Llevamos décadas viendo robots humanoides intentar hacer cosas que, para nosotros, son completamente cotidianas. ASIMO, de Honda, convirtió hace años en espectáculo algo tan sencillo como caminar, correr o subir unas escaleras. Desde entonces, la tecnología ha avanzado hasta dejarnos máquinas capaces de moverse con mucha más soltura, cargar peso o desenvolverse en entornos cada vez menos controlados. Y, a medida que hemos visto crecer sus capacidades, también ha ido ganando peso una pregunta menos amable: qué ocurriría cuando estos robots dejaran el laboratorio y empezaran a interesar también a los ejércitos.
Ese escenario ya ha empezado a tomar forma en Estados Unidos. El Ejército de Estados Unidos acaba de cerrar xTechHumanoid, una competición creada para evaluar cómo las tecnologías humanoides que desarrolla la industria podrían encajar en futuras operaciones militares. La convocatoria recibió 103 propuestas. Diez compañías pasaron a la final, nueve demostraron sus tecnologías ante responsables militares, expertos técnicos y evaluadores en Quantico y el Ejército terminó seleccionando a cinco ganadores. Entre ellos está Alex, el humanoide desarrollado por el Florida Institute for Human and Machine Cognition (IHMC). Su elección, eso sí, no significa que vaya a entrar en servicio: por ahora forma parte de una fase de evaluación y experimentación.
Alex, el humanoide elegido por el Ejército
Alex tiene unas dimensiones muy cercanas a las de una persona adulta: según IHMC, mide 1,79 metros, pesa 85 kg y puede desplazarse a más de 1,5 m/s. El instituto declara además más de dos horas de funcionamiento con batería, capacidad para transportar de forma continuada más de 15 kg y un diseño con 29 articulaciones, computación y percepción integradas en el propio robot. El Ejército estadounidense destaca otras dos características especialmente relevantes para el uso que está estudiando: incorpora protección balística y una autonomía híbrida que combina inteligencia artificial con control humano.
La máquina ya ha empezado a salir de los entornos controlados en los que suelen desenvolverse muchos prototipos. Durante una demostración realizada en mayo de 2026 para la Office of Naval Research, se desplazó sin estar conectada por cable sobre grava, superficies resbaladizas y pavimento irregular. El objetivo que plantea IHMC es bastante más ambicioso: que Alex pueda acercarse a un edificio, abrir una puerta y recorrer el interior para evaluar la situación antes de exponer a un soldado o a personal de emergencias. Esa segunda parte sigue siendo un objetivo de desarrollo y no una prestación que podamos dar todavía por conseguida.
Alex durante las pruebas de xTechHumanoid. | Imagen: Connor Taggart / U.S. Army (DVIDS)
La conexión del proyecto con Defensa viene de bastante antes de su selección por el Ejército. Alex nació respaldado por un contrato plurianual y multimillonario de la Office of Naval Research, y aprovecha años de investigación de IHMC con otros humanoides. Entre ellos está Nadia, una plataforma anterior con la que el instituto trabajó en control, percepción, teleoperación mediante realidad virtual y recuperación del equilibrio. El concurso no marca el comienzo de la relación entre esta tecnología y las Fuerzas Armadas estadounidenses, sino una nueva etapa dentro de un desarrollo que ya tenía financiación militar.
El mando utilizado durante las pruebas de Alex. | Imagen: Connor Taggart / U.S. Army (DVIDS
Lo interesante es que el Ejército ya está definiendo para qué querría utilizar esta clase de máquinas. La documentación de xTechHumanoid contempla que estos sistemas puedan asumir tareas que hoy pueden exponer directamente a los soldados, desde reconocimiento, vigilancia y eliminación de obstáculos hasta trabajos relacionados con amenazas CBRNE, mantenimiento, incendios o seguridad de instalaciones. El programa también contempla posibles funciones ofensivas y defensivas en escenarios urbanos. Esa lista dibuja la ambición militar estadounidense.
Alex todavía está lejos de representar por sí solo todo lo que se espera de este tipo de herramientas para las fuerzas armadas. Aun así, el movimiento resulta significativo: aquellas máquinas que durante décadas vimos aprender a caminar, mantener el equilibrio y desenvolverse entre nosotros han llegado a una nueva frontera. Estados Unidos ya está tratando de averiguar qué podrían aportar también a sus futuras operaciones militares.
Imágenes | 1, 2, 3 | Connor Taggart / U.S. Army (DVIDS), dominio público
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