Usar paraguas contra el sol es la última moda en España. La ciencia tiene claro hasta qué punto nos protege realmente

El uso del paraguas se está extendiendo, pero los rayos UV pueden alcanzarnos por otras vías

Paraguas Sol
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José A. Lizana

Colaborador

Cada vez es más común ver cómo la gente pasea por la calle con un paraguas en sus manos para poder protegerse del sol. Este hábito era algo que estaba muy interiorizado entre los turistas asiáticos que veíamos en nuestras ciudades, pero con los termómetros batiendo récords y el sol castigando las calles, el paraguas está cada vez más popularizado para evitar que incidan los rayos solares en nuestra piel. 

La idea de fondo. Como decimos, puede tener bastante lógica el hecho de cubrirnos del sol con un paraguas para evitar que la radiación ultravioleta incida en nuestra piel de manera libre, algo que puede generar problemas graves en la piel. Pero la verdadera pregunta que nos debemos hacer aquí es: ¿de verdad funciona usar un paraguas para protegernos del sol? 

Se ha investigado. Esto es algo que ya ha sido medido por parte de los dermatólogos especialistas a través de un estudio publicado en 2013 en JAMA Dermatology. Y los resultados eran bastante buenos, ya que tras analizar decenas de paraguas de mano estándar, se vio que eran capaces de bloquear entre el 77% y el 99% de radiación ultravioleta. 

Pero el problema es que no todos los paraguas son iguales, ya que el estudio reveló que los paraguas de color negro o muy oscuros son los más eficaces, bloqueando consistentemente más de 90% de los rayos ultravioletas. Esto es algo fundamental, sobre todo para los expertos en marketing que ya están asignando factores de protección numéricos a los paraguas como si fueran cremas. 

El enemigo invisible. El problema de comenzar a usar el paraguas por nuestras calles para protegernos puede generar una duda general: ¿podemos salir a la calle sin protector solar? Aquí la respuesta rotunda de los dermatólogos es no. 

El punto clave que enfatiza la evidencia científica es que la sombra es una medida de protección parcial. Y es que el sol no solo nos quema proyectando sus rayos directamente sobre nuestra cabeza desde el cielo, sino que existe lo que se conoce como radiación ultravioleta difusa y reflejada.

Un efecto común. Para explicar esto, debemos entender que los rayos UV rebotan en las superficies que nos rodean, como el asfalto, la acera, el agua de una piscina, la arena de la playa o el cristal de los edificios. Toda esa radiación rebotada entra por los laterales y por debajo del paraguas, impactando directamente en nuestra piel expuesta.

Este es el mismo principio que aplicamos a cuando vamos a la playa, donde mucha gente, pese a estar bajo una sombrilla de manera constante, llega a casa y está con varias quemaduras en la piel. Aquí es donde vemos de manera clara que la radiación ultravioleta también ataca pese a estar bajo una sombrilla. 

Está demostrado. Aquí un estudio publicado en 2017 puso a prueba la sombrilla de la playa frente a un protector solar de SPF alto, y los resultados mostraron que el grupo que dependió únicamente de la sombra de la sombrilla sufrió quemaduras. 

Es por ello que siempre lo más recomendado es aplicar crema solar antes de exponerse a la radiación ultravioleta con el objetivo de evitar tanto quemaduras como el resto de efectos indeseados que tiene el sol sobre la piel. 

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