El próximo gran avión de combate británico quizá no tendrá piloto: BAE Systems ya tiene listo un prototipo

  • BAE Systems ha presentado un avión colaborativo sin tripulación concebido para operar junto al Typhoon

  • El prototipo destinado a las pruebas ya está ensamblado en Warton y se prepara para los ensayos en tierra

  • Reino Unido quiere que vuele en 2027 y que el programa Storm Fighter sea operativo antes de que termine la década

Brontanax
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Javier Marquez

Editor - Tech

Durante décadas, cada gran salto de la aviación militar británica ha tenido un piloto en el centro. Ocurrió con el Harrier, con el Tornado y con el Typhoon, y todo apunta a que seguirá siendo así con el futuro Tempest. Pero algo está cambiando alrededor de estos aviones: una de las próximas grandes piezas que Reino Unido quiere incorporar no tiene por qué llevar a nadie dentro. La intención es que sus cazas vuelen acompañados por aeronaves capaces de asumir parte del riesgo, ampliar su alcance y sumar potencia de combate sin añadir otro piloto a la formación.

Ese cambio ya tiene nombre: Brontanax. Quienes se acercaron a verlo en el Salón Aeronáutico de Farnborough no tuvieron delante el prototipo destinado a las pruebas, sino un modelo de exhibición que mostraba cómo será el nuevo aparato de BAE Systems. La unidad de ensayos permaneció en Warton, donde la empresa asegura que ya está completamente ensamblada y en preparación para las pruebas en tierra. Todavía no la hemos visto despegar, pero tampoco estamos ante un proyecto que exista únicamente en una pantalla: ya hay un prototipo físico esperando su siguiente examen.

Para entender qué propone el fabricante británico, conviene apartar la imagen del dron pequeño. Brontanax tiene un tamaño parecido al del Hawk, el entrenador avanzado británico, y pertenece a la familia de los Collaborative Combat Aircraft: aviones sin tripulación concebidos para volar y combatir como parte de una formación más amplia. No está llamado a sustituir al Typhoon ni al futuro Tempest, sino a sumar otra plataforma al equipo. BAE asegura que podrá ser operado a distancia por un piloto de Typhoon o por un comandante de misión, aunque todavía no ha explicado hasta dónde llegará su autonomía durante una operación.

El compañero autónomo que Reino Unido quiere para sus cazas

La compañía le atribuye dos grandes funciones: guerra electrónica y ataques de precisión contra objetivos terrestres y aéreos. Lo importante no es solo qué podrá hacer, sino qué permitirá sumar al conjunto de una misión. En lugar de concentrar todas las tareas en unos pocos cazas tripulados, la Royal Air Force podría repartir funciones entre un mayor número de aeronaves. Es lo que el sector denomina "combat mass": ampliar la cantidad de plataformas disponibles y enviar algunas de ellas a las zonas de mayor riesgo sin exponer necesariamente a otro piloto.

El proyecto llega, además, en un momento muy concreto. El Gobierno británico acaba de comprometer 300 millones de libras, unos 351 millones de euros al cambio del 24 de julio de 2026, al programa Storm Fighter, la iniciativa con la que quiere desarrollar una capacidad autónoma propia e integrarla en el resto de su aviación de combate. El calendario es ambicioso: Londres quiere que el demostrador vuele en 2027 y que Storm Fighter alcance una capacidad operativa antes de que termine la década. Por ahora, sin embargo, hablamos de objetivos oficiales de desarrollo, no de una entrada en servicio garantizada.

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No es la primera vez que la Royal Air Force intenta incorporar un compañero no tripulado a sus formaciones. Project Mosquito perseguía una idea similar, pero el Ministerio de Defensa británico lo canceló en 2022 antes de que el demostrador pudiera volar. El nuevo intento llega con una diferencia importante: BAE Systems afirma haber financiado el desarrollo realizado hasta ahora mediante su propia inversión en investigación y desarrollo. La incógnita ya no es si la compañía puede llevar el diseño hasta un prototipo ensamblado, sino si ese aparato logrará demostrar en vuelo todo lo prometido.

Reino Unido llega así a una carrera en la que algunos competidores ya han dejado atrás la fase de presentación. Australia acumula más de un centenar de vuelos con el MQ-28 Ghost Bat de Boeing, mientras Estados Unidos ha adjudicado contratos de desarrollo industrial y producción para el FQ-42 de General Atomics y el FQ-44 de Anduril. La apuesta británica todavía no tiene una flota contratada ni capacidades demostradas en el aire, pero sí un prototipo con el que intentar reducir esa distancia. El verdadero salto no llegará con el modelo de Farnborough, sino cuando la unidad de pruebas abandone Warton y consiga volar.

Imágenes | BAE Systems

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