Un minuto, más de un millón de objetos: China acaba de poner en marcha un telescopio hecho para mirar el cielo a toda velocidad

  • Tianyu ha completado su primera luz en Qinghai

  • En un minuto registró más de un millón de objetos

  • Su gran baza es observar enormes zonas del cielo a gran velocidad

Tianyu 1
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Javier Marquez

Editor - Tech

Cuando pensamos en un gran telescopio, solemos imaginar una carrera por ver más lejos, distinguir objetos más débiles o arrancarle detalle a regiones cada vez más remotas del universo. Pero hay otro problema menos evidente: el cielo cambia mientras lo observamos. Algunos fenómenos aparecen, evolucionan y se desvanecen en cuestión de segundos o minutos, de modo que no basta con tener sensibilidad. También hace falta llegar a tiempo. Esa es precisamente la clase de astronomía para la que China acaba de poner en funcionamiento un instrumento diseñado para mirar mucho cielo y hacerlo muy deprisa.

Ese instrumento es Tianyu, un telescopio óptico de un metro instalado en el monte Saishiteng, en Lenghu, dentro de la provincia china de Qinghai. El proyecto ha sido desarrollado conjuntamente por el Instituto Tsung-Dao Lee de la Universidad Jiao Tong de Shanghái y el Observatorio Astronómico de Shanghái, perteneciente a la Academia China de Ciencias, y acaba de completar con éxito su primera luz. Ese hito marca el final de su construcción, pero no todavía el comienzo de las observaciones científicas regulares: tras completar las pruebas y ajustes pendientes, el equipo prevé iniciar el sondeo en octubre de 2026.

Un telescopio construido para ganar tiempo

Para entender dónde está la diferencia hay que mirar menos al tamaño del espejo y más al campo que puede observar de una vez. Su abertura de un metro trabaja junto a una cámara científica de gran formato que cubre unos 8,5 grados cuadrados por toma, el equivalente a más de 40 lunas llenas. Esa combinación está pensada para recorrer grandes extensiones del cielo y repetir las observaciones con una cadencia elevada, una estrategia que prioriza la cobertura y la frecuencia de observación frente a maximizar la profundidad en una pequeña región.

Ahí entra en juego la astronomía de dominio temporal: no solo importa qué hay en el cielo, sino cómo cambia y a qué velocidad lo hace. Fenómenos como los estallidos de rayos gamma, determinados transitorios ópticos o las contrapartidas ópticas de algunos eventos de ondas gravitacionales, como las fusiones de estrellas de neutrones, pueden evolucionar en segundos o minutos. Tianyu está preparado para reaccionar con rapidez ante una alerta y, si ya estaba observando esa región, revisar las imágenes obtenidas previamente. Podríamos decir que es como una especie de "rebobinado”.

Tianyu 2 La primera imagen de Tianyu abarca una amplia región del Cisne repleta de estrellas de la Vía Láctea | Imagen: Tianyu Team

La primera luz ha servido para ofrecer una primera muestra de esa capacidad. Tianyu apuntó hacia la región de las nebulosas Norteamérica y Pelícano, en la constelación del Cisne, y, como podemos ver en la imagen, el resultado es un campo abarrotado de estrellas del entorno de la Vía Láctea. Por otro lado, CCTV señala que el telescopio fue capaz de registrar más de un millón de objetos celestes en apenas un minuto. Esa cifra resume bien la filosofía del proyecto: observar enormes regiones del firmamento y regresar sobre ellas de forma repetida para detectar qué ha cambiado.

Tianyu Scope El telescopio Tianyu, instalado en Lenghu, en la provincia china de Qinghai | Imagen: Tianyu Team

El lugar elegido tampoco es casual. Saishiteng, en Lenghu, se encuentra a más de 4.000 metros de altitud y ofrece cielos especialmente secos, oscuros y estables, unas condiciones que han convertido esta zona de Qinghai en uno de los nuevos polos de la astronomía china. La Academia China de Ciencias señalaba en 2024 que cerca de 30 telescopios avanzados habían escogido ya este emplazamiento. Entre ellos está el WFST, o telescopio Micius, de 2,5 metros, otra instalación dedicada a rastrear grandes extensiones del cielo, aunque con capacidades y objetivos distintos.

Lo siguiente será comprobar cuánto puede dar de sí esa estrategia cuando empiece el trabajo científico regular, previsto para octubre. El equipo planea seguir de forma continuada el brillo de cientos de millones de objetos y utilizar esas observaciones para buscar exoplanetas, supernovas y otros fenómenos transitorios. Tianyu es además el precursor de JUST, el futuro telescopio espectroscópico de 4,4 metros de la Universidad Jiao Tong de Shanghái. 

Imágenes | Instituto Tsung-Dao Lee de la Universidad Jiao Tong

Vía | CCTV

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