"Solo dos años": el CEO de Mistral advierte a Europa de que se le acaba el tiempo para construir una infraestructura de IA propia

El CEO de la única IA europea que compite con OpenAI dice que a Europa le quedan dos años. O actúa ahora, o paga para siempre

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Eva R. de Luis

Editor Senior

Cuando Estados Unidos bloquea Claude Mythos a la gente de fuera de EEUU, manda un mensaje claro: es una tecnología puntera de exportación sujeta a control, como lo son los chips. Y en ese escenario, Europa es prácticamente un observador: el viejo continente es pionero en legislar la IA, pero su infraestructura, ecosistema empresarial en torno a ella y modelos LLM están por detrás de lo que tienen Estados Unidos o China. En pocas palabras, Europa depende de terceros para disponer de la mejor IA.

Pero eso puede cambiar. Hace poco menos de un mes, Arthur Mensch compareció en mayo de 2026 ante la Asamblea Nacional francesa con otro mensaje muy claro: si Europa quiere dejar de ser un observador y bajar al barro, tiene que hacerlo ya. El tiempo corre en su contra. El plazo que dio el cofundador y CEO de la principal empresa europea de inteligencia artificial es escaso: dos años.

La advertencia del CEO de Mistral AI. En su exposición, Arthur Mensch hizo una advertencia macroeconómica con cifras concretas: Europa tiene aproximadamente dos años para construir infraestructura propia de IA, o quedará estructuralmente subordinada a las empresas tecnológicas estadounidenses. Si no llega a tiempo, Europa se convertirá en "un estado vasallo". 

El futuro en caso de no lograrlo es oscuro:"Una vez que el suministro esté monopolizado por empresas estadounidenses, de repente nos quedaremos sin suministro y ya no podremos transformar electrones en tokens." Su argumento es técnico pero con fondo político: quien controla el cómputo controla la economía. La IA no es un servicio digital más: es la infraestructura sobre la que funcionará todo lo demás. Como la electricidad o las carreteras, pero privatizada y en manos extranjeras. 

Por qué es importante. Porque bajo ese planteamiento, ser dependientes de la IA de terceros no es solo una mera cuestión técnica, que no es poco teniendo en cuenta su empleo en sectores críticos como la defensa o la banca, es también un serio problema de soberanía productiva y de balanza de pagos. El CEO de Mistral se refiere a la IA como un activo estratégico, de la misma forma que lo es el gas. A Europa le costó entender el coste de su dependencia energética de Rusia y el argumento de Mensch es que el viejo continente está cometiendo el mismo error. 

En declaraciones para CNBC, profundizó sobre el impacto para la macroeconomía: "No te puedes permitir un déficit comercial de un billón si realmente quieres seguir siendo competitivo en la carrera" porque cada euro que Europa paga a empresas de EEUU or servicios de IA, está financiando el I+D del competidor. Y ese dinero ya no vuelve. Además, ya hemos visto que usar la IA será cada vez más caro, tanto que ya hay empresas como Uber o Microsoft recortando licencias. Imagínate si lo que depende de la IA es tu seguridad.

Contexto. El tablero de juego evidencia que Europa no parte con una buena mano precisamente: según datos de Epoch AI, recogidos tanto por la Reserva Federal de EE. UU. como por RAND Europe, Estados Unidos controla el 74% del cómputo global de alto nivel para IA, China el 14% y la UE apenas el 4,8%. El informe Draghi de septiembre de 2024 ya identificó que buena parte de culpa de la brecha de productividad de Europa respecto a EEUU está en el sector tecnológico, o mejor dicho, la ausencia de este. Un año después, el propio Draghi era pesimista: apenas se habían cumplido un 11,2% de casi 400 recomendaciones. 

En detalle. Europa ya se ha puesto a ello con el plan plan de acción llamado "Continente IA" que apuesta por triplicar la capacidad de centros de datos y desplegar hasta cinco gigafactorías, pero la pregunta si será suficiente y si llegará a tiempo. Sin ir más lejos, los 500.000 chips de esas gigafactorías planificadas están muy lejos de lo que hay en EEUU: para finales de 2025, OpenAI ya tenía previsto superar el millón de chips.

Mensch no se quedó en advertencias, sino que hizo propuestas concretas. La primera de ellas: usar la contratación pública como palanca. Habida cuenta que el 50% del PIB europeo se mueve a través de gasto público, está claro que es un instrumento magnífico para catalizar este desarrollo. Por otro lado, Mistral está explorando el desarrollo de sus propios chips y ya ha anunciado un nuevo centro de datos en Francia. 

Sí, pero. El principal argumento en contra de las palabras de Mensch es evidente: es uno de los grandes interesados de las políticas que propone. Mistral tiene 1.000 empleados, una valoración de 12.000 millones de euros, un objetivo de 1.000 millones de euros en ingresos para finales de 2026, este año ha invertido 1.000 millones en I+D  y aproximadamente el 75% de sus ventas son en Europa. Por otro lado y de momento, carecer de servidores propios no significa no poder usar la IA, eso sí, teniendo claro que es un tercero quien dicta las condiciones, los precios y los límites de ese acceso.


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