Londres a 35 grados en el mes de mayo. Hablamos de un registro que sería excepcional en pleno verano. Francia ("un país donde gran parte de su territorio es terreno bajo y suave de poco relieve") acercándose peligrosamente a los 40 y descubriendo cómo todas esas ciudades en los valles se convierten en "sartenes como Sevilla o Córdoba". Centro Europa, los Alpes, la antigua Yugoslavia viendo cómo los termómetros se han vuelto completamente locos.
"Literalmente, cientos de récords de mayo ya han sido batidos" y lo peor es que no se ve ningún síntoma de debilitamiento en el horizonte. La pregunta relevante hoy por hoy quizás sea por qué.
¿Qué está pasando? "Nunca dejará de sorprenderme ver una dorsal [...] tan extrema para la época y abarcando una extensión de récord tan grande", decía González Alemán hace unas horas. Y no es para menos: cada uno de los puntitos rosas de la imagen inferior son récords históricos de calor para mayo. Esta semana, Europa se ha convertido en un infierno y, pese a los años de avisos, nadie se lo esperaba realmente.
¿Cómo es posible? La explicación es sencilla. Un potente anticiclón subtropical se ha extendido sobre Europa occidental y está generándose lo que suele denominarse como "cúpula (o domo) de calor". Es decir, una situación en la que el aire en superficie no se renueva, no se mueve y, como consecuencia, se va calentando poco a poco.
Los siguientes dos mapas muestran a la perfección qué es eso de "cúpula de calor" y dónde está afectando con más intensidad.
¿Qué significan? La primera imagen muestra el tamaño y la extensión del anticiclón. Ahora mismo, buena parte de Europa está sin nubes. El segundo muestra la intensidad del fenómeno. Como explica Jeff Berardelli, cualquier punto de color rojo representa un nuevo récord de mayo (y estamos tomando como referencia el registro desde 1950).
Esto tiene muchos nombres... "bloqueos atmosféricos", amplificación quasi-resonante de ondas planetarias o persistencia de configuraciones de "double jet" sobre Eurasia. Pero el resultado es el mismo: el problema ha dejado de ser el calor y empieza a ser que los extremos climáticos de hoy se mantienen durante días y días. "Esta es quizá la señal más evidente del nuevo clima que nada tiene que ver con el de hace unas décadas".
¿Y qué podemos hacer? Esa es una gran pregunta, porque estas olas de calor (si, como parecen, persisten) tendrán una consecuencia muy clara: Europa tendrá que cambiar su parque inmobiliario de "casas pensadas para no dejar escapar el calor" a "casas pensadas para no dejar que entre". Estamos ante una de las
Imagen | Tropical TidBits
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