Ver un unicornio es más sencillo que encontrarse con una Nvidia RTX 5090. Diría que hasta es más probable tocar un billete de 500 euros: las tarjetas gráficas de alta capacidad se han puesto inacanzables. Mientras las tiendas apenas reciben existencias, y los precios suben como la espuma, parece que una gran parte del suministro acaba en manos ajenas a los jugadores: los centros de datos chinos están acumulando gráficas de Nvidia. Después de ser desmontadas.
Despiece a escala industrial. Tal y como reveló el medio especializado HKEPC, las fábricas chinas desmontan tarjetas gráficas nuevas para equipar los servidores de IA. En los vídeos se puede ver cómo operarios chinos desueldan el chip gráfico y los módulos de memoria GDDR7 para ensamblarlos en placas diseñadas a medida.
RTX 5090 de Asus listas para el proceso de desmantelado. Imagen de HKEPC
Para que placas base encajen en el estrecho hueco que poseen los servidores sin calentarse, los ensambladores les acoplan sistemas de refrigeración con turbina. Se calcula que los talleres chinos son capaces de transformar miles de RTX 5090 diarias, todo obviando un detalle primordial: se supone que la industria china no debería tener acceso a estas tarjetas gráficas de Nvidia.
Compromisos que son papel mojado. En Estados Unidos, establecimientos como Micro Center han empezado a exigir a algunos compradores que firmen una declaración comprometiéndose a no sacar del país las gráficas. La tienda hasta pide una identificación oficial y el lugar donde va a instalarse el ordenador. Eso en el ámbito particular, porque las restricciones comerciales de Estados Unidos impiden a NVIDIA vender en China sus GPU más potentes, como la RTX 5090 convencional. El desmantelamiento de las tarjetas demuestra que las limitaciones no están siendo 100 % efectivas.
Y en el medio de todo, el jugador. Mientras Nvidia insiste en que sigue fabricando unidades, y descubrimos dónde acaban algunas de las tarjetas sin estrenar, toparse con una RTX 5090 en las tiendas europeas es casi un milagro. Si alguna llega a asomarse por los estanterías, lo hace a cifras que escapan del bolsillo de los jugadores. Por lo tanto, un dispositivo que estaba dirigido a ese público ha terminado en otro muy distinto por pura especulación.
Estamos asistiendo a una paradoja: la tarjeta gráfica más potente del mercado particular, diseñada para exprimir los videojuegos, puede terminar su vida sin haber ejecutado uno solo. La fiebre de la IA ha conseguido que hasta el hardware pensado para jugar encuentre un destino muy diferente. Incluso saltándose las sanciones.
Vía | GryOnline
Imagen de portada | Iván Linares
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