es que a medida que los modelos de IA con los que interactuamos adoptan actitudes más humanas con el propósito de ganar nuestra confianza y conseguir que la comunicación sea más natural, nosotros, los seres humanos, también interiorizamos los comportamientos y las formas de expresión de las IA. Esta mimetización es, según estos autores, un proceso bidireccional que va calando en nuestra identidad poco a poco y sin que las personas nos demos cuenta de que se está produciendo.

La "culpa" de todo la tiene nuestro instinto natural de imitación

Según Ozturkcan, Toral-Manson y de Cros Peronard, los autores del artículo, este proceso de mimetización es el resultado de dos fenómenos. El primero de ellos es el instinto humano de mimetización comunicativa, que consiste, sencillamente, en adoptar el estilo de comunicación de la persona, o, en este caso, la IA, con la que estamos hablando. Y el segundo es la habilidad con la que los modelos de IA recuerdan las interacciones previas y ajustan su comportamiento al usuario. A medida que la IA adquiere un comportamiento más natural y humano, más se intensifica el proceso de mimetización.

Cuando interiorizamos el patrón de interacción con una máquina de alguna forma nos estamos volviendo más compatibles con la IA

Hasta este momento nada parece indicarnos que este proceso natural de imitación implique riesgos, pero, según estos investigadores, sí los tiene. Y es que sostienen que cuando interiorizamos el patrón de interacción con una máquina de alguna forma nos estamos volviendo más compatibles con la IA. Lo hacemos de una forma intuitiva debido a que nuestra mente cree que así nos comunicamos mejor con ella, pero por el camino perdemos características propiamente humanas, como la imprevisibilidad o el sentido del yo. Y esto no sucede cuando hablamos con otra persona y la mimetización se establece entre seres humanos.

Sea como sea, este estudio tiene una limitación que nos interesa conocer: es estrictamente teórico, y no experimental. Los autores reconocen que no han llevado a cabo pruebas longitudinales sobre personas reales; se han apoyado sobre todo en estudios previos dedicados a la interacción entre personas y máquinas. Por este motivo lo más razonable es que nos lo tomemos como una hipótesis que, eso sí, está bien fundada. Sea como sea, los usuarios podemos hacer algo al respecto: estar atentos al momento en que una IA empieza a definir los términos de una conversación. Y actuar en consecuencia.

Imagen | Kaku Nguyen

Más información | AI & Society

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