Llega el primer día de vacaciones, se cierra el portátil y se silencian las notificaciones del móvil relacionadas con el trabajo. Sin embargo, la cabeza sigue a mil por hora sin poder quitar el foco del trabajo, repasando mentalmente correos que no se han enviado y sintiendo una necesidad por enterarse de lo que está ocurriendo en el trabajo. Todo esto deriva en una imposibilidad de relajarse en las vacaciones, y la explicación a ello no es una falta de voluntad, sino un bloqueo neurológico.
¿Por qué? La ciencia tiene un nombre para lo que te está pasando: síndrome de sobrecarga informativa. Y lo que ocurre en tu cerebro antes de irte de vacaciones es el resultado de un sistema neuronal que ha sido llevado al límite por la "infoxicación".
Para entender por qué no podemos apagar el cerebro a voluntad, hay que mirar a nuestro consumo de energía metabólica, puesto que tal y como detalla una exhaustiva revisión bibliográfica publicada, la atención es una función cognitiva limitada que requiere un flujo constante de energía en el cerebro.
Lo que ocurre. Cuando nos exponemos a un volumen de información que excede nuestra capacidad de procesamiento, nuestro cerebro entra en una fase de sobreactivación. En condiciones de sobrecarga moderada, el córtex prefrontal, que es la zona responsable de la toma de decisiones complejas y la planificación, se hiperactiva para intentar gestionar el caos. Sin embargo, si la multitarea digital y la avalancha de datos continúan, se produce un fenómeno conocido como 'sobrecarga neuronal'.
El resultado. El córtex prefrontal se desactiva como mecanismo de protección, y lo que provoca la multitarea digital constante provoca una acumulación de glutamato en esta región frontal, lo que se traduce físicamente en esa pesada "fatiga cognitiva" que arrastramos hasta la playa.
Pero el impacto no se queda en un simple cansancio. Estudios neurobiológicos han documentado que esta sobreexposición altera las vías de dopamina de un modo similar al de las sustancias adictivas, llegando a reducir la materia gris en áreas de control impulsivo y desconectando regiones de la Red Neuronal por Defecto, que es precisamente la red cerebral que nos permite soñar despiertos, divagar y, en definitiva, descansar.
La epidemia digital. Aunque ahora hablemos de redes sociales e inteligencia artificial, el problema viene gestándose desde hace décadas. Ya en 1996, el psicólogo David Lewis propuso el término "síndrome de fatiga informativa" en un estudio para Reuters, y poco después, en 1999, el especialista Alfons Cornellá acuñó el término infoxicación para describir la contaminación informativa a la que empezábamos a estar sometidos.
Hoy en día las diferentes fuentes dibujan un panorama mucho más duro, puesto que en 2024 un estudio demostró que la sobrecarga de información deriva directamente en fatiga, culminando en estrés emocional y ansiedad. A esto se suma un metaanálisis de 2025 que advierte de cómo los entornos digitales actuales saturan nuestra memoria de trabajo, mermando nuestra comprensión y abocándonos al burnout.
Antes de vacaciones es cuando estalla todo este cóctel neurológico que hemos estado edificando. Aquí la experta Elena Gallardo, neurocientífica, apuntaba en declaraciones a EFE que define este estado como "ruido mental".
Y es que, antes de un periodo de descanso, el cerebro percibe que debe dejarlo todo atado y cerrado, lo que genera un pico de exigencia cognitiva en un sistema que ya está saturado por la infoxicación crónica del año.
Hay que frenar. Si el origen es biológico y conductual, la solución también debe serlo. Para evitar llevarnos el "ruido mental" en la maleta, los expertos en neurociencia proponen aplicar lo que denominan ergonomía cognitiva, que no es más que estrategias diseñadas para optimizar y proteger nuestro esfuerzo mental.
Entre los consejos que esta experta ofrece está la posibilidad de etiquetar y verbalizar las tareas para evitar que las tareas pendientes estén "flotando" en nuestro cerebro. De esta manera liberamos el córtex prefrontal para que, cuando llegue a la jornada de vacaciones, no esté tan agotado y pueda procesar mejor toda la avalancha de datos.
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