En el episodio de Los Simpsons ‘Marge contra el monorraíl’, un vendedor convence a Springfield de gastarse el dineral en un tren elevado que nadie pidió nunca. Springfield, al menos, llegó a inaugurarlo. Ahora un astronauta que rodeó la Luna en abril asesora un proyecto de 12.000 viviendas de lujo con laguna, paseo elevado y, sí, un monorraíl.
Y aunque el titular lo sitúa en Madrid, los datos lo fijan, de momento, solo en un render. Ya contamos cómo acaban los megaproyectos cuando el dinero no llega y por qué la vivienda amenaza con ser el motor de un nuevo 15-M. Ahí siguen en cola el auditorio del parque Juan Carlos I, el tren Móstoles-Navalcarnero y otras tantas inversiones. Lo de Moon es un diseño muy bonito, habrá que ver si tiene razón de ser.
Quién es. Jeremy Hansen tiene 50 años, fue piloto de caza y en abril viajó como especialista de la misión Artemis II, lo que lo convirtió en la primera persona no estadounidense en llegar hasta la Luna. En septiembre dejó el cuerpo de astronautas de la agencia espacial canadiense, tras 17 años, y pasó a la reserva de la Fuerza Aérea, después de 32.
Lo que nos importa es que hace un par de semanas, el primer ministro, Mark Carney, lo nombró asesor en materia espacial. Compagina ese cargo con el de consejero, miembro del consejo asesor y embajador de Moon World Resorts (estratega espacial, aseveran), al cual apoyan “a título personal”. Sí, cobra por ello.
Su papel. Hansen ayuda a desarrollar la simulación lunar. Admite que aún no sabe cómo funcionará, pero confía en que las soluciones aparecerán “al juntar a los expertos”. Sobre el turismo real a la Luna, no espera verlo pronto: habrá oportunidades para astronautas no gubernamentales, dice, pero no excursiones, por el riesgo de vivir en una nave.
Qué es Moon. Moon World Resorts es una empresa de Toronto que funciona como estudio de diseño y licenciador de propiedad intelectual. No construye nada, pero quiere licenciar hasta 10 proyectos en todo el mundo, cada uno a un único cliente (constructora o fondo soberano) con capital para pagar una obra entera.
Su presidenta, Sandra Matthews, lo compara con la cesión de J.K. Rowling a Universal, aunque insiste en que Moon “no es un parque temático”. La pieza central es una esfera de 312 metros de altura con una réplica de la superficie lunar y una colonia visitable. Un paseo de 90 minutos con traje espacial costaría unos 500 dólares. Los visitantes anuales dependen de a quién se pregunte: 2,5 millones según los fundadores a Gulf News, 10 millones según Matthews a ElPaís. Habría un hotel de 4.000 habitaciones y alrededor se extendería una “ciudad inteligente” de 500 acres (unas 200 hectáreas) con parque, oficinas, residencias de lujo de marca y el mencionado monorraíl.
12.000 viviendas. Las 24 torres suman sobre el papel 12.000 viviendas de lujo, junto a 23 edificios comerciales esféricos y un paseo panorámico. En febrero, los fundadores hablaban de 10.000. El plan descansa sobre capital privado y en la venta de las propias residencias. Es decír, las casas pagarían la atracción que tendrían frente a sus ventanas.
Matthews asegura que ha levantado “millones” de dólares, sin precisar cuántos, y busca más para cerrar el diseño en ocho meses. Después vendría la licencia y unos cinco años de obra. En su web figuran más de 50 empresas de 12 países como socios, de estudios de arquitectura a gimnasios. La lista no dice qué hay firmado.
Escala madrileña. Madrid ya cuenta con un desarrollo mucho mayor que cualquier Luna: Valdecarros, con 51.656 viviendas, el 55% protegidas, y capacidad para unos 150.000 habitantes. Ocupa casi 20 millones de metros cuadrados, unas 10 veces el suelo que pide Moon. Su primera fase, 13.371 viviendas, casi las mismas que promete la Luna, recibió luz verde en octubre y las obras arrancan en breve, a principios de 2027.
Sin suelo. Pero la diferencia clave está en el suelo, en la reparcelación y el calendario. La inversión total de Valcecarros ronda los 7.500 millones de euros. La de Moon se estima en 5.000 millones de dólares. Pero Moon no tiene terreno: sus promotores buscan ubicaciones cerca de grandes aeropuertos. Su programa de preproyecto intenta calcular costes. Henderson, el cofundador, ya explicó que hace falta un Gobierno dispuesto a ceder el suelo y “agilizar los permisos”. En febrero admitía que seguía sin socio de desarrollo y que a muchos promotores locales les interesa más la vivienda de rotación rápida que un activo turístico a largo plazo.
Matthews reconoce ahora que los movimientos en España son solo exploratorios y que no ha habido reuniones con el Gobierno central ni con los autonómicos. Además de Madrid, estudian Sevilla, Valencia y Barcelona. Sí hay equipo: la empresa eligió a la ingeniería Smith + Andersen para los sistemas del proyecto. En Madrid de momento solo hay una cita para la presentación a licenciatarios en primavera y una oficina de venta a inversores con maqueta y recorrido virtual.
Viejo conocido. La realidad es que Moon lleva más de 20 años de gira, si bien España figura entre los candidatos solo desde este febrero. Nació en el año 2000, ya con un diseño y un coste parecidos a los actuales. Después fue a Las Vegas (2002), las Bahamas (2004), el valle de Coachella (2016), Dubái (2022) y hace unos días Abu Dabi. Ahora toca Madrid. Ninguna encontró inversor. En 2022 se anunciaba en Las Vegas, con apertura en 2027, y se esperaba cerrar el primer licenciatario antes de acabar ese año.
Sin embargo, en febrero de 2026, los propios fundadores decían que el rumor de una apertura en Dubái en 2027 les hacía gracia. Su calendario realista pone el primer Moon hacia 2032. Los fundadores presumen de que el proyecto se hizo viral tres veces y admiten que los datos que circulan no siempre son correctos: “En este momento solo se aceptan visionarios”, remata Hansen.
Una pregunta para cerrar: ¿a Madrid le faltan viviendas de lujo? Que la misma semana en que la Policía desalojó la acampada en Sol por una legal protesta por la vivienda llegue este anuncio de 12.000 viviendas de lujo es, como mínimo, algo digno de mención.
Imágenes | Moon World Resorts Inc.
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