Tes empresas americanas controlan el 60% del mercado mundial de infraestructura de la nube: Microsoft y su Azure, Google Cloud y Amazon AWS, un sector providencial en el mundo globalizado y permanentemente conectado en el que vivimos. Y muy lucrativo: en 2025 los ingresos superaron los 400.000 millones de dólares, según Synergy Research, esto es nueve veces más que en 2017.
No existen corporaciones capaces de hacerle sombra a estas tres, así que siete empresas holandesas de servicios cloud han tomado una decisión: unirse para ser una alternativa real a las big tech estadounidenses. El movimiento es más importante de lo que parece: es una respuesta organizada frente a una dependencia tal que ya se considera un riesgo estratégico.
El proyecto: Open Cloud Alliantie. La respuesta es Open Cloud Alliantie, un conglomerado formado por Centric, KPN, Info Support, Intermax, Nebul, Previder y Uniserver, con una facturación conjunta de 2.500 millones de euros anuales. En su manifiesto explican están creando empleo en los Países Bajos y que tanto las empresas como quienes trabajan en ellas pagan impuestos allí.
Como explica Ludo Baauw, director ejecutivo del Grupo Intermax a NRC, por separado son competitivos y su razón de ser no es fijar precios, sino postularse a contratos públicos: "Preferiría que ganara un competidor de los Países Bajos antes que una gran empresa tecnológica estadounidense". Hubo un detonante para unirse: la posible venta de Solvinity, proveedora de servicios en la nube para el sistema de identidad digital Digid del gobierno de Países Bajos, a la empresa estadounidense Kyndryl. El acuerdo está pendiente de la aprobación del Ministerio de Asuntos Económicos, pero ya ha traído consecuencias.
Una vulnerabilidad estratégica. La primera consecuencia era poner encima de la mesa una vulnerabilidad del sistema holandés que es extrapolable al conjunto de estados del viejo continente. Según un análisis realizado por NOS, el 67% de los dominios de organismos públicos, hospitales y escuelas holandesas dependen de al menos un servicio cloud americano.
Por qué es importante. El proyecto tiene tres razones de peso para existir:
- Ser competencia real de las big tech norteamericanas. El director ejecutivo del organismo de la competencia neerlandés (ACM) lo ha dejado claro: "En general, alianzas como esta pueden impulsar las fuerzas del mercado al crear nuevos actores que están en mejor posición para competir con los grandes proveedores estadounidenses".
- Impulso a la economía nacional. Las empresas son claras en su manifiesto: empleo e impuestos para los Países Bajos. En una frase: "no es un gasto, es una inversión".
- Soberanía del dato. Que servicios tan críticos del estado como la sanidad, la educación o la identidad digital dependan de empresas ajenas sujetas a legislación extranjera y decisiones corporativas fuera del control europeo.
Contexto. Este movimiento surge dentro del debate europeo sobre soberanía digital y la reducción de dependencia tecnológica de Estados Unidos. La tendencia no es nueva, pero la política de Trump ha acelerado esa conversación. Europa tiene el marco legal en forma de RGPD, la Ley de Mercados Digitales, la Ley de Servicios Digitales o la Chips Act, que conforman un arsenal regulatorio sólido orientado a reducir la dependencia tecnológica exterior.
El problema es que tener las leyes no equivale a tener la industria. Los proveedores locales europeos son solventes individualmente, pero no tienen la capacidad para absorber proyectos complejos ni para competir con la escala de las tres grandes que dominan el mercado. Ni siquiera GAIA-X, el gran proyecto de nube soberana franco-alemán, ha sido capaz de momento. Europa regula bien pero escala mal y ese es el vacío que la Open Cloud Alliantie va a intentar llenar.
Cómo van a funcionar. El modelo de funcionamiento se va a asentar sobre tres pilares:
- Estándares técnicos comunes, lo que permitirá mover datos entre proveedores sin fricciones al adoptar las mismas especificaciones técnicas.
- Colaboración sí, cártel no. Compartirán infraestructura estándar y pueden concurrir juntas a grandes contratos, pero siguen compitiendo entre sí cuando se trata de ganar clientes.
- Cláusula de soberanía. Si una de las siete es adquirida por una empresa no europea, las demás absorben automáticamente su rol. El dato permanece siempre en manos holandesas, independientemente de lo que ocurra en el mercado de fusiones y adquisiciones.
Hacia la soberanía tecnológica de la nube. La Open Cloud Alliantie es un experimento relevante sobre el que otros estados miembros y corporaciones pondrán sus ojos en tanto en cuanto es perfectamente replicable. Empresas de tamaño mediano que de otra forma no podrían competir con las grandes de Estados Unidos, pero que agrupadas bajo estándares comunes y reglas de colaboración claras sí pueden ofrecer una alternativa creíble al sector público. La pregunta es si otros países europeos tomarán nota antes de que la dependencia sea demasiado profunda para revertirse.
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Portada | İsmail Enes Ayhan y François Genon
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