Llenar el campo de placas solares tiene un límite físico. Es muy probable que, mientras lees esto, hayas escuchado el debate de que en nuestros paisajes empieza a haber más paneles que cultivos. Frente a esta creciente saturación terrestre, la alternativa ya está flotando en el agua: el Astillero San Enrique de Vigo acaba de botar la primera plataforma solar flotante marina con tecnología netamente española.
Bautizada como "Paiporta" —un homenaje a las víctimas de la letal DANA de Valencia en octubre de 2024—, esta pionera estructura modular marca un hito industrial. Su destino no es quedarse en la ría gallega, sino ser remolcada en las próximas semanas hasta la costa valenciana para someterse a su prueba definitiva: validar su operatividad y generar electricidad en mar abierto.
El mar como aliado tecnológico. El entorno salino y hostil del mar ofrece condiciones que multiplican la eficiencia de los paneles. Las placas solares tradicionales pierden eficiencia cuando alcanzan altas temperaturas. Sin embargo, en estas instalaciones flotantes, el agua del mar actúa como un potente refrigerante natural. Al calentarse menos, los paneles rinden más y son capaces de producir más electricidad que sus gemelos instalados sobre la tierra o en los tejados.
A este efecto refrigerante se suma una decisión de diseño inteligente. Los responsables del proyecto detallan que los paneles instalados en la plataforma utilizan tecnología bifacial. Esto significa que la instalación no solo absorbe la radiación solar directa que cae desde el cielo, sino que también es capaz de captar y generar energía a partir de la luz que rebota sobre la superficie marina. En un futuro cercano, se espera que operen de forma conjunta con los parques eólicos marinos (offshore), compartiendo infraestructuras de evacuación y maximizando la cantidad de energía limpia que se puede extraer de una misma coordenada oceánica.
Catamaranes fotovoltaicos fabricados en serie. El "cómo" es tan importante como el "qué". La tecnología PV-bos (PhotoVoltaic-BlueNewables Offshore Solutions) no se ha concebido para crear prototipos únicos y artesanales, sino para revolucionar la cadena de montaje. El proyecto —denominado Renovar— persigue el desarrollo de plataformas fabricadas mediante procesos industrializados y modulares, directamente inspirados en los modelos de fabricación en serie. El objetivo es claro: abaratar costes, recortar los tiempos de producción y hacer que la fotovoltaica offshore sea competitiva a nivel global.
Para lograrlo, la solución tecnológica se basa en un innovador diseño tipo catamarán, optimizado específicamente para soportar las duras condiciones oceánicas. Este formato permite elevar las placas a una altura segura sobre el nivel del mar, lo que no solo mejora el rendimiento energético, sino que facilita enormemente las labores de mantenimiento. El proyecto global contempla un sistema flotante de un megavatio de potencia total, dividido en dos unidades PV-bos de quinientos kilovatios cada una.
Llevar este gigante de acero y silicio al agua no fue tarea fácil. Desde BlueNewables explican que la botadura requirió una compleja maniobra de izado en tándem, utilizando las emblemáticas y colosales grúas del astillero vigués para posar la estructura con precisión milimétrica sobre la ría.
El músculo industrial. Detrás de este avance tecnológico hay una potente alianza empresarial e institucional. La iniciativa combina la vasta experiencia en estructuras marinas de Astilleros San Enrique (perteneciente al Grupo Meridional), la especialización tecnológica de la ingeniería canaria BlueNewables, y la colaboración técnica de Soermar (Sociedad para el Estudio de los Recursos Marítimos). Además, el proyecto cuenta con el fuerte respaldo económico del Ministerio de Industria y Turismo, y del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) a través de su programa RENMARINAS.
Por otro lado, supone un balón de oxígeno y una oportunidad de reinvención para la industria naval. José Luis Torres, director general del Astillero San Enrique, subraya que este éxito demuestra la capacidad del sector naval tradicional español para liderar desarrollos de vanguardia. Lejos de quedarse anclados en la construcción de buques convencionales, los astilleros demuestran poder competir al más alto nivel internacional en los nuevos mercados que abre la transición energética.
Próxima estación: mar abierto. Con la "Paiporta" ya a flote, la industria española lanza un mensaje claro al mundo. En palabras de Bernardino Couñago, cofundador y CEO de BlueNewables, esta botadura sitúa a su compañía "entre los líderes mundiales en el sector solar flotante marino" y demuestra de forma palpable las enormes "capacidades industriales y tecnológicas que existen en Galicia y España para liderar soluciones energéticas innovadoras a nivel internacional".
Pero el trabajo no ha terminado. Esta exitosa maniobra en Vigo es solo un paso decisivo. Ahora, la plataforma deja atrás la seguridad de la fase de fabricación en el astillero para encaminarse hacia las etapas finales: la puesta en marcha, la conexión y la monitorización. Cuando la "Paiporta" llegue a las costas de Valencia, tendrá que demostrar que las matemáticas de los ingenieros resisten el embate de las olas y la sal. El límite de la tierra ya se ha superado; ahora toca conquistar el horizonte.
Imagen | Bluenewables
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