En 1971, Francia escondió 18 pozos profundos de hormigón junto a dos hombres y dos llaves. Por suerte, ninguno liberó su contenido

El lugar que Francia construyó para que tan solo dos hombres pudieran desencadenar una represalia nunca vista

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Miguel Jorge

Editor

Bajo los campos de lavanda y la garriga de la Provenza francesa se escondió durante un cuarto de siglo una de las instalaciones más secretas del país. Hablamos de 18 enormes silos excavados en la roca, de unos nueve metros de diámetro y 30 de profundidad, cada uno protegido por una puerta de hormigón de 145 toneladas. Dentro esperaban misiles nucleares preparados para despegar hacia el este de Europa si Francia recibía un ataque.

El lugar perfecto para sobrevivir. El Plateau d'Albion había sido elegido por una razón muy concreta. Su subsuelo de piedra caliza era relativamente fácil de excavar, suficientemente resistente para soportar fuertes impactos y se encontraba fuera de la zona sísmica de la Durance

Las obras comenzaron en 1966 y llegaron a movilizar a más de 1.000 trabajadores, además de exigir nuevas carreteras, abastecimiento de agua y unos 120 kilómetros de líneas eléctricas para levantar un complejo que terminaría extendiéndose por unos 800 kilómetros cuadrados entre Vaucluse, Drôme y Alpes-de-Haute-Provence.

Encajar y responder. La instalación era la pieza terrestre de la fuerza de disuasión concebida durante la presidencia de Charles de Gaulle: si alguien atacaba Francia con armas nucleares, los misiles de Albion debían sobrevivir para devolver el golpe. 

Cada arma permanecía suspendida dentro de su silo mediante un sistema de amortiguación diseñado para soportar la onda de choque de una explosión. En sus últimos años, los misiles estaban equipados con cabezas termonucleares de potencia megatónica y podían alcanzar objetivos situados a más de 3.500 kilómetros.

Images 28 Las zonas de lanzamiento de la meseta de Albion

Dos hombres y una orden. El corazón del sistema estaba todavía más escondido. Dos puestos de mando controlaban nueve silos cada uno y estaban protegidos bajo cientos de metros de roca, conectados con el exterior mediante galerías de casi dos kilómetros concebidas para resistir incluso una explosión nuclear. 

En su interior, dos oficiales cumplían guardias de 24 horas con sendas llaves colgadas del cuello: para iniciar un lanzamiento debían accionarlas simultáneamente desde dos consolas separadas, evitando que una sola persona pudiera disparar un misil.

Nuclear Albion 2888247b El ex primer ministro francés Pierre Mauroy, a la izquierda, y el ministro de Defensa, Charles Hernu, visitan un silo en la base militar de Albion

25 años esperando. El sistema permaneció en alerta permanente desde agosto de 1971 hasta septiembre de 1996. Su razón de existir encerraba una paradoja: Francia había invertido enormes recursos en construir unas instalaciones capaces de lanzar armas termonucleares, pero el éxito de la disuasión consistía precisamente en que jamás tuvieran que hacerlo

Durante un cuarto de siglo las puertas permanecieron preparadas para abrirse y los oficiales para ejecutar la orden presidencial, pero ninguno de aquellos misiles salió de su agujero para atacar un objetivo.

Silo Militaire Plateau D Albion Edificio exterior conservado que albergaba al personal de mantenimiento de misiles nucleares

Termina la Guerra Fría y los silos. Sí, porque en 1996, Jacques Chirac concluyó que la componente terrestre había perdido buena parte de su sentido estratégico y que modernizarla sería demasiado caro. El 16 de septiembre de ese año terminó oficialmente la alerta permanente y comenzó el desmantelamiento de un sistema que había funcionado durante 25 años. 

La mayoría de las zonas de lanzamiento fueron rellenadas y cubiertas, mientras Francia concentraba su disuasión nuclear en submarinos y aviones.

Images 29 Las zonas de lanzamiento de la meseta de Albion

Un laboratorio del silencio. Uno de los antiguos puestos de mando de Rustrel tuvo un destino mucho más extraño. Sus galerías, su aislamiento electromagnético y los más de 500 metros de roca que lo protegían resultaron ideales para crear el Laboratoire Souterrain à Bas Bruit, donde hoy se realizan investigaciones que necesitan detectar señales sísmicas, geológicas o electromagnéticas extremadamente débiles. 

El lugar que Francia construyó para que dos hombres pudieran desencadenar una represalia nuclear incluso después de sufrir un ataque... terminó sirviendo para exactamente lo contrario: escuchar algunas de las señales más silenciosas del planeta.

Imagen | Wikimedia, Véronique PAGNIER, Keystone-France, Capcom Space

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