La Unión Europea quiere que vuelvan las baterías extraíbles. Quizás no sea tan buena idea

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Tras lograr impulsar el conector USB-C como requisito obligatorio para los móviles vendidos en el viejo continente, la Unión Europea quiere plantear un cambio aún más llamativo.

El objetivo es ahora el de lograr que las baterías sean más sostenibles y reutilizables, y eso podría implicar algo sorprendente: que nuestros móviles vuelvan a contar con baterías extraíbles y reemplazables. Esa opción, que era muy valorada en el pasado, no tiene ahora tanto sentido.

Baterías reemplazables para coches y móviles

El acuerdo provisional al que han llegado el Parlamento y el Consejo Europeo cubre todo el ciclo de vida de las baterías, desde la extracción hasta la eliminación final de los residuos. La propuesta no es nueva: la UE ya anunció estas intenciones en febrero de 2020.

Según dicho acuerdo, todos los tipos de baterías que se venden en la UE serán fáciles de extraer de los dispositivos y de ser reemplazados, además de ofrecer mayor información sobre su rendimiento, capacidad, durabilidad o composición química.

Las políticas de extracción, procesado y comercialización de materias primas para la producción de baterías forma parte de esos objetivos, que quiere establecer niveles mínimos en materiales como el cobalto (16%), plomo (85%), litio (6%) o níquel (6%).

En el anuncio oficial se mencionan todo tipode baterías: desde las baterías "portátiles" —que afectarían a móviles y portátiles—, las SLI (para el arranque de motores) a baterías para  transportes ligeros (LMT, como las usadas en bicis o patinetes eléctricos), vehículos eléctricos (EV) y baterías industriales.

Los fabricantes tendrán tres años y medio tras la aprobación de la legislación —si esta se produce— para diseñar esas nuevas baterías que permitan a los usuarios "extraerlas fácilmente y reemplazarlas ellos mismos".

Quizás no sea tan buena idea

Hubo un tiempo en el que contar con la posibilidad de intercambiar la batería en nuestro móvil era realmente interesante y, sobre todo, extremadamente popular: el 99,12% de los móviles del mercado tenían batería extraíble en 2009. La autonomía de nuestros dispositivos era limitada, y era complicado que los móviles aguantaran una jornada intensiva.

Sin embargo Apple cambió las cosas con el diseño unibody del primer iPhone. No fue la primera en deshacerse de las baterías intercambiables, pero sí detonó la tendencia a dejar de incluir una batería extraíble y reemplazable.

Con el tiempo los avances tecnológicos contribuyeron a aliviar el problema. Pantallas (y móviles) más grandes, la adopción de la tecnología OLED, chips y componentes más eficientes o las mejoras en baterías y sobre todo en opciones de carga rápida han acabado permitiendo que nuestros móviles suelan aguantar toda una jornada sin problemas, y que si necesitamos cargarlos rápidamente podamos hacerlo.

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La situación actual es por tanto muy distinta a la que vivimos en la primera década de los 2000. La Unión Europea aprobó en abril de 2021 una nueva normativa de consumo que cambiaba los términos para la garantía pero que sobre todo exigía diez años de repuestos para los dispositivos. Eso planteaba todo un reto para los fabricantes, y desde luego podría serlo más dependiendo de esta nueva normativa con las baterías.

Para empezar, por la necesidad de fabricar más baterías —algo que empieza a ponerse difícil— que luego acabarían también desechadas. Volver a móviles con baterías extraíbles y reemplazables podría no obstante solucionarse en gran medida con una medida que se viene demandando de lejos: mejorar la reparabilidad de nuestros móviles y portátiles.

Fabricantes como Apple llevan años haciendo dispositivos cada vez más difíciles de reparar por parte de los usuarios. En los últimos tiempos, eso sí, la empresa ha hecho cambios al respecto, y por ejemplo los iPhone 14 son más reparables (6,9 según los índices obligatorios en Apple Francia) que los iPhone 13 (6,4). Otras empresas como Microsoft también han hecho esfuerzos en este sentido, pero el problema persiste.

Además este año ha ofrecido un nuevo kit para que cualquiera pueda repararse su iPhone, aunque la idea no saliera a cuenta. Existen servicios técnicos independientes que lo hacen y también es posible encontrar componentes y herramientas para cambiar las baterías de muchos móviles, pero muchos usuarios recurren a servicios técnicos oficiales.

El precio de estos cambios varía, pero puede llegar a ser notable: en Xiaomi cambiarle la batería a un Mi 11 (fuera de garantía) cuesta 18,68 euros más otros 30,25 de la inspección y 12,10 opcionales del envío. En Samsung el servicio Galaxy Repair no especifica el precio de los cambios de batería y solo habla de cambios de módulo completo, (pantalla+marco+batería) que en un S22 5G saldría por 210 euros. Apple cobra 75 euros por cambiar la batería de un iPhone 13, y 119 euros por cambiar la de un iPhone 14.

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Así pues, mejorar la reparabilidad —y no solo identificar si esta es mejor o peor— de estos dispositivos haría que cualquiera pudiera cambiar la batería de su móvil o portátil de forma mucho más sencilla: bastaría con que el fabricante dispusiese de un buen inventario de baterías de reemplazo —a un precio justo— para sus dispositivos y, por supuesto, de que nuestros móviles y portátiles nos lo pusieran más fácil.

Eso ayudaría además a que la vida útil de nuestros móviles y portátiles se alargasen —la degradación de la batería suele ser uno de los motivos de acabar comprando nuevos modelos—. Compraríamos (probablemente) menos dispositivos y generaríamos menos residuos, contribuyendo así a esa sostenibilidad buscada por la UE.

Imagen: Frankie

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