Nuestro país necesita más vivienda. El Banco de España calcula que el ritmo de creación de hogares supera hasta tal punto al de la construcción de edificios que acumulamos un déficit de 750.000 casas desde 2021, un agujero que, advierte el organismo, podría ampliarse a un millón de viviendas en los próximos dos años. El problema es que, pese a ese desfase y la gravedad de la crisis residencial, algo que ha quedado patente con el 'decreto Maricarmen', la construcción sigue sin meter sexta. Y no solo por la burocracia o la escasez de suelo edificable.
Hay otro problema que la lastra: los costes.
Pinchazo en las obras. A pesar de la escasez de vivienda que arrastramos, del desequilibrio entre oferta y demanda y del encarecimiento del metro cuadrado, la construcción española no pasa por su mejor momento. Al menos si hablamos de actividad. El último índice de producción del sector (IPCO) publicado por el INE refleja una bajada interanual del 9,8% en julio, un descenso sensible, aunque mejora el retroceso anotado el mes anterior, cuando se cayó más de un 12%.
No son buenos datos porque el IPCO nos dice básicamente si se construye más o menos que hace un año. Y lo que nos revelan los últimos indicadores es que el sector acumula siete meses seguidos a la baja, sin visos de remontada.
El dato: -40,9%. Esos porcentajes nos hablan de una pérdida de fuelle en la construcción en general, lo que incluye también las obras en carreteras, puertos o ferrocarriles, entre un largo etcétera de ingeniería pública y civil. Sin embargo, el IPCO deja un dato revelador: ese pinchazo del 9,8% se explica sobre todo por la fuerte caída en la construcción de edificios, que retrocedió un 35,2% con respecto al verano pasado. Si se corrige el efecto estacional, el desplome es del 40,9%.
¿Qué significa eso? Que no es solo que se construya menos que en 2025, es que ese bajón se nota sobre todo en las obras de inmuebles, las mismas que deberían ayudarnos a inyectar nueva vivienda en el mercado inmobiliario, equilibrar la oferta y la demanda y (en último término) corregir la subida de precios.
"Más difícil y más caro". No es un panorama halagüeño. Sobre todo si tenemos en cuenta que el BE ya ha advertido que el déficit residencial seguirá agravándose y amenaza con alcanzar la barrera del millón de viviendas en 2028. "La actividad constructora en edificios marca un bajón que no ayuda a corregir el desequilibrio entre demanda y oferta de vivienda, con implicaciones en el precio", advierte la OCU, que conecta con la caída de producción con una realidad bien conocida en el sector: "Construir vivienda se ha vuelto más difícil y más caro".
Índice de precios de materiales: evolución del hormigón.
Índice de precios de materiales: evolución de los bituminosos.
Índice de precios de materiales: evolución de los siderúrgicos.
Índice de precios de materiales: evolución de la energía.
¿Tanto se ha encarecido? Sí. Más allá de las trabas burocráticas para construir o la escasez (y bloqueo) de suelo urbanizable en las ciudades, el sector se ha encontrado con un problema que afecta directamente a su rentabilidad: las viviendas quizás estén encareciéndose en el mercado inmobiliario, pero los costes de construcción también lo hacen. Y a un ritmo bastante considerable.
En julio la Asociación Nacional de Constructores Independientes (ANCI) divulgó un informe que concluye que durante los cinco primeros meses de 2026 el precio de los materiales bituminosos y la energía se disparó un 47%. La subida se añade a la registrada en los últimos años por la pandemia y la guerra de Ucrania.
Lo más preocupante es que la situación no parece haber mejorado en los últimos meses, lo que ya ha llevado a ANCI a pedir medidas excepcionales que tengan en cuenta el aumento de gastos que soportan las constructoras. La petición se dirige sobre todo a las obras públicas que se adjudican con un presupuesto pactado.
"Máxima preocupación". ANCI no es la única que ha advertido sobre la deriva de los costes de construcción. A finales de junio la Confederación Nacional de la Construcción (CNC) trasladó al Gobierno su "máxima preocupación" por "la escalada de los costes de producción" y dejaba dos cifras sobre la mesa: la crisis energética derivada de la guerra de Oriente Medio ha afectado a cerca del 90% las constructoras y el 56% reconoce abiertamente haber ralentizado su actividad.
Más o menos por las mismas fechas la Asociación Nacional Española de Fabricantes de Hormigón Preparado (Anefhop) advertía también del "escenario crítico" al que se enfrontaba por la escalada del precio del petróleo, que se suma a "la presión salarial, escasez de transporte e incremento generalizado de costes". Si bien el Brent corrigió su subida hace unos meses, ha vuelto a encarecerse.
En general todas las ramas del sector apuntan al mismo cóctel de factores: la guerra de Irán, costes salariales y la subida acumulada en los últimos años.
Índice de precios de materiales: evolución del aluminio.
Índice de precios de materiales: evolución de los áridos y rocas.
Índice de precios de materiales: evolución de los plásticos.
Índice de precios de materiales: evolución de la mano de obra.
¿Tanto han subido? El índice de costes del sector de la construcción, publicado por el Gobierno, muestra una escalada sostenida en los últimos meses que se traslada tanto a las obras de edificación no residencial como las orientadas a creación de vivienda. Un alza que se añade al registrado en 2025, cuando ACR anotó una subida del 5,5% en los costes directos de construcción de edificios.
Para comprender la deriva de los precios viene bien consultar los gráficos del Instituto Valenciano de Edificación, que reflejan un encarecimiento en diferentes materiales, como los bituminosos, con un alza anual del 14,3%, aluminio (23,5%), áridos y rocas (5,1%), plásticos (4,2%), cemento (7,8%) o siderúrgicos (8,4%). Si se amplía el foco a los últimos años, las subidas son aún más pronunciadas.
Imágenes | Josue Isai Ramos Figueroa (Unsplash) e Instituto Valenciano de la Edificación
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