Los expertos coinciden sobre los ahorros: "Tener todo el dinero en una cuenta corriente es uno de los principales errores"

¿Es buena idea tener todo el dinero en una sola cuenta? ¿Es mejor tener varias? ¿Cómo afecta a su valor?

Jorge Fernandez Salas Ixged Yfhcc Unsplash
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Carlos Prego

Editor - Magnet
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Carlos Prego

Editor - Magnet

A los españoles nos gusta saber que tenemos nuestros ahorros a mano, disponibles para los gastos del mes, hacer frente a imprevistos o sencillamente darnos un capricho. Hace no mucho Triodos Bank hizo un estudio para averiguar dónde guardamos nuestro dinero y descubrió que casi la mitad de los encuestados (46%) mantiene sus ahorros en cuentas corrientes, lejos del 28,9% que opta por cuentas de ahorro y el 15,4% de los depósitos a plazo. Hay quien incluso lo concentra todo en una única cuenta en la que se acumulan (sin demasiado orden) nómina, domiciliaciones y gastos.

¿Es eso buena idea?

Al alcance de la mano. El estudio de Triodos Bank u otros similares, como la Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España, son interesantes porque nos dan una idea de cómo gestionamos nuestros ahorros. Por ejemplo, demuestran que nos inclinamos sobre todo por conservar el dinero en cuentas corrientes o incluso en efectivo, a mano para imprevistos. También que no somos dados a los riesgos.

Según Triodos, el 46% mantiene su dinero en una cuenta corriente que le permite disponer de él de forma inmediata, el 28,9% emplea cuentas de ahorro tradicionales y el 15,4% apuesta por los depósitos a plazo fijo. Según sus cálculos, el 9,7% restante guarda el dinero en metálico, una opción más común entre los jóvenes de 18 a 25 años. En general casi todas las familias  del país (más del 90%) disponen de alguna cuenta bancaria para realizar pagos, 'huchas' en las que el saldo medio rondaba hace un par de años los 8.000 euros.

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"No tiene sentido". Hace poco Elizabeth Wakefield, asesora financiera, advertía en el pódcast ‘Tiene sentido’ de otro escenario que va un paso más allá y puede complicarnos la gestión de nuestro dinero: tener todos nuestros fondos ya no solo en cuentas corrientes, sino concentrados en un único depósito bancario. Es decir, el 100% de nuestros ahorros permanecen en una misma cuenta que, además de generar una escasa rentabilidad, dificulta el control de los gastos.

"Tener todo el dinero en una cuenta corrientes es uno de los principales errores que mucha gente comete. ¿Por qué? Porque es como si tú tuvieras en tu casa los calcetines con los tenedores y herramientas como los martillos. O sea, no tiene sentido. ¿Para qué existen entonces las cajoneras y los armarios? Para poner las cosas en sus sitios", reflexiona la experta en declaraciones recogidas por El Blog Salmón. La clave, insiste, está en disponer de una estructura bancaria sencilla pero que nos ayude a gestionar nuestro dinero.

¿Qué hacer entonces? Los expertos suelen apostar por mantener varias cuentas (el número no siempre coincide) que nos ayuden a compartimentar, controlar e incluso tener una idea más clara de cuánto dinero entra, cuánto sale y a qué lo dedicamos. En el pódcast Wakefield sugiere dotarse de tres cuentas: una principal, a la que llegan los ingresos y en la que se domicilian las facturas habituales, como alquileres, teléfono, electricidad… Y una cuenta secundaria ("remunerada idealmente", apostilla) que sirva como colchón del que echar mano ante "imprevistos o emergencias", al margen de los gastos ordinarios. Por ejemplo, una avería en el coche.

La experta aconseja incluso una tercera cuenta para gastos que no son habituales, pero tampoco extraordinarios. Para ser más precisos, la idea es dedicarla a las 'periodificaciones', gastos que sabemos que llegarán a medio o largo plazo y para los que (precisamente por eso) podemos ir preparándonos. El ejemplo más claro que cita la propia Wakefield son las vacaciones. ¿En septiembre viajas a Ibiza y quieres gastarte 2.000 euros? Pues hasta entonces, mes a mes, vas metiendo en esa ‘hucha’ 100, 200… lo que decidas.

¿Es una norma universal? Para nada. En su blog corporativo, BBVA explica que “no hay un número ideal de cuentas bancarias” y recuerda que depende en gran medida del estilo de vida y los objetivos financieros de cada uno. En cualquier caso comparte los beneficios de disponer al menos de dos: un depósito para gastos habituales (tanto los previstos como los que vayan surgiendo) y otro exclusivo para los ahorros.

Es más, Luz Martín Manjón, asesora de BBVA, recomienda guardar en esa segunda cuenta dinero suficiente para cubrir al menos seis meses de gastos. La OCU aboga también por meditar sobre el dinero depositado en la cuenta corriente y que el importe no supere los tres meses de salario.

Auditar los gastos. Entre otras cuestiones, compartimentar y controlar el dinero que tenemos en cada cuenta nos ayuda a tener una 'foto' precisa de a qué dedicamos los fondos. Si dejamos de tener nómina, facturas… todo mezclado en un mismo depósito, y ordenamos nuestros ingresos y salidas, nos resultará más fácil revisarlos. "No acabamos de hacer una auditoria de nuestros gastos", insiste Wakefield. Con esa claridad nos resultará más fácil, por ejemplo, localizar suscripciones de servicios que quizás ya no nos interesen.

¿Son todo ventajas? No. Habitualmente las cuentas suelen tener requisitos de saldo mínimo si queremos percibir intereses, algo que será más difícil de alcanzar si tenemos el dinero dividido en varios depósitos. Lo mismo ocurre con los posibles descubiertos. Como recuerdan desde Washington Trust, también exige una mayor atención (y esfuerzo) a la hora de decidir cómo repartir los fondos o movimientos.

La parte positiva: abrir varias cuentas a la vez nos evita el riesgo de quedarnos sin dinero en caso de que una de ellas se bloquee o no podamos recurrir a ella, algo que podría suceder por ejemplo si se bloquea o pierde la tarjeta. Otra ventaja que suelen señalar los expertos es que, en caso de que tengas ahorros por importe de seis dígitos, debes recordar que en la zona euro el Fondo de Garantías de Depósitos solo cubre hasta 100.000 euros por titular. "Si tus ahorros superan ese importe en cuentas y depósitos, procura repartirlos en varias entidades", desliza la OCU.

Dinero llama a dinero. Por supuesto los ahorros tampoco tienen por qué estar ‘quietos’ en una cuenta corriente. Los bancos ofrecen otros productos financieros que ayudan a sacarles más partido, como los fondos de inversión y los depósitos, con diferentes características y tipos de rentabilidad. En función del producto, el cliente debe ser consciente de que su uso puede implicar riesgos, aunque hay expertos que también advierten del coste que implica tener el dinero ‘acumulando polvo’ durante años en el banco.

¿Y eso, por qué? Porque aunque nos pueda parecer que nuestro dinero está seguro depositado en el banco, inmune a peligros y con un valor inalterable, en realidad la inflación puede erosionar su utilidad y recortar tanto lo que podamos hacer con él como el esfuerzo que ha representado su ahorro.

"La incertidumbre es la excusa perfecta para no hacer nada. Y no hacer nada es la forma más segura de empobrecerse lentamente mientras el dinero pierde valor en el banco. El verdadero riesgo no son las noticias que vemos en la televisión, sino la parálisis", reivindicaba hace poco en el diario Hoy Jabier Arnelsa, directivo de Renta4Banco en Badajoz. "El dinero en el banco pierde valor cada día".

Echando cuentas. Bankinter realizó un estudio en 2024 que ayuda a entender mejor cómo la inflación mina el valor del dinero ‘parado’, inmovilizado en una cuenta corriente o en efectivo, metido bajo el colchón. "100.000 euros ahorrados paran a tener un poder adquisitivo equivalente de 85.873 euros (un 14%) menos después de cinco años con una inflación al 3%", advierte. Si ese escenario de precios al alza se extiende una década la misma cantidad de dinero pasaría a tener "una equivalencia de 73.742 euros", un 26% menos.

Imágenes | Jorge Fernández Salas (Unsplash) y Alexander Mils (Unsplash)

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