Tenemos un problema con la Voyager 1. Y está ya tan lejos en el espacio que nos va a costar solucionarlo

Tenemos un problema con la Voyager 1. Y está ya tan lejos en el espacio que nos va a costar solucionarlo
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Los ingenieros que se encargan de gestionar la misión de la sonda Voyager 1 están tratando de resolver un misterio: aunque casi todo parece ir bien, uno de sus sistemas no refleja lo que está ocurriendo realmente a bordo. El problema es además especialmente difícil de solucionar por un motivo: la Voyager 1 está tan lejos que tardamos dos días en obtener respuesta de ella.

Qué te pasa, AACS. El Attitude Articulation and Control System (AACS) se encarga de controlar la orientación de la nave y mantiene la antena de la sonda orientada a la Tierra para poder enviar y recibir datos. El sistema parece funcionar, pero los datos de telemetría que envía son inválidos y de hecho parecen generados al azar.

¿Peligro? De momento el problema no ha activado sistemas de protección a fallos en la nave, lo que haría que esta entrase en un "modo seguro". La señal no se ha debilitado tampoco y parece que las antenas están bien orientadas, pero de momento es imposible saber si el conflicto acabará afectando a otros sistemas.

Qué lejos estás. La Voyager 1 se lanzó hace 45 años, y ahora está a 23.300 millones de kilómetros de la Tierra: la luz tarda 20 horas y 33 minutos en recorrer esa distancia, y eso significa que se tardan casi dos días en enviar un mensaje y recibir una respuesta. Los ingenieros de la NASA, eso sí, ya están acostumbrados a ello.

Planes B. El equipo de la NASA explicaba que la sonda está ahora en el espacio interestelar, un entorno de altas radiaciones que podrían suponer un reto para esta nave. Aún así, la NASA ya acudió a singulares planes B en el pasado: en 2017 activaron los propulsores auxiliares cuando los primarios se degradaron. No habían sido usados en 37 años, y aún así funcionaron a la perfección.

Una sonda hipereficiente. La Voyager produce unos 4 W de electricidad al año, lo que hace que el número de sistemas que puede hacer funcionar sea muy limitado. Ya se han desactivado varios subsistemas y radiadores para ahorrar energía para los instrumentos científicos, y de hecho la NASA cree que tanto la Voyager 1 como la Voyager 2 seguirán operando más allá de 2025 y dándonos más y más sorpresas.

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