Si pensamos en lluvias de estrellas y el verano del hemisferio norte, posiblemente la única que nos venga a la cabeza es la de las perseidas. Sin duda, es la más famosa de todas, eso es indiscutible. Pero no es la única. Justo al inicio del periodo estival podemos disfrutar también de las bootidas, una lluvia de estrellas muy especial por ser, posiblemente, la más impredecible de todas.
No dejes de mirar al cielo esta semana. Las bootidas pueden verse surcando el cielo entre el 22 de junio y el 2 de julio, aunque su pico tiene lugar entre el 22 y el 30 de junio, normalmente el 27. Por eso es recomendable que esta semana vayamos mirando al cielo, especialmente durante la noche del sábado, cuando es más probable que se produzca el pico. Y ojalá también un estallido.
Una cantidad variable de meteoros. Normalmente sabemos cuántos meteoros por hora veremos con una lluvia de estrellas. Por ejemplo, las perseidas suelen dejar entre 50 y 100 meteoros por hora. Es todo un espectáculo, que aun así queda en nada en comparación con las gemínidas de diciembre, que pueden llegar a los 120-150 meteoros por hora. Las bootidas, en cambio, apenas nos regalan 1 o 2 meteoros cada hora.
Deberíamos estar muy concentrados en el firmamento para poder verlos. Sin embargo, cada cierto tiempo experimentan estallidos en los que se puede llegar a una cantidad de meteoros comparable a los de las perseidas. El último de estos estallidos tuvo lugar en 2004 y no se sabe cuándo será el siguiente. Por eso es una ocasión tan especial.
La explicación. Cuando los cometas y asteroides pasan cerca del Sol, a menudo dejan tras de sí una nube de escombros originados por varios motivos, pero especialmente por la sublimación del hielo que suelen tener en su superficie o su núcleo (en el caso de los cometas). Esa nube se queda flotando en el espacio, normalmente en un lugar definido. Por eso, cuando la Tierra gira alrededor del Sol, se va encontrando con esas nubes siempre en el mismo momento del año. Al cruzar nuestra atmósfera, los escombros se queman, dando lugar a pequeñas bolas de fuego surcando el cielo. Esos son los meteoros o, como los conocemos coloquialmente, las estrellas fugaces.
Si hay un planeta cerca de la órbita de un cometa o asteroide, puede ejercer un efecto gravitacional sobre sus escombros, evitando que se distribuyan homogéneamente. Eso es lo que pasa con las bootidas. Provienen de los escombros del cometa 7P/Pons-Winnecke, fuertemente influenciado por Júpiter. En su caso, en vez de dejar una nube homogénea de escombros, estos se conforman en hilos densos, de modo que la Tierra cada año se encuentra con un punto de distinta densidad. Algunos de esos hilos están bien estudiados. Por ejemplo, se sabe que el hilo que dio lugar a estallidos en 1916, 1998 y 2004 podría dejar otro estallido en 2037. No obstante, puede haber otros hilos sin identificar que dejen estallidos en otros años distintos. ¿Quizás este 2026?
Otros datos que la hacen especial. Otra razón por la que la lluvia de las bootidas es tan especial es la velocidad de los meteoros. Mientras que las perseidas surcan el cielo a 59 km/s y las gemínidas hacen lo propio a 35 km/s, las bootidas se mueven a 18 km/s. Son mucho más lentas, por lo que, si conseguimos verlas, nos deleitaremos mucho mejor con ellas. ¡Tendremos más tiempo para pedir un deseo! Sí, científicamente no sirve de nada, pero todos nos hemos sorprendido alguna vez intentando hacerlo.
Cómo verlas. Para ver las bootidas, básicamente hay que seguir los mismos pasos que para ver cualquier lluvia de estrellas. Lo mejor es no usar telescopios ni prismáticos, ya que no sabremos a dónde apuntar. La opción ideal es buscar un lugar bien alejado de la contaminación lumínica y fijar la vista en un punto del cielo hasta que nuestros ojos se habitúen a la oscuridad. La radiante de las bootidas es, como su propio nombre indica, la constelación de Bootes. Eso significa que ese es el lugar del cielo en el que parece que nacen las estrellas fugaces. Sin embargo, pueden proceder de cualquier punto. Lo importante es eso: fijar la vista y acostumbrar los ojos.
En cuanto a la hora, lo ideal es empezar a buscar después de la medianoche, al menos en latitudes cercanas a la española, ya que será entonces cuando se vean suficientemente altas en el cielo. Si no hay estallido, no habrá mucho que ver, ¿pero y si al final hay uno y no probamos a salir a mirar? Mejor aburrirse que arrepentirse por no haberlo intentado.
Imagen | Michal Mancewicz (Unsplash)
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