La industria aeronáutica lleva bastante tiempo investigando y experimentando con los motores turbohélice de hidrógeno en aviones. Una empresa China está a punto romper esa barrera, pues ha hecho despegar un avión con uno de estos motores a escala de megavatio. La Corporación de Motores Aeronáuticos de China (AECC) ha completado el primer vuelo de prueba del AEP100, instalado en un dron de carga de 7,5 toneladas, en una operación que despegó del aeropuerto de Zhuzhou, en la provincia de Hunan.
Lo que ha pasado. El aparato voló durante 16 minutos, alcanzó los 300 metros de altitud y recorrió 36 kilómetros a una velocidad de 220 km/h antes de aterrizar sin incidentes. Según AECC, el motor funcionó de forma estable durante todo el perfil de vuelo y respondió como estaba previsto. Los medios estatales chinos lo presentan como el primer vuelo del mundo con un turbohélice de hidrógeno de esta potencia.
Por qué es relevante. Sí, es una prueba corta, no tripulada y a baja altitud. Pero esto supone que la propulsión aeronáutica de hidrógeno deja el laboratorio y los bancos de pruebas para enfrentarse ya a condiciones reales de vuelo. AECC sostiene que el país dispone ya de una cadena tecnológica completa para motores aeronáuticos de hidrógeno, desde los componentes esenciales hasta la integración del sistema.
Combustión directa. El AEP100 no usa pilas de combustible para mover un motor eléctrico. Quema hidrógeno líquido directamente en un ciclo de turbina, igual que un turbohélice convencional quemaría queroseno. Esta es la principal diferencia con otras apuestas. Airbus, por ejemplo, ha priorizado las pilas de combustible en su hoja de ruta hacia un avión comercial de hidrógeno en 2035, mientras que China ha optado por la combustión directa.
La combustión es más complicada de domar en ingeniería, pero ofrece una densidad de potencia muy superior, algo clave para escalar a aeronaves más grandes.
Para qué avión está pensado. El AEP100 está diseñado a medida del W5000, un dron de carga bimotor desarrollado por la startup china Air White Whale. Según los datos del fabricante, hablamos de un aparato con 10,8 toneladas de peso máximo al despegue, 5 toneladas de carga útil, más de 65 metros cúbicos de bodega y un alcance de 2.600 kilómetros. Tal y como comparten desde China Daily, cuando complete su primer vuelo, se convertirá en el dron de transporte más potente del mundo, superando al Norinco Luca.
Plazos. Yuan An, director general de la filial AE General Aviation Power Tech, ha explicado al medio que el motor está en la fase final del proceso de certificación de tipo y que esperan obtener el visto bueno de la Administración de Aviación Civil de China en 2027. El proceso avanza más rápido de lo habitual porque el AEP100 comparte núcleo con el turboeje AES100, lo que acorta trámites. Yuan también ha asegurado que el AEP100 y sus variantes "pondrán fin a la fuerte dependencia de motores extranjeros" en la aviación general china.
Dónde se va a usar primero. De momento hay que olvidarse por ahora de subir a un avión de pasajeros propulsado por hidrógeno. La apuesta pasa por lo que llaman la "economía de baja altitud", es decir, situaciones en las que se usen drones de carga no tripulados, logística entre islas o rutas de transporte controladas hacia zonas remotas, siendo escenarios donde la infraestructura de repostaje de hidrógeno, la certificación y la economía operativa resultan más manejables que en la aviación de pasajeros.
Yuan recuerda también que Estados Unidos tiene más de 275.000 aeronaves de aviación general, mientras que en China apenas hay unos pocos miles.
Los problemas que siguen sin resolverse. Quemar hidrógeno en una turbina no es moco de pavo, como puedes imaginar. Arde a temperaturas más altas que el queroseno y con una velocidad de llama mucho mayor, lo que obliga a diseñar sistemas que eviten la autoignición, los retornos de llama y las oscilaciones de combustión. A esto se suma el almacenamiento, pues el hidrógeno líquido exige temperaturas criogénicas cercanas a los -253 °C, tanques fuertemente aislados y, muy probablemente, rediseñar la propia geometría del fuselaje para acomodarlo.
Sostenibilidad. La aviación supone hoy en torno al 2% de las emisiones globales de CO₂, una cifra que podría dispararse en las próximas décadas si el sector mantiene su dependencia de los combustibles fósiles. China pretende reducir su exposición al petróleo importado en un escenario geopolítico cada vez más complicado, por lo que el hidrógeno puede encajar en ambos relatos.
Y ahora qué. La hoja de ruta de China marca 2028 como horizonte para validar tecnologías similares en aeronaves pequeñas no tripuladas, helicópteros y movilidad aérea urbana, 2035 para aplicaciones en regiones más amplias y 2050 para los grandes aviones comerciales con turbofán. El primer vuelo del W5000 con el AEP100 instalado se espera en los próximos meses y será la siguiente prueba de fuego.
Imagen de portada | CCTV
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