Cuando el calor aprieta es cuando quienes vivimos en latitudes históricamente fresquitas nos planteamos seriamente instalar aires acondicionadas a gran escala y sino, que se le pregunten a Francia, en cuya capital su sistema subterráneo parece no bastar para la que se nos viene encima. Pero hay ciudades y países al completo que nos llevan la delantera a esa "Europa históricamente fresca" en materia de climatización.
Es el caso de China: allí la climatización de sus edificios va más allá del simple aparato de aire acondicionado o de la arquitectura pasiva: hay comunidades que están enfriando ya sus espacios exteriores compartidos rociando agua nebulizada desde los tejados.
La lluvia en Sevilla Shanxi es una maravilla. Como explica Mao Ning, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, en Yuncheng, una ciudad de la provincia de Shanxi, en el centro de China, hay una zona residencial donde los tejados llueven: un sistema de enfriamiento por pulverización de agua capaz de reducir las temperaturas superficiales entre 5 y 8 °C en cuestión de minutos. Este otro sistema de pulverización similar llamado HY-WSWD reporta caídas de hasta 10°C en la temperatura del tejado y ahorros de 20-30% en consumo de aire acondicionado.
Aunque sea un cargo político quien comparta el sistema, no parece que se trate de una política estatal de climatización (de momento), sino de una solución adoptada de forma individual por varias comunidades de riego por aspersión, como explican en Sina. El principio de funcionamiento es esencia lo mismo que un climatizador evaporativo XXL, por lo que ni es técnicamente revolucionario ni es nuevo. De hecho, ese HY-WSWD es un producto que está a la venta por lo menos desde 2025.
Por qué es importante. Para empezar, porque China es el mayor consumidor de electricidad para aire acondicionado del planeta y sus picos de demanda eléctrica en verano tienen relación directa con el uso del aire acondicionado, como documenta la Agencia Internacional de la Energía, que además advierte que irá a peor: en Asia la demanda de refrigeración en Asia se triplicará antes de 2050.
Cualquier tecnología que reduzca la temperatura del edificio antes de usar el aire acondicionado es una buena noticia para la red. Como cuantifica la ciencia, los sistemas de enfriamiento evaporativo reducen el consumo de energía en un 30-40% frente a los sistemas de aire acondicionado convencionales.
Contexto. Decíamos que el sistema no es nuevo, es que en realidad es antiquísimo (para este tipo de tecnologías). En Estados Unidos hay una patente de los años 70 pensada para naves industriales y descartada para uso residencial por razones estéticas y otra de finales de los 80 más discreta que contempla su aplicación en edificios residenciales, comerciales e industriales. Además, esa nebulización evaporativa en ámbito urbano ya se aplica en ciudades cálidas y secas como Phoenix o Tempe (Arizona).
Aunque estamos mencionando varias iniciativas estadounidenses, la paradójica realidad es que China tiene su propio antecedente arquitectónico y es mucho más antiguo: hace más de mil años, el Salón Hanliang del Palacio Daming de la dinastia Tang ya usaba un sistema de refrigeración circulante: ruedas hidráulicas impulsaban agua fría hasta el tejado, dejándola caer desde los cuatro aleros en forma de cortina de agua que refrescaba el perímetro exterior de la sala.
En detalle. Lo llamativo del caso no es tanto la tecnología, sino la escala: cubrir tejados completos de bloques residenciales enteros para enfriar el edificio como conjunto y las zonas colindantes en lugar de concentrar la nebulización en puntos concretos de confort exterior, como pasa en tantas terrazas de bares en Occidente o hace el propio Ayuntamiento de Madrid, que ha instalado nebulizadores en plazas y calles de la ciudad.
En este sentido, supone un cambio de paradigma frente al split tradicional a la hora de entender la climatización: los aparatos de aire acondicionado convencionales no eliminan el calor, lo desplazan del interior al exterior a través del compresor, y ese calor residual expulsado por miles de unidades individuales contribuye a intensificar la isla de calor urbana nocturna. Este sistema que se está poniendo de moda en China, en cambio, interviene en el propio entorno térmico del edificio (el tejado expuesto al sol) antes de que ese calor llegue a generar una carga que el compresor tenga que expulsar de nuevo hacia fuera. Así, la diferencia térmica entre el interior y el exterior se reduce en origen: las microgotas exponen mucha superficie al aire, acelerando la evaporación, que extrae el calor latente del tejado y del aire circundante sin necesidad de refrigerantes.
Sí, pero. La kriptonita de los climatizadores evaporativos es la humedad, o lo que es lo mismo, que este sistema solo es efectivo en localizaciones con climas secos como Shanxi, que tiene clima continental semiárido. Eso sí, en ciudades del húmedo sur de China como Shenzhen sería mucho menos eficaz.
En ambientes húmedos y cálidos, las altas temperaturas se vuelven una auténtica pesadilla y los climatizadores evaporativos no funcionan: elevan la humedad relativa, empeorando el confort térmico. Por otro lado, este es un sistema que consume agua de forma continua, un bien preciado que escasea en algunos lugares, lo que plantea un dilema entre el ahorro energético y el estrés hídrico.
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