El secreto de los cocodrilos marinos para viajar 590 kilómetros por el océano no es nadar, es "surfear"

El seguimiento de las mareas por parte de los cocodrilos muestra una forma de viajar muy inteligente

Cocodrilo
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José A. Lizana

Editor

Durante años, la ubicación de los cocodrilos de agua salada ha desconcertado a los biólogos, puesto que su presencia se extiende por una inmensa región, abarcando miles de kilómetros de océano abierto. Y la pregunta ante esta situación es prácticamente obligatoria: ¿cómo un reptil que pasa gran parte del tiempo en ríos y estuarios puede recorrer grandes distancias? 

Como se vio. Para entender este fenómeno, un equipo de la Universidad de Queensland llevó a cabo un seguimiento de estos cocodrilos implantando diferentes emisores acústicos en su superficie. Unos equipos que iban a medir tanto la profundidad como la temperatura en 27 cocodrilos adultos en el río Kennedy y durante un total de 12 meses. 

Una vez transcurrido este tiempo de este estudio, tuvieron que analizar más de 1,2 millones de paquetes de datos recopilados. Y los resultados apuntaban a que tanto machos como hembras realizaban viajes reguladores de más de 50 kilómetros hasta la desembocadura y hacia mar adentro. 

Cómo es posible. Para hacerlo posible, los cocodrilos iniciaban sus desplazamientos largos exactamente en la hora posterior al cambio de marea, dejándose llevar y manteniéndose en la superficie mientras viajaban. Y cuando la corriente se giraba en su contra, los animales simplemente detenían el viaje bajando al fondo del río o saliendo a la orilla para descansar.

Los trayectos que llevaron a cabo también eran realmente curiosos, puesto que se vio que un macho de 3,84 metros de longitud salió del río Kennedy y recorrió la increíble distancia de 590 kilómetros en apenas 25 días por la costa oeste de la península del Cabo York. Lo interesante es que su viaje coincidió a la perfección con un sistema de corrientes estacional del golfo de Carpentaria.

Pero este no es el único caso interesante, ya que otro registro satelital mostró a un macho que superaba los cuatro metros de longitud atravesando el estrecho de Torres, recorriendo más de 411 kilómetros en 20 días. 

Su reproducción. Con estos viajes que se pegan los cocodrilos, lo lógico es pensar que los cocodrilos marinos protagonizan un mestizaje regular, formando una única gran población global. Pero aquí la genética cuenta otra cosa, ya que se pudo ver que hay seis poblaciones amplias fuertemente ligadas a la geografía. De esta manera, los cocodrilos tienden a volver a su ubicación original para poder ampliar su familia. 

Imágenes | Bakgat Photography

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