Empresa con problemas, empresa que mira a China. No tanto para vender más coches en un mercado complicadísimo (que también), mucho más para mirar cómo aprender de ellos y sacar un mayor rendimiento a sus productos. Sobrevivir a base de conseguir márgenes de beneficios más amplios produciendo más barato y rápido.
Para Nissan, China tiene la llave.
"Tenemos que aprender"
"China nos muestra el futuro de la industria en cuanto a tecnología, competitividad de costes y tiempos de desarrollo. Tenemos que aprender de China y exportar sus conocimientos técnicos"
Así se ha expresado Iván Espinosa, CEO de Nissan, a declaraciones Nikkei Asia. En una entrevista con el medio japonés, Espinosa ha dejado claro que Nissan necesita copiar a China si quiere sobrevivir. La automotriz japonesa está pasando por muy mal momento económica y para salir del agujero quiere mirar a su vecino.
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¿Qué pasa con Nissan? Nissan está pasando uno de los peores momentos financieros y reputacionales de su historia. A finales de 2024, la compañía aceptaba que había entrado en un punto muerto del que le iba a costar salir. Las ventas iban a la baja, el mercado estadounidese (con sus aranceles a los coches japoneses) se complicaba, en casa no remontaban el vuelo y en China estaban desaparecidos. Solución: despedir a 9.000 empleados.
Aquellos días, después de unas jornadas de rumores (y todo indica que con el Gobierno japonés presionando), Nissan y Honda anunciaban un acuerdo para unir sus caminos. La idea, parecía, es que fuera la segunda compañía la que se hiciera con Nissan y la acogiera bajo su paraguas. Ese idea se diluyó apenas unos meses después.
Ahora sabemos que Honda dio, por primera vez en su historia, pérdidas en 2025 y que su estrategia se ha centrado en cancelar sus proyectos eléctricos. En marzo del año pasado, el mexicano Iván Espinosa tomó los mandos de Nissan y ha centrado su propuesta de futuro en un nuevo plan de lanzamientos y en el objetivo de recuperar parte de su prestigio. El año pasado, la compañía siguió dejándose ventas a nivel mundial pero preocupa especialmente la caída del 13% en Japón.
Reducir tiempos. Para Espinosa, uno de los grandes problemas de Nissan está en los tiempos de desarrollo y la producción de sus modelos. Ahora mismo, explica, el desarrollo de un coche desde que se dibuja en el papel y se le da el visto bueno hasta que llega a la calle es de 55 meses. Espinosa quiere reducir esto a unos 30 meses.
Según sus cálculos, estos desarrollos tan largos impiden sacar el rendimiento económico que necesitan a sus coches y por eso se han propuesto que el próximo Nissan Skyline, la vuelta de un modelo mítico de la compañía se ha marcado una fecha límite para su desarrollo de 26 meses, señalan en Nikkei Asia.
China ha demostrado una capacidad para desarrollar, modificar y producir en tiempo récord. Renault también ha ido a China para aprender cómo se trabaja allí y presumen que el Renault Twingo se ha desarrollado en 20 meses. Desde Chery ya dejaron claro que su alta capacidad para desarrollar y producir en tiempo récord es clave a la hora de imponerse a los competidores occidentales.
Más y más avisos. Estas declaraciones de Espinosa demuestran que las firmas tradicionales están haciendo lo posible para adaptarse rápidamente a la forma de trabajar de China. Algunas consultoras ya señalaron a las marcas japonesas que su obsesión por la perfección les lastra a la hora de producir más rápido y barato, lo que ha sido aprovechado por Tesla y las empresas chinas.
Desde Toyota también lanzaron un mensaje similar hace unas semanas. La compañía ha detectado que está perdiendo dinero porque en ocasiones se desechan productos con defectos estéticos pese a que estas piezas son plenamente funcionales y nunca las ven los clientes de los vehículos. Esto les lastra en los costes productivos pero también en el tiempo que se tarda en producir el coche.
Más coches, más prestigio. Cuenta Nikkei Asia que el proyecto de Espinosa pasa por lanzar nuevos coches al mercado que ponga al día la gama de productos de la compañía pero, sobre todo, se basará en la búsqueda de una identidad propia con una clara intención de recuperar el prestigio perdido.
De hecho, en las últimas semanas se ha rumoreado que Nissan podría traer el último Z a Europa (ahora solo se vende en Japón y Estados Unidos para no penalizar el conteo de emisiones de la compañía) con el objetivo de atraer al público al concesionario y posicionarlo como un producto halo.
En el horizonte también está el nuevo Skyline y un futuro GT-R que ha pasado por todas las fases posibles a la hora de definirlo y sacarlo adelante, desde proyectarlo como un deportivo eléctrico a lanzarlo de nuevo con motor de combustión. "Daremos más detalles en el futuro", ha señalado Espinosa sobre este tema.
Incluso, el CEO de Nissan se ha referido a que "algunos de mis predecesores solo hablaban de finanzas todo el tiempo", en un claro mensaje de que no todo se puede hacer por el ahorro de costes si se quiere mantener la imagen atractiva del producto. Un movimiento que diluyó la imagen de Nissan, que lastra Stellantis y una idea que también ha rechazado Akio Toyoda, CEO de Toyota.
Foto | Nissan
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