Han pasado dos años desde que Samsung presentó el Galaxy Ring, su primer y muy anticipado anillo inteligente, aquel que nos agolpábamos para fotografiar en un Mobile World Congress y que prometía crear toda una nueva categoría de wearables de salud. Dos años después, he venido a Londres al Samsung Unpacked y, además de los nuevos plegables, también han anunciado nuevos relojes, el Galaxy Watch9 y el Galaxy Watch Ultra2, pero del Galaxy Ring no hay ni rastro.
En la zona de demos había muchos dispositivos, la mayoría los recién anunciados, pero también había otros ya conocidos como los Galaxy Buds 4 Pro o el Galaxy Watch Ultra original, pero el Galaxy Ring no estaba expuesto. Había una mesa ambientada con motivos relacionados con el deporte y la salud, por lo que pensé que quizás lo tenían ahí, pero tampoco estaba. Pregunté a varios responsables de Samsung y me dijeron que no lo habían traído, pero que el anillo se seguía vendiendo como siempre.
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Sin renovación a la vista
Samsung renueva sus relojes inteligentes cada año, pero con el anillo no ha sido así. No tiene por qué ser algo malo, quizás simplemente es una categoría de dispositivo con menos funcionalidades "vistosas" y no se presta tanto a seguir un ciclo de renovación anual.
Sin embargo, son dos años sin ningún comentario sobre una posible renovación y lo más llamativo: si nos vamos a la sala de prensa de Samsung, vemos que el último artículo publicado sobre el Galaxy Ring data de enero de 2025 y va sobre una actualización de Samsung Health. El que un día fue el producto más anticipado de Samsung, hoy está relegado a un segundo plano.
El mercado de los smart rings
Puede que la respuesta a la ausencia del Galaxy Ring esté en el propio mercado de los anillos inteligentes. Según Fortune Business Insights, el mercado global se valoró en 416,9 millones de dólares en 2025 y se espera que este año alcance los 518,9 millones. Suena bien sobre el papel, pero si lo ponemos en perspectiva hablamos de una categoría que sigue siendo diminuta dentro de los wearables.
Los datos de IDC lo dejan aún más claro. La firma predice que en 2026 se enviarán 407,6 millones de wearables, de las cuales 159,7 millones serán relojes inteligentes, 40,2 millones pulseras tipo 'band', 13,6 millones de gafas inteligentes y sólo 4,9 millones serán anillos como el Galaxy Ring. La diferencia de escala es enorme y hasta las gafas inteligentes triplican la cifra de los anillos. La categoría crece, pero desde una base tan pequeña que ese crecimiento apenas se nota en las cifras absolutas del sector.
Uno de los motivos que juega en contra de esta categoría es el precio. El Galaxy Ring cuesta 449 euros, más caro que algunos de sus relojes, pero teniendo muchas menos funcionalidades. Está claro que la miniaturización se paga, pero de cara al consumidor sigue ofreciendo más un reloj o una pulsera que un anillo.
Una fiesta muy pequeña a la que Samsung llegó tarde
En ese terreno diminuto, Samsung tiene que competir con una marca que ya estaba muy asentada en el sector. Hablamos de Oura, que según datos de Omdia a principios de 2025 tenía el 74% del mercado, seguida de Ultrahuman y Samsung con un 9% cada una.
El mercado de los anillos inteligentes es un nicho pequeño y ya conquistado por una marca que llevaba años de ventaja especializándose solo en esto. Oura lanzó su primer anillo en 2018 y desde entonces ha lanzado cuatro versiones más. Eso sí, no ha seguido tampoco un ciclo de renovaciones anuales, sino que el calendario de actualización es más irregular. En 2018 dos modelos, tres años después lanzaron el Oura Ring Gen3, en 2024 llegó el Oura Ring 4 y este año, en mayo, presentaron el Oura Ring 5.
¿Tiene sentido renovar?
Como decíamos, un anillo tiene menos funcionalidades vistosas y no se presta a introducir demasiados cambios, a fin de cuentas es un anillo. Samsung podría hacerlo más fino y discreto sin sacrificar batería si apostara por el silicio-carbono, una tecnología que permite crear baterías más densas en menos espacio, pero más allá de eso no hay tampoco mucho más margen de grandes mejoras.
Samsung no es la única marca que ha dejado los anillos inteligentes un poco de lado. Amazfit también presentó el Helio Ring en 2024 y no ha vuelto a actualizarlo. Por su parte, Honor también anunció que lanzaría un anillo pero a día de hoy seguimos esperándolo.
Samsung no está sola en esto, pero es cierto que es una empresa gigante, con mucho músculo, que nos tiene acostumbrados a marcar el ritmo de categorías enteras, como los plegables o los smartwatches, por eso la ausencia del Galaxy Ring resulta llamativa. Quizás el problema es ése, que asumimos que la lógica de "renovar cada año y hacer ruido" aplica a cualquier producto de su catálogo, pero realmente no tiene sentido en los anillos inteligentes. El tiempo dirá si siguen apostando por esta categoría o si acaba diluyéndose en su oferta de wearables.
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