El ayuntamiento de Fraga (Huesca) ha iniciado las obras necesarias para elevar dos metros el dique de la balsa de 190.000 m³ que abastece la ciudad. Puede parecer un detalle, algo casi anecdótico en un país con 1200 embalses y más de 56.000 hm³.
Y lo es. Sin embargo, también es la metáfora perfecta del enorme problema que se está cociendo en el fondo de nuestros pantanos.
El final del milagro español. A efectos prácticos España no construye nuevas presas porque ya tiene 1200. Es, de hecho, uno de los países del mundo con más presas y, aunque quedan algunas zonas que podrían ser 'aprovechables', estás son cada vez más escasas, más pequeñas y más insostenibles a nivel medioambiental.
Es decir, aunque quisiéramos, no podríamos hacer crecer mucho nuestra capacidad embalsada. Y ejemplo de esto tampoco faltan: Mularroya, en Zaragoza, tiene la presa terminada, pero con una sentencia de nulidad por incumplir la Directiva Marco del Agua; Biscarrués, en Huesca, está aún en estudio, pero la polémica por su impacto ambiental es enorme; Almudévar, aunque lleva años finalizada, no se puede llenar por falta de capacidad de bombeo.
Construir una presa en los 80 ya era casi imposible y la situación no ha hecho más que empeorar. De hecho, en los últimos 15 años, se han inaugurado a penas 20 embalses sumando 803,6 hm³
Un problema del que se habla poco. El país pierde unos 100 hm³/año por el colmatamiento mientras el CEDEX proyecta caídas de escorrentía del -11%/-14% en los próximos 40 años. O sea, el verdadero problema de los embalses españoles no es que no podamos construir más, es que el barro y los sedimentos nos están robando capacidad de almacenamiento. Mequinenza ya ha perdido un 10% de su capacidad
¿Y qué hacemos? Esa es la gran pregunta y es donde el ejemplo del ayuntamiento de Fraga es más interesante. Porque muchos ingenieros llevan años planteando que, si no podemos crear presas nuevas sobre valle vírgenes, igual sí podemos recrecer las presas existentes.
En Yesa, entre Navarra y Aragón, la obra (la más emblemática de este enfoque) permitiría añadir hasta 1.079 hm³. Más de los 803 del otro enfoque. Ahora mismo, hasta donde sabemos, la obra está parada por algunas alegaciones. Donde sí se ha ejecutado es en Santolea, Teruel, sumando 81,75 hm³ al embalse original.
¿Y por qué no se acelera el proceso? En buena medida porque mucha gente opina que el modelo de presas ha tocado techo y creen que hay que matar la cultura del embalse: la capacidad de almacenamiento ya excede al agua disponible y añadir más vasos vacíos no crea el agua por sí solo.
La guerra del agua es una de las batallas más encarnizadas de la España del futuro. Y no creo que nadie sepa cómo firmar un tratado de paz.
Imagwn | Yoann Laheurte
En Xataka | Nuestros embalses tienen un grave problema estructural. Y los expertos llevan años advirtiéndonoslo

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