Cerca de la laguna de Kaliningrado, en la costa sureste del mar Báltico y dividida entre Polonia y un enclave de Rusia, un equipo de arqueólogos ha desenterrado un tesoro de monedas con más de mil años de antigüedad. Hasta aquí nada raro, habida cuenta de la gran cantidad de botines escondidos que de vez en cuando nos desvela la arqueología. Lo curioso es su procedencia: son monedas islámicas. ¿Cómo recorrieron miles de kilómetros para acabar allí?
El hallazgo. La excavación corrió a cargo del Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia y allí, a 1,2 kilómetros de la laguna del Vístula, en un asentamiento habitado desde el siglo VIII hasta el siglo XII encontraron 59 monedas de plata islámicas.
Concretamente, el conjunto incluye 29 dírhams completos y 30 fragmentos de moneda, datados entre los años 746 y 815 d.C. Una de las piezas corresponde al reinado de Marwan II y el resto fue acuñado bajo el califato abasí, como recoge el comunicado oficial del IA RAS.
Por qué es importante. Según el director del IA RAS, Nikolai Makarov, es la primera prueba sólida de que esa región formaba parte de las rutas de larga distancia que llevaban plata oriental al Báltico en el siglo IX. Según Archaeology News, estas piezas están además entre las primeras pruebas conocidas de plata islámica en Europa del Este.
Contexto. Hay constancia de que las monedas de plata islámicas comenzaron a llegar al norte y al este de Europa a finales del siglo VIII. Durante los siglos IX y X, fundamentalmente transportadas por comerciantes que participaban en estas redes de intercambio. En la región báltica solo se conocen unos veinte tesoros enterrados entre las décadas de 780 y 830 en Suecia, el norte de Polonia, Estonia, Rusia y Kaliningrado, si bien buena parte de ellos están incompletos.
En detalle. La mayoría de las monedas completas proceden de Madinat al-Salam, la actual Bagdad, donde se acuñaron 25 dírhams. El resto se fabricaron en al-Kufa, Nishapur y al-Muhammadiyah. Respecto a los fragmentos, su origen es un batiburrillo: algunos se produjeron en al-Basra y al-Kufa, la moneda más oriental procede de Madinat Zarang (el actual Afganistán), y la pieza más antigua del tesoro se acuñó en Wasit, en el actual Iraq, al final del califato omeya.
Hay varias monedas con agujeros y pequeñas incisiones: en el primer caso, se usó la plata para fabricar joyas y otros objetos de plata. En el segundo caso, como prueba para verificar la pureza de la plata.
Sí, pero. Teniendo en cuenta la disparidad del origen de las monedas y su diferente estado de conservación, la hipótesis es que estas monedas llegaron a través de diferentes rutas comerciales. No obstante, ya hemos visto que desgraciadamente existen pocos hallazgos similares previos y lo suficienemente completos en la región para poder comparar.
Portada | Institute of Archeology RAS
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