La pandemia de 2020 nos dejó dos certezas: no hemos salido mejores, y en el trabajo hay reuniones que bien podrían resolverse enviando un correo. El problema es que todas esas reuniones sin sentido están consumiendo todo el tiempo que los empleados deberían dedicar para sacar adelante su trabajo real.
Tal y como contaba el Financial Times en un reciente artículo, los trabajadores han empezado a utilizar un truco bastante ingenioso para tratar de arañar algo de tiempo a su calendario: inventarse reuniones consigo mismos para trabajar.
Una agenda llena de reuniones inventadas pero "productivas". Jaime Warren, coach y especialista en organización laboral cree que las empresas tienden a considerar un espacio vacío en las agendas de los empleados como un tiempo que no se está utilizando, en lugar de considerarlo como el tiempo que el empleado utiliza para hacer ese trabajo para el que se le ha contratado.
Según se recogía en distintos hilos de Reddit, para proteger su tiempo, los empleados han comenzado a programar reuniones falsas para que sus calendarios reflejen unas jornadas llenas de reuniones que, en realidad, dedican a sacar adelante su trabajo. La estrategia es sencilla: crear una reunión semanal o quincenal de una o dos horas en el calendario y ponerle un nombre "corporativo" del tipo "Revisión de proyectos" o "Sincronización de objetivos".
Tiempo para trabajar. Según explicaba la experta al medio británico, "lo que te permite hacer... es, básicamente, ponerte al día". Es decir, sacar adelante el trabajo que se supone que deberías estar haciendo, pero que las constantes interrupciones de las reuniones te impiden hacer.
Además, la experta advierte de lo que pasa si no se protege ese tiempo: "alguien aprovechará cualquier oportunidad para hacerte llegar a tu límite de paciencia con una breve llamada de seguimiento". El problema es que las empresas asumen que el empleado debe seguir pudiendo sacar adelante el trabajo por el que se le contrató, lo que lleva a los empleados a alargar su jornada laboral hasta invadir su tiempo libre.
El arte de fingir que estás "en llamada". El truco de reservar huecos en el calendario para reuniones falsas tiene variantes. Algunos usuarios de Reddit crean una videollamada vacía, e incluso han creado sesiones de reuniones en canales de YouTube en los que se simulan reuniones. Así su estado queda en "en llamada" o "no molestar" mientras hacen otra cosa lejos del ordenador. Decir que estás ocupado no siempre basta. A veces también hay que parecerlo.
El FT recoge la experiencia de una alta directiva de un club deportivo de Reino Unido que reservó el último martes de cada mes para trabajar sin interrupciones y lo etiquetó como "FAMT" en su agenda. Sus compañeros dieron por hecho que se trataba de una reunión con algún comité o federación. En realidad, eran las siglas de "Fuck All Meetings Tuesday", una forma muy poco sutil de mandar al guano a todas las reuniones de los martes y conseguir algo de tiempo para concentrarse. Para sorpresa de la directiva, nadie se ofendió. Al contrario, les pareció una idea genial.
Dos formas de prestar atención. Megan Reitz, investigadora en Saïd Business School, en Oxford, cree que huir de tanta llamada y café tiene sentido tiene sus ventajas. Según ella, la cultura de oficina ha caído en "sistemas patológicamente frenéticos". Estar siempre ocupado, dice, "es un símbolo de estatus". Es la cultura del ajetreo en su máxima expresión. El matiz es que estar ocupado y ser productivo no siempre van de la mano.
Su último informe distingue dos modos de atención: el de "hacer", centrado en tareas concretas, y el "amplio", donde uno da un paso atrás para entender el conjunto y establecer prioridades. El resultado es que un 39% de los encuestados asegura no poder pausar el día para pensar y priorizar. El 59% describe sus reuniones como "apresuradas". La investigadora insiste en que ambos modos son necesarios, pero en la actualidad casi todo el peso recae sobre el primero, dejando a los empleados sin espacio para pensar en cómo desarrollar el trabajo.
El descanso que debería venir de arriba. Una encuesta de la consultora Gartner concluía que este problema no debería recaer en cada trabajador, sino que deberían ser las empresas quienes reservaran espacios "libres de reuniones" que permitan a sus empleados concentrarse en sus tareas sin interrupciones cada 30 minutos. Según recogía Fortune, esas políticas elevan el rendimiento un 26% y reducen la aparición del burnout entre los trabajadores.
Mientras las empresas no den ese paso, muchos seguirán tirando de reuniones con títulos como "Generación de Ideas Innovadoras" o "Análisis Profundo de la Sinergia Operativa" para ganar algo de margen. Según un estudio de Microsoft ya avisó de que un empleado sufre una interrupción cada dos minutos de media, entre reuniones, correos y chats.
Imagen | Unsplash (Mateusz Zatorski)
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