Un estudio de la Fundación BBVA e IVIE revela unos datos demoledores sobre la realidad de la masa laboral de España en 2026: ya hay mayor proporción de desempleados con más de 55 años (9,8%), que entre el rango de 25 a 54 años (9,4%). Y el 45% del total de desempleados tiene más de 45 años.
Si a ese sorpasso se le suma el hecho de que muchos de los desempleados de más de 50 años nunca volverán a trabajar hasta su jubilación, el escenario que se les plantea solo les deja dos salidas posibles: estirar el subsidio de desempleo para mayores de 52 años hasta su edad de jubilación ordinaria, o acogerse a una jubilación anticipada y comenzar a cobrar su pensión.
Alfonso Muñoz, funcionario de la Seguridad Social experto en jubilaciones lo deja claro en uno de sus vídeos: "Te compensa no haber solicitado la jubilación anticipada si estás cobrando el subsidio para mayores de 52 años".
La clave no es el subsido, es la cotización. El experto destaca que, si bien es cierto que el subsidio para mayores de 52 años apenas aporta 480 euros al mes sin pagas extra, una cifra que equivale al 80% del IPREM y que lleva congelada desde 2023. Pero detrás de esa cifra modesta hay algo que muy pocos tienen en cuenta: mientras se cobra esta prestación, la cotización a la Seguridad Social se calcula sobre el 125% de la base mínima de cotización.
Eso significa que, aunque el beneficiario de ese subsidio apenas note una ayuda en sus ingresos, su futura pensión sigue creciendo con una base de cotización que en 2026 ronda los 1.726 euros mensuales. "Una cantidad que nos ayudará a mantener nuestra pensión de jubilación en el futuro", explicaba Muñoz.
El precio de adelantar la jubilación. Si bien es cierto que la cuantía del subsidio de desempleo puede ser insuficiente para la subsistencia inmediata, adelantar la jubilación tiene un coste que se pagará cada mes para el resto de la vida.
Los coeficientes reductores recortan la pensión de forma permanente según los meses que se anticipe el retiro y los años que se hayan cotizado. Cuanto antes se pida la jubilación anticipada, más se nota el recorte, llegando a superar el 21% de reducción.
Muñoz lo ilustra con un ejemplo en el que, a un trabajador al que le faltan dos años para la edad ordinaria de jubilación le corresponderían 1.300 euros si se jubila con antelación, frente a 1.550 euros si aguanta cobrando el subsidio de desempleo (y cotizando) hasta la edad legal. Esto supone una diferencia de 250 euros cada mes, de por vida.
Esperar compensa. Durante esos dos años de espera hasta alcanzar la edad de jubilación ordinaria, quien mantiene el subsidio de desempleo para mayores de 52 años ingresa poco más de 11.500 euros. En cambio, quien se jubila de forma anticipada triplica sus ingresos hasta los 36.400 euros, contando pagas extra. La diferencia supera los 24.000 euros, y suena a que la jubilación anticipada gana por goleada.
Pero Muñoz matiza dividiendo esa diferencia de 24.000 euros entre los 250 euros mensuales de más que daría la pensión ordinaria. El resultado: a partir del séptimo año de jubilación, la opción de mantenerse cobrando el subsidio de desempleo y aguantar hasta los 65 años se posiciona como la elección más interesante ya que permite una mayor cuantía en la pensión durante el resto de la vida.
No hay una respuesta única para todos. Las estimaciones de Muñoz solo contemplan un horizonte de jubilación cercano (de dos años) y, a medida que se va alejando de ese horizonte, la opción de mantenerse con 480 euros al mes va siendo cada vez menos interesante.
El ejemplo que propone el funcionario demuestra que, el diseño de este subsidio no desincentiva la búsqueda de trabajo para aquellos que están más cerca de los 52 años que de los 65 años, y en cambio, aporta una salida sostenible para quienes han perdido su empleo en los últimos años de su vida laboral.
Imagen | Unsplash (Vlad Sargu), Alfonso Muñoz
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