A finales de 2023, seis amigos juntaron dinero para comprar un campo. No fue un capricho cualquiera. Buscaban algo muy concreto: un sitio donde esconderse si el mundo se rompe de verdad. Ese campo está en pleno Valle de Uco, en Mendoza, rodeado de viñedos y de una montaña de 5.000 metros. Se llama Wamani. Y su historia ya es la comidilla de medio Silicon Valley porque uno de sus propietarios lo presenta como un refugio para sobrevivir al apocalipsis.
La de la patagonia argentina no es la primera propuesta de "refugio para el fin del mundo" que reciben los millonarios. Otros parajes remotos en Nueva Zelanda o Hawái también se han convertido en destinos atractivos para "preppers" milmillonarios, que han comprado terrenos en ellos para construir sus propios refugios apocalípticos de lujo.
Un rancho pensado para sobrevivir al fin del mundo. Al frente del proyecto está Martín Varsavsky, empresario hispano argentino fundador de Jazztel. Junto a cinco socios, compró unas 32.000 hectáreas a una hora de pista de tierra del pueblo más cercano. Según recogía el irlandés The Irish Times, allí han levantado cúpulas geodésicas, casas prefabricadas y hasta una pista de aterrizaje.
Varsavsky no se anda con rodeos al explicar el motivo. "Ya estamos en la Tercera Guerra Mundial, las líneas de batalla ya están trazadas", asegura. Su idea no es un grupo escondido bajo tierra, sino algo más ambicioso: que toda la región del Cono Sur pueda sostener una sociedad compleja si estalla un conflicto nuclear.
Por qué el sur del mundo se ha puesto de moda entre los preppers. La obsesión por el hemisferio sur del planeta como refugio frente a cualquier evento de escala mundial no nace de la nada. Un estudio publicado en la revista Nature Food situó a Argentina, junto a Australia, como uno de los países con más opciones de mantener su producción de alimentos tras una guerra nuclear. Lejos de las grandes potencias, con tierra fértil y poca población, la región suma puntos como refugio para los más ricos del planeta.
Tal y como publicaba The New Yorker, Reid Hoffman, el fundador de LinkedIn, calculó que la mitad de los multimillonarios de Silicon Valley ya tiene algún tipo de seguro contra el apocalipsis. Mark Zuckerberg construyó el suyo bajo su rancho de Hawái. Peter Thiel conseguía discretamente su nacionalidad neozelandesa al tiempo que compraba tierras en Nueva Zelanda. Ahora, varios de estos millonarios, Thiel incluido, miran hacia el mismo punto del mapa: Argentina.
Thiel, Milei y un búnker con vistas a Punta del Este. Peter Thiel lleva meses instalado en Buenos Aires donde, según recogía El Mundo, se compró una mansión en Palermo Chico, metió a sus hijos en un colegio local y se reunió varias veces con el presidente Javier Milei. El propio Milei describió el encuentro con una frase muy suya: fue "un anarcocapitalista que conoció a otro anarcocapitalista".
Por si Argentina fallara, Thiel ya tiene un plan de respaldo. Compró un terreno cerca de Punta del Este, en Uruguay, que varios medios apuntan como posible futuro búnker. Es el mismo patrón que sigue desde hace años: coleccionar países de repuesto por si el suyo se tuerce.
La ley que puede abrir la puerta a más búnkeres. Todo esto ocurre mientras el Gobierno de Milei intenta cambiar las reglas del juego en cuanto a la proporción de terrenos que pueden comprar los inversores extranjeros. Desde 2011 rige en Argentina la Ley 26737 que, en su artículo 8, establece un límite del 15% a la propiedad rural en manos extranjeras, con topes por nacionalidad y por hectáreas. El Ejecutivo lleva desde 2023 tratando de tirar esa ley abajo, aunque la Justicia la mantiene vigente.
Pese a las trabas judiciales, el Ministerio de Justicia ya otorgó 111 certificados de compra a extranjeros solo durante esta gestión, la mayoría de ellos en Mendoza, la misma provincia donde está Wamani. Y el proyecto que el oficialismo llevó al Senado esta semana iba más lejos: quería eliminar el tope del 15% y permitir la compra de tierras con agua y en zonas de frontera. El texto se retiró, pero el debate sigue abierto.
Si esa puerta termina por abrirse, comprar un pedazo de Patagonia o de cordillera para levantar un refugio será todavía más apetecible para los preppers millonarios.
Imagen | Unsplash (Nicolás Flor), Flickr (Gage Skidmore)
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