O lo amas o lo odias, pero el Ferrari Luce no ha dejado indiferente a casi nadie. El primer coche 100% eléctrico de la firma es toda una declaración de intenciones. Una apuesta de futuro que para ello se deshace de buena parte de su pasado. Y en esa puesta hay un elemento singular: el protagonismo de controles físicos y la reducción de la relevancia de las pantallas en los coches.
Por qué un mal diseño puede ser letal. Leo Abrams publicaba estos días una entrevista en vídeo en la que le preguntaba a Jony Ive por algo que había dicho en el pasado: "la gente está muriendo debido al mal diseño". ¿Qué significaba eso? En el caso del coche, la respuesta para él era clara:
"La tecnología multitouch es maravilosa para un teléfono móvil, porque cuando estás usando un teléfono, estás mirando ese teléfono. Pero la tecnología multitouch no debería estar en un coche, creo yo, porque si tienes que hacer cosas básicas, requiere por definición que no mires dónde estás yendo con el coche, y que mires a la pantalla".
Deja de mirar tanto la pantalla. Para Ive el peligro es evidente: si no miras a la carretera, tienes muchas posibilidades de tener un accidente. Es un discurso ya conocido en el segmento de la automoción, y desde que las pantallas táctiles se pusieran de moda el debate siempre ha estado ahí. Sustituir los tradicionales controles físicos por controles que eran más propios de un móvil o una tableta parecía una receta para el desastre. La entidad certificadora Euro NCAP lo tuvo en cuenta para sus pruebas: solo se pueden conseguir cinco estrellas si algunas funciones (intermitentes, luces de emergencia, claxon, limpiaparabrisas) aseguran el uso de mandos físicos.
Memoria muscular. El problema no es la pantalla en sí, que es tremendamente útil para cosas como la navegación por GPS, sino esa "ceguera táctil" que imponen estas pantallas táctiles. Los botones físicos permiten aprovechar la memoria muscular: puedes manejarlos sin mirar. Las pantallas táctiles te obligan a mirar dónde pulsas, lo que insistimos, introduce graves riesgos durante la conducción.
La tecnología multitouch no es para todos ni para todo. Ive también reflexionaba sobre cómo cualquier herramienta tiene el potencial de ser usada para el bien y para el mal "de formas impredecibles e inesperadas", y esa es una de las razones por las que para él el papel de la tecnología táctil en el Ferrari Luce debía ser casi anecdótica.
"Fui muy afortunado al estar involucrado en el desarrollo de la tecnología multitouch. Es una tecnología fantástica que hace posible algunas nuevas interfaces de usuario, pero tiene que usarse de forma apropiada, meditada y cuidadosa".
Resultado: menos pantallas, más tacto. El interior del Ferrari Luce fue lo primero que pudimos conocer de este coche, y ya quedó claro en ese momento que este iba a ser un Ferrari muy distinto al resto de Ferraris pero que conservaba ese amor por el tacto: el Luce utiliza controles físicos, diales rotatorios, interruptores y botones por doquier. Las pantallas están también presentes, sí, pero el tacto es claramente más prioritario que la vista, al menos a la hora de controlar las opciones del vehículo
Esto se trata de ser mejores. Al inicio de la entrevista, Ive hacía un inciso: "solo porque la fuente de energía sea eléctrica, uno parece asumir que la interfaz debería ser digital y ese es un gran salto y creo que pensar eso es presuntuoso". Parece evidente que desde el principio Ive y los diseñadores e ingenieros de Ferrari tenían claro que este coche iba a ser distinto, y el propio Ive lo confirma: "Estamos intentando resolver problemas de formas nuevas. No para ser diferentes o nuevos, sino para ser mejores".
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