China está construyendo un túnel bajo el mar para su alta velocidad. Ya ha alcanzado una profundidad récord

  • La excavación ya ha alcanzado 113 metros bajo el lecho marino en el sur de China

  • El tramo submarino concentra buena parte de la dificultad técnica de la línea Shenzhen-Jiangmen

  • El proyecto busca mejorar la conectividad y apoyar la integración económica regional

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Javier Marquez

Editor - Tech

Bajo el fondo del mar, a decenas de metros de profundidad, hay una obra que avanza con un margen de error mínimo. No se ve desde la superficie, pero forma parte de una infraestructura ferroviaria clave en el sur de China. Según CGTN, el país ha alcanzado un nuevo hito en la construcción de un túnel submarino para alta velocidad: la excavación ya ha llegado a los 113 metros bajo el lecho marino. La cifra no es menor, porque sitúa la obra en un punto donde las condiciones geológicas y la presión del agua elevan de forma notable la dificultad técnica.

Ese avance forma parte de una infraestructura mucho mayor que está tomando forma en el sur del país. La línea de alta velocidad Shenzhen-Jiangmen, de 116 kilómetros, está diseñada para conectar ambas ciudades en menos de una hora, integrándose en el corredor ferroviario que recorre la costa china. De esta forma, el proyecto ha entrado en una fase especialmente exigente, en la que el túnel bajo el estuario del río Perla se convierte en uno de los puntos técnicamente más complejos de toda la obra.

Un tramo bajo el mar que concentra el mayor desafío técnico

En el centro de esta fase del proyecto se encuentra la infraestructura submarina que obliga a afinar cada paso. Para ejecutarla, la obra se apoya en una tuneladora de gran diámetro desarrollada en China. La máquina, conocida como “Shenjiang-1”, ha mantenido la excavación en marcha de forma continua, incluso durante periodos festivos como el Qingming. No solo perfora el terreno, también permite avanzar mientras se construye el revestimiento interior del túnel, un sistema con el que se busca ganar eficiencia en uno de los puntos más delicados del recorrido.

A partir de ahí, el reto deja de ser solo mecánico y pasa a estar condicionado por el terreno. La tuneladora debe atravesar 13 estratos distintos, con cinco tipos de geología compuesta y seis zonas de falla a lo largo del recorrido. Este tipo de condiciones obliga a ajustar constantemente la operación, porque cada capa puede responder de forma diferente a la excavación. En ese contexto, avanzar no depende únicamente de la potencia de la maquinaria, sino también de mantener el control en un entorno desafiante.

Shenjiang 1 El cabezal de corte de la tuneladora "Shenjiang No. 1", la maquinaria gigante encargada de perforar el túnel bajo el río Perla

A esa complejidad del terreno se suma un factor menos visible, pero igual de determinante: la presión del agua a esas profundidades. Está previsto que el túnel alcance un máximo de 116 metros bajo el lecho marino, una cota en la que las condiciones hidráulicas se vuelven especialmente exigentes para la maquinaria y la propia estructura. Para operar en ese entorno, el sistema utiliza un circuito de lodos que cumple una doble función: por un lado, reduce la fricción en el frente de excavación y, por otro, transporta el material extraído hasta la superficie, donde se separa y se reutiliza en el proceso.

Proyecto Tunel Cctv CCTV, la cadena de televisión estatal más grande de China, muestra los avances de la excavación

Mientras la máquina avanza, el túnel no se queda atrás. Justo detrás del frente de excavación los equipos van ensamblando los segmentos prefabricados de hormigón que forman el revestimiento interior. Cada uno mide alrededor de dos metros de ancho y se necesitan nueve para completar un anillo en una estructura que supera los 13 metros de diámetro. Este sistema permite que la excavación y la construcción avancen al mismo tiempo, reduciendo tiempos y ayudando a mantener el ritmo de ejecución.

La magnitud de esta obra se entiende mejor cuando se pone en perspectiva. La información oficial señala que este tramo se extiende a lo largo de 13,69 kilómetros y cruza varias vías fluviales en la desembocadura del río, situado entre Dongguan y Guangzhou. Se trata de una pieza clave dentro de una línea pensada para mejorar la conexión en la Gran Área de la Bahía de Guangdong-Hong Kong-Macao. Más allá de la profundidad ya alcanzada, el proyecto busca reforzar la conectividad regional y apoyar la integración económica en una de las zonas más activas del país.

Imágenes | CGTN

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