Estados Unidos arrastra desde hace años un problema incómodo: le faltan controladores aéreos. En 2025 la Federal Aviation Administration (FAA) calculó que había un déficit de 3.500 profesionales, lo que ha obligado a muchos profesionales a hacer horas extra y a trabajar semanas de seis días. Ese año este organismo consiguió contratar a más de 2.000 nuevos controladores, y para 2026 ha vuelto a acelerar las contrataciones, pero entre los candidatos que busca hay unos muy especiales: los gamers.
"No es un juego, es una carrera". El anuncio oficial que presentó la FAA en abril de 2026 lo dejaba claro en un vídeo con ese título que estaba dirigido claramente a los jóvenes aficionados a los videojuegos. El Departamento de Transporte de EEUU deajaba claro que los gamers reúnen capacidades muy útiles para esa profesión. Suelen tener funciones cognitivas notables, capacidad multitarea, percepción espacial, estrategia y resolución de problemas. En entrevistas realizadas a controladores ya retirados algunos explicaban que los videojuegos les permitían pensar rápido, mantener la concentración y gestionar situaciones complejas.
Tiene sentido. Un controlador de vuelo no pilota aviones, pero debe mantener un modelo mental de decenas de ellos y controlar su posición, velocidad, altitud o trayectoria prevista. Todos esos parámetros cambian en tiempo real y cualquier decisión condiciona todo lo que ocurre después. Aunque en videojuegos competitivos no existe esa responsabilidad, sí entrena capacidades similares. Se absorbe mucha información visual, se priorizan los estímulos, se mantiene la atenciión y se reacciona mientras se planifican los siguientes movimientos en el juego. La FAA tiene claro que esas habilidades son transferibles a esta profesión.
No hace falta carrera universitaria. Solo cerca del 25% de los controladores aéreos en EEUU tiene un título universitario tradicional, y la FAA no exige uno para poder presentarse. Esta campaña busca precisamente a jóvenes que hayan optado por caminos profesionales alternativos. Eso sí: el proceso de selección y formación es exigednte, porque hay pruebas de aptitud, requisitos médicos y de seguridad y una formación especializada. El salario es también muy atractivo, y según la FAA puede superar las seis cifras en dólares en apenas tres años.
Convertir candidatos en controladores no es fácil. La FAA tenía casi 11.000 controladores plenamente operativos y otros 4.000 en formación en abril de 2026. También habían reducido en más de cinco meses el proceso de contratación y lograron hacer que la incorporación de candidatos a la academia de formación fuera cuatro veces más rápida que un año antes. Aun así el reto no es lograr que suficientes gamers soliciten una plaza en el programa, sino que superen la selección y lleguen a las torres y centros de control aéreo.
Los videojuegos sí son útiles. Normalmente la discusión de lo que aportan los videojuegos en términos de reflejos, coordinación o toma de decisiones suele acabar en estudios académicos como el que nos dice que la gente guapa juega menos a videojuegos. Sin embargo en este caso el enfoque es mucho más práctico, y demuestra que una agencia responsable de una infraestructura crítica ha detectado que la comunidad gamer puede ser una cantera fantástica para dotar sus centros de profesionales cualificados.
Gaming como experiencia profesional. Ser bueno en el 'Call of Duty' no basta para lograr una de esas plazas, y desde luego las horas de consola no sustituyen a una formación profesional como la que tradicionalmente requeriría este puesto. Aun así, esta iniciativa es un ejemplo que demuestra que ciertas aficiones logran generar capacidades cognitivas que pueden ser muy útiles fuera de la pantalla. A ver ahora quién le dice a mis niños que dejen de jugar a la consola.
Imagen | Wikimedia
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