El gran descontento salarial: cada vez más trabajadores tecnológicos se sienten infrapagados por la inflación

El gran descontento salarial: cada vez más trabajadores tecnológicos se sienten infrapagados por la inflación
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El mundo se encarece y nosotros (los trabajadores) tenemos que pagarlo. Al menos de momento. La inflación cada vez golpea con más fuerza el bolsillo de unos consumidores que, por lo general, no ven compensada esa subida de los precios en sus salarios. El problema llega hasta tal punto que muchos empleados tecnológicos, por lo general uno de los sectores con mejores salarios en casi cualquier país, se están empezando a sentir incómodos con su remuneración, incluidos aquellos que trabajan para grandes corporaciones en las que el dinero, en términos generales, nunca ha sido un inconveniente, como Google.

Así, la última encuesta interna a trabajadores del gigante tecnológico, denominada Googlegeist, señala que sus profesionales cada vez están más insatisfechos con su compensación económica, y un número creciente de ellos considera que podrían ganar más desempeñando un rol similar en otras compañías, según los datos de la encuesta a los que ha tenido acceso la CNBC.

Google no es la única que se está enfrentando a este malestar de sus trabajadores. A principios de febrero, Amazon anunció que iba a doblar el límite salarial de sus empleados y subir su remuneración para hacer frente a un importante problema que había sacudido al gigante del comercio electrónico durante todo 2021: la sangría constante de profesionales que se iban a otras compañías, principalmente porque les ofrecían más dinero. El asunto fue tan grave que algunas divisiones de la empresa de Bezos perdieron hasta el 35% de su plantilla a lo largo del pasado año.

En Apple, por su parte, el problema de los salarios es algo diferente. Sus empleados se han quejado en repetidas ocasiones de la opacidad de la compañía en este asunto, en teoría para ocultar la enorme desigualdad salarial que hay entre unos trabajadores y otros. De hecho, la BBC informaba en septiembre de 2021 que los de Cupertino habrían bloqueado repetidamente los intentos de los empleados para reunir datos sobre la remuneración.

Por otra parte, una investigación realizada por la empresa de recursos humanos tecnológicos Dice en Estados Unidos en 2021 revela que el 47,8% de los empleados tech de aquel país considera que está mal pagado. Este estudio señala, además, que la búsqueda de un mejor sueldo sería uno de los principales motivos que han impulsado la Gran Renuncia en este sector. A pesar de ello, el 61% de los encuestados asegura que recibió un aumento salarial el año pasado.

La situación en España

España no es ajena a la inflación (que se lo digan a los que han ido a llenar el depósito en las últimas semanas; de la luz mejor ni hablar) ni a la pérdida de poder adquisitivo que esta conlleva para los trabajadores que tienen congelados sus sueldos. Sin embargo, por el momento los empleados de ninguna gran empresa tecnológica han mostrado su malestar de forma colectiva en nuestro país, como sí han hecho en Estados Unidos los de Amazon y Google.

Los que sí lo han hecho han sido los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CCOO), que han pedido subidas del 5% en la remuneración de los empleados para compensar la subida de precios. Una petición que las organizaciones patronales Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (CEPYME) han rechazado argumentando que las compañías aún arrastran dificultades para recuperarse de los efectos de la crisis del coronavirus, según informa El País.

Independientemente de esa negociación colectiva, unas 50.000 empresas españolas decidieron subir un 5,6% el sueldo de sus trabajadores a principios de este año, según los datos del Ministerio de Trabajo sobre los convenios colectivos firmados hasta el pasado mes de febrero. Esta medida habría beneficiado a 744.825 españoles. No obstante, se trata de una cantidad mínima en comparación con el total, ya que apenas supone el 2% del tejido empresarial de España.

Imagen | Mufid Majnun

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