Un camionero de 52 años sale de una empresa del Puerto de La Luz, en Las Palmas de Gran Canaria, al volante de un vehículo articulado de gran tonelaje. Su permiso de conducir no existe desde hace cinco años. Nadie en la empresa lo sabe, o nadie lo comprueba. Bueno, la Guardia Civil sí lo sabía, pero lo coteja tanto tiempo después que le permite al empleado trabajar durante un lustro sin tener ningún punto en el carnet.
La intercepción. Desde el Polígono Industrial de Las Majoreras, los agentes del Grupo de Investigación y Análisis de Tráfico (GIAT) cruzaron datos con la Unidad de Investigación de Seguridad Vial (UNIS) del Subsector de Tráfico de Las Palmas y se pisparon de la situación. Y lo localizaron poco después en una zona excluida al tráfico. Pararon el camión, identificaron al conductor e inspeccionaron el vehículo. Al parecer, su carnet llevaba un lustro sin puntos, lo que convierte el documento en un papel sin validez legal: conducir sin puntos equivale, a efectos penales, a conducir sin carné. Como sabrá cualquier conductor, no hay renovación posible sin pasar antes por el curso de recuperación y un examen.
Qué dice el tacógrafo. Los agentes descargaron la tarjeta del dispositivo para revisar la jornada. Ahí confirmaron la falta de permiso vigente e inmovilizan el camión. Sospechando, analizaron también los registros digitales almacenados en la cabeza tractora de los dos meses anteriores. El resultado, según reconstruye la investigación, es que había actividad de conducción reiterada, semana tras semana, sin ningún permiso que la respaldara.
Cómo lo hacía. Sin trucos sofisticados. Nada de imanes en el sensor ni tacógrafos manipulados, el método habitual en otros fraudes del sector. Simplemente siguió trabajando con su tarjeta de conductor, la misma de siempre, porque nada en el sistema avisa a una empresa de transporte de que el permiso de uno de sus camioneros ha caducado por pérdida total de puntos. El tacógrafo y la DGT lo documentan, pero ambos datos no se cruzan solos: hace falta un control físico en carretera para que la discrepancia salga a la luz.
El delito. Los hechos se investigan como un delito continuado contra la seguridad vial, recogido en el artículo 384 del Código Penal: conducir un vehículo a motor tras perder la vigencia del permiso por agotamiento de puntos. No hay resolución judicial pública pero ya se tomaron diligencias.
Las penas. Entre tres y seis meses de prisión, una multa de 12 a 24 meses, o trabajos en beneficio de la comunidad de entre 31 y 90 días. El "continuado" no es un matiz menor: multiplica la gravedad frente a un caso puntual, precisamente porque el tacógrafo demostró repetición, no un despiste aislado. Todo el procedimiento para recuperar puntos, cursos incluidos, está fijado en el Reglamento General de Conductores, que la propia DGT recopila junto al resto de normativa para conductores.
Canarias, aparte. El archipiélago tiene competencia exclusiva sobre el transporte por carretera que transcurre íntegramente dentro de las islas, regulada por la Ley de Ordenación del Transporte por Carretera de Canarias de 2007: autorizaciones, tarjetas de transporte, régimen sancionador propio para las empresas del sector. Pero el carné por puntos, el Código Penal y el propio delito de conducir sin permiso son competencia estatal, sin excepción insular.
Menos puntos. En O Porriño, Pontevedra, la Guardia Civil detuvo el año pasado a un vecino de Vigo de 44 años que conducía sin ningún punto en el carné, con su hijo de un año en el asiento trasero y la ITV caducada de propina. En Mallorca, un hombre de 28 años acumulaba -321 puntos y aun así seguía "conduciendo" sobre el papel: vendía su identidad para asumir infracciones ajenas, cobrando entre 75 y 200 euros por punto perdido. Le rastrearon 92 conductores comprando esa coartada por todo el territorio nacional. Gran récord.
La escala del problema. Desde que el carné por puntos entró en vigor en 2006, más de 353.000 españoles han agotado su saldo por completo al menos una vez. El 2% del censo de conductores. Cerca del 73% de los conductores conserva los 15 puntos íntegros, más del 90% mantiene un saldo de 12 puntos o más y el saldo medio supera los 13,5 puntos por cada conductor.
Además, si el camionero trabajaba por cuenta propia, la empresa se exime por completo de responsabilidades. Además, la vigilancia recae por completo en el control físico en carretera. Hasta que eso cambie, la única red de seguridad son los controles de rutina.
Imágenes | Guardia Civil
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